¿Candidata o candidato?

El pasado fin de semana el PRI, PAN y PRD sentaron las bases de lo que será su alianza con miras a enfrentar a MORENA.
¿Candidata o candidato?
El pasado fin de semana el PRI, PAN y PRD sentaron las bases de lo que será su alianza con miras a enfrentar a MORENA.

Opinión MVT / José Contreras Contreras

Febrero 14, 2022.- El pasado fin de semana los dirigentes nacionales de los partidos Revolucionario Institucional, Acción Nacional y de la Revolución Democrática sentaron las bases de lo que será su alianza con miras a enfrentar al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y sus “rémoras” del Partido del Trabajo y eventualmente el Partido Verde Ecologista de México en la elección constitucional del 2024, en la cual se definirá quién será el próximo Presidente de México, o Presidenta, si fuera el caso.

Ese acuerdo tiene una repercusión directa en el futuro electoral del Estado de México, pues esta entidad, como lo ha sido desde hace muchas décadas, será técnicamente el “laboratorio electoral” del país; es decir, lo que ocurra en suelo mexiquense con la elección de gobernador en el año 2023 será un termómetro directo de lo que suceda un año después con la definición por la Presidencia de la República Mexicana.

Entonces, es un hecho que en el Estado de México PRI, PAN y PRD irán con un solo candidato por la gubernatura, eso ya quedó claro, ahora lo interesante será definir el método por el cual debe definirse a ese candidato o candidata que los represente en la contienda por la gubernatura del estado más poblado del país, y por lo tanto quizá una de las posiciones políticas más competidas en el ámbito nacional.

Uno de los argumentos más importantes a tomar en consideración es la mal llamada equidad de género, mediante el cual se busca desde hace una década equilibrar la presencia de mujeres y de hombres en los cargos públicos y de representación popular.

De acuerdo con una visión simplista, la equidad de género busca que, por ejemplo, en órganos de representación que tienen origen democrático, como las cámaras de diputados de los estados y la propia del Congreso de la Unión, exista el mismo número de mujeres y de hombres; es decir, la proporción sea equilibrada.

Sin embargo, lograr ese equilibrio es más complicado de lo que parece a primera vista, pues no basta con que los partidos políticos presenten como candidatos al mismo número de hombres que de mujeres, pues eso no garantiza que los electores voten de forma tan equilibrada que al final del día quede exactamente la misma cantidad de un género que de otro.

Por ello, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y los propios tribunales estatales en esa materia, han tenido que recurrir a una serie de interpretaciones jurídicas que no siempre han dejado muy bien parada a la justicia electoral y más bien se han interpretado como una llana “manipulación” de las leyes para tratar de equilibrar el peso de mujeres y hombres en esos cargos de elección popular.

Para no ir más lejos, en el Estado de México tenemos hoy a un diputado: Guillermo Zamacona, quien en realidad forma parte de la LXI Legislatura mexiquense no porque el voto popular lo haya favorecido, sino porque una decisión de ese tipo del Tribunal Electoral hizo que él entrara como diputado y fue “sacrificada” una mujer que técnicamente había obtenido más sufragios que Zamacona para ser diputada, pero como la idea era equilibrar el número de hombres y mujeres, pues simplemente hicieron a un lado a la mujer y lo pusieron a él como legislador.

¿Qué tan sabia fue esa determinación y qué bien hicieron a los mexiquenses al equilibrar el número de mujeres y hombres en la actuar Legislatura local? Pues en realidad no hay parámetro para responder esa pregunta porque nunca sabremos qué tan buena diputada hubiera sido la mujer que el Tribunal determinó mandar a su casa, lo que sí podemos observar es que Guillermo Zamacona no es tampoco el más “brillante” de los actuales diputados, entonces nunca sabremos si nos hicieron un bien o un mal a la hora de equilibrar la cantidad de diputados en razón de género.

Y como ese caso hay muchos más a lo largo y ancho del país, donde a fuerza han “equilibrado” los órganos de representación popular, a partir de las candidaturas de los partidos y luego modificando, como en el Estado de México, los resultados finales con tal de guardar la proporcionalidad del 50 por ciento para cada género.

¿Esto le ha hecho bien o le ha hecho mal al sistema político democrático de nuestro país? Pues sería muy aventurado dar una respuesta contundente a ese dilema, pues así como hay casos de mujeres que fueron impuestas a “jalones” por las decisiones de los tribunales electorales y que sí han hecho un buen papel en las cámaras de diputados locales y federal, las hay también otras que pasaron sin pena ni gloria por esos cargos y que con el tiempo se convirtieron en “una más” que poco o nada aportaron.

Por eso ahora la cuestión es determinar ¿qué tan importante será determinar un género para la candidatura de las fuerzas políticas involucradas en la próxima elección de gobernador en el Estado de México? Y, quizá lo más importante: ¿cómo aplicar ese criterio sin violar la libertad de participación política que en el proceso deben tener todas y todos los mexiquenses?

El Partido Acción Nacional llevó a la Legislatura local una propuesta de reforma al marco legal electoral aplicable en esta entidad, y sugiere que la equidad de género se aplique de forma simple: si el partido político tuvo candidato hombre en la elección anterior de gobernador, entonces tendría que impulsar a una mujer, y viceversa. Suena fácil pero no lo es tan simple.

El problema es que esa propuesta es en esencia limitativa, pues si un partido, como el PRI, tuvo candidato hombre en la pasada elección, ahora tendría que tener a una mujer como candidata, lo cual limita de facto a cualquier hombre del Estado de México a ser candidato en la elección del 2023. Sería como violar los derechos políticos de la mita de la población de esta entidad.

Más todavía, si eso se aplicara, ¿cómo se resolvería cuando se conforme una coalición? El PRI, como ya se dijo, tendría que presentar mujer, el PAN hombre, y el PRD mujer, y si van los tres partidos juntos con un solo candidato, ¿entonces de qué género tendría que ser para cumplir con el requisito?

La verdad es que estamos todavía muy lejos de que se aplique ese criterio de género en una elección por la gubernatura mexiquense, menos en las actuales condiciones, cuando, al menos hasta el momento, se prevé que se trate de una elección entre dos grandes broques: PR-PAN y PRD contra Morena-PT-Verde Ecologista.

Tal vez lo más recomendable será que cada fuerza política presente a su hombre o mujer mejor posicionado, que se haga un escrutinio interno entre sus militancias, y que se defina a favor de la o el mejor calificado, que al final de cuentas de eso se trata, que gobierne el más capaz, sin importar a qué género pertenezca. ¿O no?

Martes 17 de Mayo del 2022 10:35 pm