Cara a cara con el virus SARS-CoV-2: pruebas COVID-19

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Agencia MVT / Criterio Noticias / Ginarely Valencia

  • No escatiman en cuidados para su encuentro «cara a cara» con el virus SARS-CoV-2. 

Toluca, México a 23 de julio 2020.- Mascarilla KN-95, dos pares de guantes, gorro, pijama y botas quirúrgicas, traje tyvek, goggles y careta. Los integrantes de la brigada epidemiológica de toma de muestras de COVID-19 se colocan una vez más gel antibacterial, rocían cloro en su lugar de trabajo y se disponen a recibir a los pacientes que llegan conmovidos y preocupados en búsqueda de una respuesta: saber si son un caso más de la pandemia que ha paralizado al mundo.

En la unidad móvil ubicada en el Centro Especializado de Atención Primaria a la Salud (CEAPS) de San Gaspar Tlahuelilpan en el municipio de Metepec, el químico farmacobiólogo David Arturo Díaz Talamantes se toma un par de minutos más para revisar su equipo de bioseguridad y que todos los insumos para las muestras estén a la mano. Sabe que el mínimo error o descuido puede cambiar la historia, su historia. 

“Es chistoso pero toda mi vida pensé o quise estar en un suceso como este, alguna pandemia o alguna epidemia, ser participé de un evento así para tratar de colaborar un poco con lo que nosotros sabemos, aportar todo lo que podamos, aplicarlo y algún día platicar que yo viví dentro de una pandemia. Ahorita lo estamos viviendo y me está gustando mucho”, asegura con optimismo el químico a pesar de llevar ya cinco horas con el traje de bioseguridad. 

Su curiosidad infantil despertó a temprana edad su interés por la ciencia, décadas después es lo que le permite desarrollarse como uno de los 500 químicos que integran la Red de Estatal de Laboratorios del Instituto de Salud del Estado de México, que es una parte de la maquinaria que opera en la entidad para hacer frente a la segunda pandemia del Siglo XXI. 

A través de su labor, el contingente de químicos y químicas ofrece certezas. Su contacto con el paciente es de menos de 10 minutos pero, a través de la muestra, pueden indagar al interior de sus células para verificar la presencia del virus SARS-CoV-2. 

La jefa la Red de Estatal de Laboratorios del ISEM, Nancy Mariana Calderón Magallán, asegura que la información que obtienen de la muestras permite al personal médico tomar decisiones sobre el diagnóstico, pero también a las autoridades sobre las estrategias ante la pandemia. 

“Química viene de alquimia que significa magia, es decir, nosotros tenemos la capacidad de ver más allá de lo que pueden ver los médicos o las enfermeras en cuestión del diagnóstico. Una etapa importante es la del diagnóstico por laboratorio o la llamada medicina del laboratorio para poder coadyuvar con este equipo médico y darle a ellos un poquito de lucidez en el sentido de saber a que se están enfrentando, si se enfrentan a un virus, una bacteria o hacia donde están dirigiendo su tratamiento; que claro, ellos en su haber y en su labor son sumamente capaces y tienen mucho conocimiento clínico, sin embargo, siempre las pruebas de laboratorio significan la certeza del diagnóstico”.

FUNCIÓN DE BRIGADAS EPIDEMIOLÓGICAS

El químico David Arturo Díaz Talamantes y la médica Merit Gallegos Pedraza fue el primer binomio que se conformó en el Valle de Toluca para tomar las muestras de COVID-19. Los conocimientos que adquirieron en una capacitación a finales de febrero, los tuvieron que poner en práctica un par de días después.

“La primera vez que entramos fue preocupante, estresante, emocionante y a la vez teníamos miedo de lo que iba a suceder porque teníamos los conocimientos teóricos pero no prácticos, entonces era un poco complicado para nosotros de cómo íbamos  a actuar, cómo iba a actuar el paciente y cómo iba a evolucionar esta parte. Por lo tanto, entramos con un poco de miedo y desconfianza, pero a su vez con mucha emoción y adrenalina al máximo de saber que ya estábamos adentro de la pandemia que se estaba suscitando a nivel mundial”, recuerda Díaz Talamantes. 

A cuatro meses de haber realizado su primera toma de muestra de COVID-19, hay días en los que atiende hasta a 80 pacientes, la mayoría de ellos asintomáticos que llegan por su propio pie pero que representan el mismo riesgo que quienes se encuentran hospitalizados. 

El cubrebocas no disimula la angustia con la que los pacientes entran a la unidad móvil en donde el químico David y la médica Merit los recibe con un traje protector de pies a cabeza.

Un ‘buenos días’ y un breve contacto visual rompen el hielo. Después de una breve explicación del procedimiento, la especialista toma dos hisopos, con uno raspa la garganta y con el otro las fosas nasales para obtener mucosas del paciente, así como lo establecen los protocolos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

La labor del químico es la de recibir y procesar la muestra de tal modo que se engañe al virus, es decir, que no identifique que está afuera del organismo de paciente para que no modifique su comportamiento. 

“Uno es orofaríngeo y el otro nasofaríngeo, una vez que se tiene se debe depositar el hisopo dentro de un medio de transporte viral. Esa parte es la que nos corresponde como químicos. Y posteriormente tenemos que cerrar el frasco y empezamos con una desinfección con una solución de cloro al 0.06 por ciento. Posteriormente, nosotros tenemos que darle refrigeración, nosotros debemos mantener temperaturas de dos a ocho grados centígrados porque sino el medio de transporte puede virar y cuando ocurre esto ya no es apto para que se procese”, describe el químico.

A menos de 20 kilómetros de Metepec, afuera del Centro Especializado de Atención Primaria a la Salud (CEAPS) de Santiago Tianguistenco, los pacientes empiezan formarse. Unos a otros se miran con desconfianza y temor. Todos usan cubrebocas y llevan un documento en el que indica la fecha y hora de su cita para la prueba de COVID-19. El día llegó. 

El epidemiólogo Ignacio Miranda Guzmán pasa con cada paciente, los separa uno del otro, les entrega una careta para su protección y les pide que esperar su turno. Mientras en la unidad móvil, la química Vanessa Rodríguez Mendoza y la médica Verónica Lozano Morales comienzan con su ritual de cada mañana que consiste revisar los materiales para las muestras y colocarse el equipo de bioseguridad. 

Uno a uno van llamando a cada paciente. Las indicaciones se repiten una y otra vez. 

“Buenos días, vamos a tomarte tu muestra. Es un proceso rápido, sencillo y no doloroso pero si puede llegar a ser un poco incómodo. Abre la boca grande y saca la lengua lo más que puedas. Si en algún momento necesitas toser, estornudar o vomitar, lo puede hacer hacía la pared que es la zona de seguridad”.

Todos los pacientes asienten con la cabeza y siguen las indicaciones. Gestos, quejidos y ojos llorosos son inevitables mientras se someten a la prueba. Después de la breve molestia dan unos segundos para que el paciente se recupere, lo sanitizan y le piden salir de la unidad. Llaman al siguiente. 

El epidemiólogo Ignacio es como un director de orquesta y es el tercer par de ojos en la escena. Desde la puerta de la unidad va recordando los pasos del procedimiento y siempre lleva un atomizador con alcohol, con el que sanitiza toda superficie y las manos de la química Vanessa y la médica Verónica cada concluyen una acción. 

Este equipo trabaja desde el inicio de la pandemia y con el paso de los días han mejorado su técnica. 

“Recibimos una capacitación y lo veíamos como algo muy lejano pero cuando me tocó el primer caso dijimos esto va en serio. La verdad, la primera vez si me dio miedo. Cuando estaba dentro del traje la primera vez, yo si dije ‘¿qué estoy haciendo aquí?’ yo quisiera estar en mi casa o en otro lado, cómodamente viendo como pasa todo esto. Ya conforme va pasando el tiempo el miedo se pierde más no el respeto. Sigues respetando lo que haces, sigues cuidándote pero ya el temor no está dentro del primer plano”

La química Vanessa es la responsable de realizar el triple embalaje de las muestras. Los dos hisopos de cada paciente los introduce en un tubo etiquetado con nombre y fecha. Después lo envuelve con plástico burbuja, lo sujeta con una liga y coloca en un frasco hermético, el cual tiene capacidad para tres muestras. En seguida lo mete en un contenedor rígido de unicel en donde se pueden guardar dos frascos más. Luego coloca unas bolsas de hielo y sella la caja para su transportación al Laboratorio Estatal de Salud Pública, ubicado en la ciudad de Toluca.  

Aunque esta parte del embalaje la realiza de manera mecánica, en ningún momento olvida que se trata de muestras de personas que viven con la incertidumbre de saber si han sido contagiados de COVID-19. Recuerda que como química jamás había lidiado con la muerte de pacientes como ahora en la pandemia.  

“No es lo mismo estar en el laboratorio y que proceses una muestra que te traen y que te digan que el paciente acaba de fallecer a las experiencias que llegamos a tener al principio de que le tomábamos la muestra al paciente y en cuestión de horas el paciente ya había fallecido. Nos quedaba mucho el saber que tal vez tú fuiste la última persona que el paciente vio antes de que la intubaran, de que a lo mejor en su último halo de conciencia, tú fuiste el último rostro que vio. Entonces si nos tocó lidiar con esas cosas al principio porque no sabíamos cómo manejarlo. Como químicos no estamos acostumbrados a lidiar con la muerte de cara como lo estuvimos al principio”.

Han pasado dos horas de que iniciaron con la toma de muestras. Los rayos del sol caen más directos en la unidad móvil, la temperatura se eleva mientras que los olores del cloro y el alcohol se empiezan a concentrar y dificultan la respiración del personal. En algunos momentos deben hacer una pausa para limpiar los googles empañados que dificultad la visibilidad. 

Han tomado las muestras de Oscar, Guadalupe, Hugo, Marta, Enrique, Rebeca, José, Francisco y otros tantos más, cuyas edades están entre los 35 y 60 años de edad. Fueron canalizados a la toma de muestra por presentar ligeras molestias o porque su actividad laboral representa algún riesgo de contagio de COVI-19. En las últimas semanas, alrededor del 80 por ciento de los resultados han sido positivos. 

Ignacio Miranda Guzmán, epidemiólogo de la jurisdicción de Tenango del Valle, reconoce el riesgo que representa su labor pero también lo necesaria que es en esta contingencia sanitaria. 

“Sigamos recibiendo al paciente con esa humanidad, ellos vienen con un problema de salud, vienen deprimidos, angustiados, tratar de entendernos, no hacer el momento más difícil para ellos. Tratar de ser humanos con lo que están pasando por eso les decimos que va a pasar en esa muestra”

La también epidemióloga Verónica Lozano Morales jamás imaginó formar parte del primer frente de batalla de la pandemia, sin embargo, reconoce la aportación de la parte química en esta crisis. 

“Inicialmente cuando tomamos la capacitación nos explicaron  todo el procedimiento, no solo la toma de muestras únicamente, sino el tipo de muestras, los riesgos biológicos, el embalaje, la importancia. La verdad es que a veces estamos tan inmersos en la parte clínica o la parte de la salud pública que nos olvidamos un poquito en la parte que hay detrás, sin embargo somos un equipo de salud con lo químicos, ellos juegan una parte importante y yo creo que todos han jugado una parte importante en la pandemia porque al final nos compartimos responsabilidades”

La jornada está a punto de terminar. En un escritorio hay tres contenedores de unicel que tienen una etiqueta con la leyenda: “Atención. Riesgo Biológico”. El epidemiólogo Miranda Guzmán es el encargado de trasladar esas muestras al laboratorio de biología molecular, donde será procesadas las muestras. 

“Cuando me ven salir con mis cajitas de aquí, me huyen, pero si supieran que esto está más sanitizado y libre del virus que cualquier otra superficie de allá afuera. Las muestras están muy bien cuidadas”

NINGÚN CONTAGIO EN EL PERSONAL QUÍMICO

La lista de pacientes del día se agotó. Después de la entrega de muestras, Vanessa y Verónica en Santiago Tianguistenco a la par que David y Merit en Metepec desinfectan su área de trabajo y comienzan con el retiro del equipo de bioseguridad. Cuidan cada detalle, los movimientos para retirarse el traje son precisos porque cualquier tropiezo pudiera ser peligroso. Siguen paso a paso el protocolo. 

El sudor y las marcas en el rostro reflejan lo extenuante que ha sido la jornada. 

“Los cubrebocas N95 son un poco complicados, se fijan mucho y la penetración para respirar es un poco complicada, no estas acostumbrado y te empieza a doler la cabeza después de un rato. Los googles al principio también se nos nublaban y teníamos una nula visibilidad. La careta también es un poco rígida, la cual te aprieta la cabeza y después de un tiempo te empieza a doler. El tyvek es muy caliente y todo el tiempo estás transpirando y empiezas con deshidratación. Traer dos pares de guantes es molesto porque no tienes la misma movilidad y luego empezamos con la irritación por el cloro y con algunas quemaduras en los dedos” 

Los cuidados que mantienen han permitido mantenerse sin contagios de COVID-19 en la Red de Estatal de Laboratorios del ISEM, pese al peligro que representa el manejo de muestras. Confían en que podrán terminar invictos la batalla contra la pandemia. 

Así como estas dos brigadas epidemiológicas, 284 equipos en toda la entidad realizan el mismo trabajo para la toma de muestras de COVID-19. El destino es el Laboratorio Estatal de Salud Pública, que es el cerebro de toda la operación del procesamiento de pruebas. Todos los días analiza hasta 500 muestras con la técnica de PCR -reacción en cadena de la polimerasa-, la cual aumenta y copia las características del material genético del SARS-CoV-2, lo que permite identificar la presencia del virus.

La química Nancy Mariana Calderón Magallán destaca que no sólo se procesan muestras del ISEM sino también se apoya a otras instituciones como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA).

“El Edomex se mantiene a la vanguardia con este tipo de equipos de diagnóstico, este equipo es altamente efectivo porque permite procesar una gran cantidad de muestras en un menor tiempo y con mayor exactitud”

A pesar de tener la misma exposición al virus SARS-CoV-2, el panorama para el personal de química ha sido distinto al médico y de enfermería, ya que de acuerdo con el último reporte de la Secretaría de Salud federal, al 9 de junio sumaban 385 muertes y 26 mil 666 casos positivos de COVID-19 entre esos dos últimos sectores.

Sin embargo, el camino aún es largo. Las brigadas epidemiológicas han intensificado su labor a casi cinco meses de haberse detectado el primer caso de COVID-19 en el Estado de México -6 de marzo de 2020- y a pesar de que la entidad se encuentra en color naranja del semáforo de alerta epidemiológica, etapa en la que suman más de 47 mil casos positivos y siete mil defunciones de mexiquenses. 

En tanto, químicos como David y Vanessa seguirán mirando de frente al virus SARS-CoV-2 hasta ponerle fin a la pandemia. 

“Me siento muy orgullosa de hasta dónde hemos llegado porque no era algo que no nos imaginábamos. Le estamos trabajando diario diario y profesionalmente he crecido mucho. Yo espero no volver a ver otra pandemia, espero no ver otra pero si deja muchas cosas”, asegura la química Vanessa Rodríguez Mendoza.

“Aquí estamos, vamos a seguir hasta que esto acabe. Esperemos seguir hasta que se le dé fin a esta pandemia”, señala el químico David Arturo Díaz Talamantes.

Reportaje en video

Cara a cara con el virus SARS-CoV-2: Pruebas Covid-19

A la par del personal médico y de enfermería, el trabajo de especialistas en #química es elemental durante una pandemia, ya que las pruebas de laboratorio significan certeza. Así la labor de quienes integran las 284 brigadas epidemiológicas de toma de muestra de #COVID19 del ISEM, quienes todos los días están cara a cara con el virus SARS-CoV-2.Ir al reportaje escrito: https://mvt.com.mx/cara-a-cara-con-el-virus-sars-cov-2-pruebas-covid-19/ Reportaje realizado en conjunto con Criterio Noticias.

Posted by Agencia de Noticias MVT on Thursday, July 23, 2020

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