¿Austeridad en la Legislatura mexiquense?

Diputados mexiquenses incrementarán sus salarios de 149 mil 684 pesos al mes, a la envidiable cifra de 149 mil 684 pesos.
¿Austeridad en la Legislatura mexiquense?
Diputados mexiquenses incrementarán sus salarios de 149 mil 684 pesos al mes, a la envidiable cifra de 149 mil 684 pesos.

Agencia MVT / Opinión / José Contreras Contreras

Marzo 7, 2022.- El último día de febrero los diputados y diputadas del Estado de México concretaron las maniobras administrativas necesarias para incrementar sus salarios de 108 mil 937 pesos al mes, a la envidiable cifra de 149 mil 684 pesos, lo que equivaldrá a 1.7 millones de pesos al año, sin considerar el aguinaldo y primas vacacionales, conceptos por los que prácticamente recibirán otro medio millón de pesos.

Esa es la “austeridad republicana” con la que han navegado nuestros legisladores, sobre todo los del Movimiento de Regeneración Nacional, quienes, desde la Legislatura anterior llegaron con la espada desenvainada queriendo recortar el salario a todo el mundo, menos a ellos mismos. Eso está claro.

El aumento salarial que se aprobaron los diputados mexiquenses equivale al 37.4 por ciento, en términos generales, muy por encima del 22 por ciento que se aprobó al salario mínimo general al principio del presente año, con lo que el mini-salario pasó de 141.70 pesos a la “fastuosa” cantidad de 172.87 pesos. Una gran diferencia, sin lugar a dudas.

El problema de fondo no es que los diputados mexiquenses ganen más de 2 millones de pesos al año, el asunto radica en que el resto de la población de esta entidad mantiene su ingreso promedio mucho mu lejos de esa cifra y con cada vez más problemas para cubrir las necesidades básicas de alimentación, vivienda, salud y educación.

El informe sobre Medición multidimensional de la pobreza en México 2018-2020 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) reveló que de 2018 a 2020 la situación de pobreza en el Estado de México se agravó en 7.1 por ciento, al pasar de 41.8 por ciento, hace dos años, a 48.9 por ciento el año pasado (2021); con ello, la entidad más poblada del país se colocó en el décimo segundo lugar en el porcentaje de población en situación de pobreza.

Respecto al porcentaje de población en pobreza extrema, la entidad también tuvo un incremento, al pasar de 4.7 al 8.2 por ciento; es decir, un 3.5 por ciento. Pese a ello, se mantuvo por debajo de la media nacional de 2020 estimada en 8.5 por ciento.

Foto vía: Agencia de Noticias MVT

Con lo anterior, la entidad pasó de tener 783 mil 600 personas en situación de pobreza extrema a un millón 401 mil 900 personas.
Es decir, de 16 millones 992 mil 418 personas que residían en la entidad en 2020, el 48.9 por ciento se encontraba en situación de pobreza y el 8.2 por ciento en pobreza extrema.

Afortunadamente las y los diputados del Estado de México están muy lejos de esa condición de pobreza, y si antes del 28 de febrero no tenían ese problema pues ahora menos, porque sus salarios son ahora de los más jugosos que existen en todo el país, en el ámbito legislativo.

Ser legislador o legisladora en el Estado de México es sinónimo de una posición económica totalmente desahogada, pues a los ingresos antes descritos habría que agregar que no para ahí el dinero que reciben nuestros “ilustres” diputados. No, todavía hay algunos conceptos que pocos saben. Por ejemplo, cada miembro de la actual LX Legislatura del Estado de México recibe mensualmente 70 mil pesos libres de impuesto para la manutención de sus respectivas oficinas de enlace legislativo u oficinas de atención ciudadana, como cada quien quiera llamarles.

Esas oficinas que en el mejor de los casos sirven para que el diputado o diputada vaya de vez en cuando para que se acuerden de ellos en los distritos que representan operan con gasto al presupuesto estatal, para ser más exactos al presupuesto del Poder Legislativo, que a final de cuentas cubrimos todos los que trabajamos y que de una u otra forma pagamos impuestos.

Oficinas, por cierto, que ni siquiera todos los diputados tienen y mucho menos están abiertas a los ciudadanos, pero no por ello de dejan de recibir los 70 mil pesos mensuales, operen o no operen sus oficinas ellos y ellas reciben sus 70 mil pesitos sonantes y contantes que en muchos casos se van en cualquier cosa, menos en esa manutención de las oficinas desde las cuales se supone que deberían estar en contacto con los ciudadanos.

Ese asunto comienza con los y las diputadas de representación proporcional, quienes en realidad no ganaron en ningún distrito local electoral y por lo tanto no tienen oficina en ninguna parte. Pero de todas formas reciben sus 70 mil pesos cada mes.

Otro factor que hay que tomar en cuenta es lo que los y las diputadas reciben por participar en cada una de las comisiones legislativas de ese Poder.

Aunque debería ser parte de su responsabilidad cotidiana, resulta que los legisladores reciben otro dinero aparte por presidir alguna de las comisiones. Por eso antes de la instalación peleaban con uñas y dientes esas posiciones, no porque les guste mucho trabajar, sino porque eso les representa un ingreso extra muy elevado.

A quien preside una comisión le pagan extra, pero además tiene derecho a tener un salario específico para contar con un secretario técnico que gana más o menos 60 mil pesos mensuales, y uno o dos asesores, en su mayoría jurídicos, que perciben salarios de 25 a 30 mil pesos mensuales. Lo extraño es que en muchos casos esos salarios son cobrados en realidad por parientes, personas muy cercanas a los legisladores y hasta por personas con las que el único lazo que les une es el sentimental.

Y en esa lluvia de dinero habría que revisar, más allá de cuánto cobran legal o ilegalmente, si merecen o no esos ingresos con base en su desempeño legislativo, cuántos de nuestros legisladores acuden con regularidad y puntualidad a las sesiones del pleno y de las comisiones legislativas; cuántos de ellos en realidad aportan en esos trabajos y no van solamente a levantar la mano para avalar los asuntos que les marcan como ”línea” sus coordinadores parlamentarios, y, quizá lo más importante, cuántos de nuestros diputados aportan en realidad cuestiones trascendentes o cuántos se quedan en las “sesudas” iniciativas como colocar con letras de oro en las paredes del salón de plenos frases como “a los trabajadores…a los héroes…o a las trabajadoras domésticas”, o sus grandes iniciativas como establecer un día estatal para festejar a los boleros.

Por ese es el nivel del trabajo legislativo. Es cierto que hay quienes en realidad se han distinguido por el trabajo a favor del combate de verdaderos problemas sociales que enfrentamos lamentablemente todos los mexiquenses, pero hay un gran sector de las bancadas que son simples comparsas.

La pregunta es si ¿en realidad merecen ese tipo de aumentos salariales estratosféricos quienes mantuvieron secuestrado el presupuesto estatal hasta el último día de enero por motivos más políticos que de carácter técnico financiero? O ¿qué tanto merecen ese tipo de aumentos salariales quienes no han sido capaces de acatar la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en materia de legalización y normalización de los matrimonios entre personas del mismo sexo cuando eso ya es una norma federal y aquí se mantiene en el limbo porque temen que los regañe el Arzobispo? Eso es lo que verdaderamente se debería valorar antes de “premiar” a nuestros diputados con un salario que “no lo tiene ni Obama” como diría un célebre filósofo de Macuspana. ¿O no?

Foto vía: Agencia de Noticias MVT

Martes 17 de Mayo del 2022 10:52 pm