- Cuatro reporteras gráficas egresadas de la UAEMéx compartieron experiencias y reflexionaron sobre la ética, sensibilidad y responsabilidad social detrás de cada imagen
Toluca, Estado de México, 7 de septiembre de 2026.- La participación de las mujeres en el fotoperiodismo y su influencia en la construcción de narrativas visuales fueron analizadas en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), durante el conversatorio “La imagen que habla”, realizado como parte de la Semana del Periodismo “Comunicar para Transformar”.
Organizado por la Dirección General de Comunicación Social Universitaria (DGCSU), el encuentro reunió en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales a las reporteras gráficas y egresadas de la UAEMéx Crisanta Espinosa, Tania Contreras, Valeria Uribe y Daniela Moctezuma, quienes compartieron con estudiantes y comunidad universitaria sus experiencias profesionales y los retos que han enfrentado detrás de la cámara.
Las participantes coincidieron en que la fotografía periodística no se limita a registrar acontecimientos, pues cada imagen también refleja las decisiones, perspectivas y valores de quien la realiza.

Mujeres amplían las narrativas del fotoperiodismo
Durante el conversatorio, moderado por Lorena Graniel, integrante de la DGCSU, las reporteras destacaron que la incorporación de la mirada de las mujeres al fotoperiodismo ha permitido ampliar las perspectivas desde las cuales se construyen las historias visuales.
Además de documentar acontecimientos, señalaron que la fotografía puede visibilizar temas relacionados con la maternidad, los cuidados, la vida cotidiana y las experiencias de las propias mujeres.
Daniela Moctezuma habló sobre el llamado “lugar de enunciación”, es decir, la posición desde la que cada fotógrafa observa y construye sus imágenes. Explicó que una misma situación puede generar aproximaciones diferentes dependiendo de quién está detrás de la cámara.
Como ejemplo, mencionó las marchas feministas, en las que una fotografía puede centrarse en la confrontación, mientras otra puede mostrar los vínculos de cuidado, sororidad y acompañamiento entre las participantes.
Cada fotografía implica una decisión
Las panelistas señalaron que el trabajo fotoperiodístico comienza desde el momento en que se llega al lugar de los hechos: decidir qué observar, dónde colocarse, qué encuadre utilizar y qué instante capturar.
Por ello, consideraron que una fotografía no constituye únicamente un registro de la realidad, sino una interpretación construida a partir de la mirada de quien la realiza.
Crisanta Espinosa destacó que detrás de una imagen periodística existe un trabajo que requiere preparación, experiencia y presencia en el lugar de los acontecimientos.
También recordó que las y los fotoperiodistas pueden enfrentarse a situaciones complejas y emocionalmente exigentes, por lo que documentar la realidad requiere sensibilidad y empatía.
Fotoperiodismo debe evitar el morbo y la revictimización
Otro de los temas abordados fue la cobertura de accidentes, desapariciones, feminicidios y otros acontecimientos relacionados con el dolor humano.
Las reporteras coincidieron en que el ejercicio profesional debe alejarse del morbo y el sensacionalismo, privilegiar la dignidad de las personas y evitar imágenes que puedan vulnerarlas o revictimizarlas.
Daniela Moctezuma también llamó a evitar el llamado extractivismo de las historias, entendido como la apropiación de experiencias ajenas para convertirlas en productos comunicativos sin considerar a las personas involucradas.
En este sentido, señaló que cuando una persona comparte su historia con quien realiza una fotografía, también deposita en esa profesional una responsabilidad sobre la manera en que será narrada y difundida.
Por su parte, Tania Contreras destacó la importancia de reconocer cuándo es necesario bajar la cámara y establecer límites entre lo público y lo privado. También planteó la necesidad de preguntarse si una determinada imagen realmente contribuye a comprender el acontecimiento que se está documentando.
Inteligencia artificial plantea nuevos retos para periodistas
Las participantes también analizaron los desafíos que representa la proliferación de imágenes creadas o modificadas mediante inteligencia artificial.
Ante este escenario, consideraron indispensable fortalecer la ética, la responsabilidad profesional y la capacidad crítica, tanto de quienes producen imágenes como de quienes las reciben, consumen y comparten.
La discusión puso de relieve la necesidad de que las nuevas generaciones de periodistas desarrollen herramientas para distinguir entre imágenes documentales y contenidos manipulados, sin perder de vista los principios que deben regir la comunicación periodística.
Invitan a estudiantes a aprovechar la formación universitaria
Valeria Uribe resaltó la importancia de establecer objetivos claros y aprovechar las oportunidades que ofrece la vida universitaria.
La reportera compartió su experiencia en el fotoperiodismo deportivo y destacó la relevancia de atreverse a realizar fotografía desde la etapa estudiantil, como una forma de adquirir experiencia y comenzar a construir una trayectoria profesional.
Las cuatro participantes coincidieron en que una fotografía puede generar emociones, pero también debe informar, propiciar la reflexión y abrir conversaciones.
El significado de una imagen, señalaron, no termina cuando se realiza la toma, sino que continúa a través de las reacciones, debates y reflexiones que genera entre quienes la observan.
UAEMéx abre espacios de diálogo sobre comunicación
Al cierre del conversatorio, la directora general de Comunicación Social Universitaria, María Fernanda Valdés Figueroa, reconoció la trayectoria de Crisanta Espinosa, Tania Contreras, Valeria Uribe y Daniela Moctezuma.
También destacó la importancia de generar desde la Universidad espacios de diálogo e intercambio de experiencias entre profesionales de la comunicación y las nuevas generaciones.
“La imagen que habla” dejó como reflexión que toda fotografía muestra no sólo aquello que está frente a la cámara, sino también la mirada, las decisiones y los valores de quien la construye.
De ahí la importancia de ejercer el fotoperiodismo con conciencia, ética, respeto y responsabilidad social.