El PRI, cambia o cambia

El Partido Revolucionario Institucional se encuentra en su peor disyuntiva para no extinguirse: O cambia, o cambia
El PRI, cambia o cambia
El Partido Revolucionario Institucional se encuentra en su peor disyuntiva para no extinguirse: O cambia, o cambia

Agencia MVT / Opinión / José Contreras Contreras

La situación es apremiante en el Partido Revolucionario Institucional. La pérdida de las gubernaturas de Oaxaca y Tamaulipas el pasado 5 de junio le dejaron con únicamente dos posiciones: Estado de México y Coahuila, en medio de un país prácticamente pintado de guinda en el que el otrora poderoso partido es una precaria minoría.

Por ello, las alertas se encendieron entre los principales cuadros políticos priistas del país, no solo para pedir cuentas a quien actualmente encabeza el Comité Ejecutivo Nacional, sino para impulsar un trabajo reflexivo y correctivo que permita frenar la caída y, en la medida de lo posible, defender esas últimas posiciones que estarán en juego el próximo año en procesos electorales.

Por ello, los exdirigentes priistas que se reunieron en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI con Alejandro Moreno Cárdenas, donde expusieron y escucharon una a uno sus valoraciones e inquietudes con visión de partido, sin formar un “bloque”, pero sí con intención de sumar y corregir el rumbo del tricolor.

Carolina Monroy, ex secretaria general y ex presidenta del PRI nacional, se congratuló de que fue una reunión amplia, necesaria y enriquecedora. Expresó que todos los presentes estaban de acuerdo en que el PRI perdure y sobreviva, que debe actualizarse y mantener sus propósitos de centro-izquierda ilustrada.

Ante sus compañeros, Carolina Monroy puso sobre la mesa dos reflexiones:

  • ¿Qué se piensa hacer ante la falta de credibilidad y competitividad electoral?
  • ¿Cuáles son, actualmente, los valores cívicos, políticos y sociales que rigen al PRI?

Monroy del Mazo puntualizó que “la gente necesita ser convocada con ideas, no congregada por la pobreza”.

Y tal vez en estas interrogantes debe el PRI comenzar el proceso de recuperación, de sanar heridas, de construir un futuro más promisorio para miles de mujeres y hombres que lo mantienen como su casa, como origen político que están dispuestos a defender a capa y espada, no solo porque no comulgan con quienes han arrebatado el poder, sino porque están ciertos que el país se encuentra en riesgo en esas manos.

¿Dónde quedó la credibilidad priista?

Sobre la falta de credibilidad y competitividad electoral planteada por Carolina Monroy, quizá esa sea la principal preocupación que debe analizarse, reflexionarse y diseñar estrategias y acciones que permitan revertir el rumbo.

El PRI, como instituto político, no es malo ni bueno, simplemente ha sido y es actualmente víctima de muchos que lo integran y, sobre todo, de quienes lo encabezan.

Hablar de la credibilidad del Revolucionario Institucional es complicado cuando su propia dirigencia nacional ha sido enlodada en un amplio espectro político y social en el que han salido a la luz pública una serie de audios en los que se inmiscuye al actual dirigente en declaraciones que van desde la oscura negociación que presume actos de corrupción hasta la recomendación de matar a los periodistas de hambre, en lugar de utilizar balazos.

¿Quién le quitó la competitividad electoral al Revolucionario Institucional?

La competitividad electoral de ese instituto político ha ido a la baja en el último trienio sí en buena medida porque los priistas perdieron fuentes de financiamiento importantes al dejar de tener acceso a los presupuestos estatales, pero, más aún, han perdido la capacidad de movilización social cuando sus propios “liderazgos” han preferido vender la causa a cambio de embajadas y posiciones de “consolación” que hoy ofrece el propio titular del Ejecutivo federal a quienes prefieren, en la práctica, pasarse de su lado para fomentar el crecimiento de otras fuerzas políticas.

El pasado 5 de junio los priistas de Hidalgo y Oaxaca, por ejemplo, observaron incrédulos la forma en que sus gobernadores simplemente le hicieron el vacío a su instituto político, no solamente no apoyaron al tricolor con transporte para llevar a votar al electorado, como siempre se hizo en todo el país, sino que ahora los recursos materiales y humanos se movilizaron a favor de otras fuerzas políticas.

Eso es lo que minó la competitividad electoral del PRI; es decir, son los propios priistas los que le han quitado esa capacidad al partido, lo que llevaría a la conclusión de que si el PRI aspira a seguir existiendo lo primero que debería impulsar es una auténtica limpia que permita trabajar y seguir adelante con aquellos que verdaderamente estén dispuestos a partirse el alma por ese instituto político y no por aquellos que son priistas cuando son favorecidos con las candidaturas y otras posiciones, pero se les olvida el partido cuando no obtienen lo que pretenden para sus fines personales.

¿Un PRI sin valores cívicos, políticos y sociales?

Planteó Carolina Monroy en la reunión de exdirigentes nacionales priistas ¿Cuáles son, actualmente, los valores cívicos, políticos y sociales que rigen al PRI? Ese es todo un tema, o, más bien, varios grandes temas para el análisis y la crítica constructiva.

Habría que comenzar a observar si de verdad el PRI todavía mantiene y defiende los principios fundamentales que le dieron vida. ¿Es hoy verdaderamente todavía una fuerza de “centro-izquierda ilustrada” o esa fuerza política mutó rumbo a la derecha o simplemente abandonó las causas sociales que impulsaron su fundación?

Más todavía. Es un hecho que la sobrevivencia electoral empujó al PRI a las alianzas, algunas que en principio eran casi lógicas, como cuando sumó fuerzas con el Partido Verde Ecologista o con Nueva Alianza, institutos políticos “satélites” que todo el mundo sabe y conoce que en realidad fueron derivaciones del mismo PRI y se mantenían, por lo menos ideológicamente, en el centro y desde ahí impulsaban sus propias causas.

Pero las alianzas con la derecha y con la supuesta izquierda representada por partidos políticos como Acción Nacional y el de la Revolución Democrática simplemente han minado en la militancia. Los verdaderos priistas nunca han estado dispuestos, ni estarán, a apoyar causas y menos candidatos de la derecha o de la izquierda, y si bien se entiende que la única razón de fondo de esas alianzas es la suma de votos para intentar conquistar posiciones, pues la base priista no lo entiende así y mucho menos lo acepta.

¿Necesita el PRI sumar votos o militantes y simpatizantes?

Es entendible que el PRI necesita sumar fuerzas para sobrevivir, pero no si esto conlleva a la pérdida de su base electoral. Hoy es cuando se tiene que reflexionar sobre la conveniencia de mantener esas “alianzas estratégicas” o volver a la esencia priista y luchar por recuperar a toda la militancia que poco a poco se ha movido hacia otras banderas precisamente por la decepción que les causa el ver que sus principios han sido relegados.

Sobre lo que va a pasar en el PRI realmente nadie puede tener una bola de cristal para leer el futuro, pero lo que es un hecho es que llegó el momento en que, si no cambia, está en peligro de extinción. Ya comenzó a perder registros como partido político en algunos estados del país, y si eso ocurre en el Estado de México y en Coahuila, pues sencillamente ya no habrá causa alguna que defender.

Miercoles 29 de Junio del 2022 10:34 pm