Arte en miniatura, como joyería, de Metepec para el mundo

Dylan Hernández Vázquez transformó la artesanía tradicional de barro de Metepec y ahora destaca internacionalmente con miniaturas
Arte en miniatura, como joyería, de Metepec para el mundo
Dylan Hernández Vázquez transformó la artesanía tradicional de barro de Metepec y ahora destaca internacionalmente con miniaturas

Agencia MVT / Maricela Aguilera

METEPEC, México, 24 de Julio de 2022.- La colección de joyería en barro que inició Dylan Hernández Vázquez sufrió una severa interrupción durante la pandemia, temporada en la que prácticamente sobrevivieron los artesanos del barro en Metepec, pues las artesanías se convirtieron en uno de los artículos menos requeridos por la gente, admitió el diseñador.

Dijo que, por desgracia, su familia que se dedicaba en 90 por ciento al trabajo del barro tuvo que recurrir a los programas sociales de los que son beneficiarios los adultos mayores, a través del gobierno federal, incluso hubo quienes abandonaron su oficio para buscar plaza de trabajo en alguna industria.

Sin embargo, con el retorno a la nueva normalidad comenzó la movilidad de personas, la llegada de turistas y confía en que retomen las ventas que ya habían logrado alcanzar mediante un catálogo en línea, con el que pretende llegar a otras partes del mundo.

De la alfarería tradicional a las pequeñas joyas de barro

Dylan es el creador de pequeñas piezas de barro hechas a mano que capturan en uno o dos centímetros un árbol de la vida, mariposas o jarritos de pulque típicos del Pueblo Mágico, todos decorados en tonalidades fucsia, azul índigo o amarillo que dan vida a la línea de joyería que lleva por nombre Suhuatl Chipahutl, que significa mujer bonita en náhuatl.

Para localizarlo es sencillo, su negocio se encuentra sobre la calle de Galeana, es un taller tan pequeño, como sus piezas, pero que encierra la grandeza de las tradicionales artesanías metepequenses elaboradas con barro.

Es un espacio reducido en el que se concentran cuatro generaciones de hombres y mujeres dedicados a formar el barro con sus manos. Estas artesanías recrean en 100 o más piezas la cosmogonía o escenarios como el hábitat de la mariposa monarca y la historia del Niño Jesús.

Fotografía: Agencia MVT

Primero fue para pagar la escuela y ahora es su forma de vida

El joven de 26 años de edad emprendió en este sector del arte para solventar la mitad de la colegiatura de su educación superior y ahora lo utiliza como una forma de vida.

Los Hernández Arzaluz son cuatro generaciones activas que iniciaron con Pascual Hernández León, quien comenzó con los jarros pulqueros, le siguió Juan Hernández Cajero que hace soles, lunas y árboles de la vida de dos a tres metros de altura; sigue Juan Hernández Arzaluz que introdujo la miniatura con piezas de 10 centímetros.

De ahí surgió Dylan, quien incursionó en la joyería, su objetivo fue diseñar un producto que pudieran portar hombres y mujeres en dijes, pulseras, aretes o gargantillas. La variación surgió de un regalo para su mamá, entonces hizo pruebas para sacar el producto a la venta; por ejemplo, identificar cuáles eran las necesidades para portar las piezas sin que pesara demasiado, dejara rastros de pintura o se resquebraje el barro con el tiempo.

Un proceso de mejora de seis meses de pruebas

“En un estudio como de cinco a seis meses de prueba fui descubriendo que requería brillo, una protección o esmalte para preservar la pintura sin manchar la piel. El tipo de alambre que requiere que es alpaca o imitación de plata”, expuso.

Los diseños son creaciones del ingeniero, aunque también puede personalizar los diseños al gusto del cliente y pues si bien en un principio se limitó a los árboles de la vida, los jarros o los soles, más tarde sus compañeras en la escuela y el resto de los clientes pidieron mariposas, las Fridas y otras variedades como las mazahuas, las calaveritas del Día de Muertos por la película de Coco.

“He llegado a hacer ángeles, alas o esferas, cada cliente puede pedir a su gusto y así surgen los diseños exclusivos”, señaló.

Elabora diseños exclusivos a solicitud de los clientes

En este taller toda la familia pasa el día junta y es posible observar a los hombres manipulando el barro desde la entrada al negocio, pues la puerta de cristal permite la visión de al menos cuatro hombres sentados detrás de una larga mesa rectangular, donde cada uno está concentrado en sus creaciones.

Mientras Dylan moldea con una punta de maguey unos aretes, platica que cada pieza pesa entre 10 y 15 gramos, gracias a una nueva mezcla de barro que permite una resistencia superior al tradicional que usan para otras piezas, porque los artesanos emplean barro negro, colorado, gris o amarillo, pero para esta joyería mezcla el gris y el amarillo que brindan un poco más de densidad al material, se puede moldear con más facilidad porque se tornan en un tipo de plastilina a diferencia del rojo que es el utilizado para piezas monumentales porque brinda más firmeza.

Fotografía: Agencia MVT

De todos tamaños y costos para el público

Elaborar estas piezas no es tardado sino conlleva detalle, pues dar los toques y la fineza de cada una implica precisión, para el decorado emplean pinceles de pelo de gato que él y su familia hacen porque les da facilidad de manejo. Mientras que el secado u horneado es posible incluso en anafre debido a su diminuto tamaño. Terminar cinco pares de aretes con diferentes temas en medio día.

El costo de los aretes es de 100 pesos para todos los modelos, las pulseras cuestan 180 pesos con un estuche para regalo y los juegos completos son de 550 pesos. Por el momento está en proceso el registro de su marca propia, de la cual se dijo plenamente orgulloso, toda vez que sería una ramificación del taller familiar, “un plus de la tradición familiar, porque sí logré el impulso de la joyería, si bien no soy el iniciador, estoy convencido que sí el promotor de este nuevo mercado al menos en Metepec, donde lo más utilitario que se hacía eran cazuelas pequeñas.

Fotografía: Agencia MVT

Jueves 11 de Agosto del 2022 7:07 am