Violencia, cosa de todos los días para migrantes en suelo mexiquense

TULTITLÁN, México, 20 de Sep.- Asaltos, violencia y vejaciones enfrentan los migrantes centroamericanos en su paso por México hacia concretar el llamado Sueño Americano, en el curso de lo cual van quedando muchos por accidentes, redadas e incluso por homicidios.\rEn un recorrido por la estación de trenes Lechería, en Tultitlán, donde más de 100 migrantes ilegales diariamente abordan los ferrocarriles en los que intentan llegar a la frontera entre México y Estados Unidos, se puede constatar las condiciones infrahumanas que enfrentan, donde tienen que pasar hasta una semana sin alimento, agua potable y mucho menos un lugar para descansar.\rLo mismo padres de familia que se vieron obligados a abandonar sus países de origen como Guatemala, Nicaragua, Honduras y El Salvador, hasta niños de sólo once años que tratan de alcanzar a sus padres que los dejaron meses atrás o que simplemente buscan una oportunidad de desarrollo que se les negó en sus naciones de origen.\rTambién hay personas que, como Omar, tuvieron que salir huyendo porque en su país se le busca luego de involucrarse con la Mara Salvatrucha, grupo delictivo con origen en Centroamérica que –asegura—le sigue y “si me alcanza me van a matar”.\rEs mucho menor el número de mujeres que se aventuran en este fenómeno migratorio, sobre todo porque saben que son presa fácil de ladrones e incluso de organizaciones perfectamente establecidas que las secuestran para obligarlas a ejercer la prostitución a cambio de mantenerlas con vida.\rA la mayoría de estos migrantes les cuesta trabajo relatar su historia, porque en realidad lo que desean es olvidar su pasado y abrir una ventana de esperanza en un lugar lo más lejano posible donde puedan ganar dólares y construir un mejor futuro.\rAlgunos de ellos, cuyos nombres prefieren sustituir por un apodo, reconocen que son usados también como “burros” por organizaciones delictivas mexicanas como Los Zetas, quienes les dicen que “ya que van a Estados Unidos, pues que sirvan de algo y que se lleven algo de droga para entregarla a traficantes del otro lado de la frontera”.\rLas instituciones que vigilan los derechos humanos procuran que el cruce de estos centroamericanos sea lo menos violento posible, y que si son aprehendidos por el Instituto Nacional de Migración, que por lo menos reciban un trato digno en lo que su situación legal se resuelve y son deportados a sus países de origen.\rPero ellos saben que más se tardarán en volver a Guatemala, El Salvador, Honduras o Nicaragua, que en lo que volverán a juntar algo de dinero para volver a intentar tremarse a La Bestia, como denominan al tren mexicano de carga en el que intentan cruzar la República Mexicana para llegar a la tierra prometida de los Estados Unidos.\rHay algunos que ya han estado allá, y que saben que su situación no será tampoco muy diferente a la que enfrentaron en sus naciones de origen y mucho menos a la de su cruce por suelo azteca; sin embargo, les queda la esperanza de que, con un poco de suerte, quizás en esta nueva ocasión consigan mejorar su futuro.\r

Jueves 18 de Agosto del 2022 9:58 am