Por: Yamel Esquivel García
Fotos: Mario Vázquez de la Torre
MÉXICO, D. F., 16 de Dic.- El escultor Jorge Marín, famoso por sus obras aladas y misteriosas fabricadas en bronce, que se han convertido en el mundo cultural en sinónimo de libertad, se pronunció por dotar a las zonas marginales de patrimonio para que las personas empiecen a sentir que sus comunidades tienen valor por sí mismas, a partir de valores artísticos, civiles y arquitectónicos.
El artista plástico, oriundo de Michoacán, abrió las puertas de su estudio para hablar de su debilidad por exponer en los espacios públicos, situación relacionada con sus propias experiencias.
Como parte de la sociedad mexicana, el artista no está exento de ser víctima de la delincuencia, tan sólo este año la Procuraduría General de la República incautó varias imitaciones de su trabajo, principal motivo para acercar más sus esculturas a todos los estratos sociales y permitir que su verdadero trabajo sea conocido por todo el mundo.

“Mi obra es un espejo”
“Después de mucho descubrí que había un interés muy especial por mi obra, fue de una forma muy curiosa que me percaté de ello, porque comencé a encontrar una cantidad de piratería de mis esculturas y reproducciones muy baratas, lo que me hizo pensar que tenía un público de poder adquisitivo pequeño que quería gastar su dinero en mi trabajo, dispuesto a pagar hasta 500 pesos por verlo”, relató.
“Pensé, no es justo para ellos adquirir copias, fue entonces que comencé a centrarme en los espacios públicos, seleccioné varias de mis obras para sacarlas a la calle a un público amplio, sobre todo ver la reacción de las personas”, añadió.
Así se hizo, “comenzamos en Reforma con una exhibición y fue un éxito, de hecho una de las piezas se quedó de manera permanente porque así lo quiso la gente, esto me hizo ver que yo estaba muy enfrascado en un público que acude a espacios privados, museos, galerías para ver y comprar obra, pero a mí me reconfortaba más compartir mi trabajo con todos”.
El espacio público permite tener un público de todo, para un artista es fundamental bajar del pedestal a la obra de arte y hacerla accesible, romper ese hielo con la sociedad, el mito de que la obra debe estar en un capelo fuera del alcance de todos y en un especio místico de inspiración que son los museos.
“Hoy por hoy la mayoría de las personas necesita un primer acercamiento al arte, nosotros debemos sacarlo a las calles, hacerlo más lúdico y accesible, por eso varios de mis proyectos son interactivos”, abundó.
Alas de México se ha convertido en una referencia icónica de su obra. La exhibición permanente sobre Paseo de la Reforma y forma parte del proyecto de 8 Ciudades 8 Culturas, que pretende hermanar 8 ciudades a través de esta escultura. Ya se han instalado dos réplicas en Berlín y en Tel-Aviv.
Más allá del propio simbolismo liberador que tienen las alas, está el efecto espejo que se detecta en algunas de sus obras, muchas de ellas se pueden apreciar sin máscaras ni alas, como parte de una cotidianidad.
El Estado de México
Jorge Marín tiene uno de sus talleres en Amecameca, Estado de México, donde lleva ya más de 15 años, pero los proyectos del artista se centran en esta entidad debido a que tras un análisis percibe las múltiples zonas marginales que existen.
Aclaró que “en el tema del arte estamos muy centralizados en México, todo se maneja en el centro y muy poco está afuera, pero es fundamental irnos a las periferias, no sólo como exhibiciones itinerantes sino dotar de patrimonio a estas comunidades. Yo estoy seguro de que la gente en cuanto comience a tener más cosas valiosas van a procurar y mejorar a su comunidad”.
Es importante entender que los pueblos deben apropiarse de las obras, si una obra no se identifica con ello, es un proyecto muerto que sólo va generar gastos, no va a ser cuidado ni valorado, esto me lleva a mí a pasar años valorando los lugares donde dejo mis esculturas, pero sobre todo pensando que el trabajo debe tratarse de un espejo para la gente.
El escultor confirmó que el Estado de México es un territorio donde quiere proyectar su obra, esperando que esto se concrete durante el 2016, y permita totalmente que los mexiquenses se identifiquen con su arte.
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