Sin sentido…

Sin sentido…

Por: José Contreras Contreras

 

Mercenarios y políticos

 

Hablar de Ulises Ramírez Núñez es hacerlo de un verdadero mercenario de la política. Fue el más panista de los panistas, aunque antes vistió ropaje tricolor, y le importa poco cuál sea el color, siempre que a sus intereses personales convenga.

El otrora líder del Grupo Tlalnepantla, unión hegemónica que mantuvo el control político de esa importante localidad del Valle de México por más de una década, vía el Partido Acción Nacional, ha mutado de colores como cualquiera lo hace de ropa interior, única y exclusivamente para asegurar su desahogada condición económica, sujetarse al poder público, y, por supuesto, garantizar su supervivencia.

De Ulises Ramírez se puede decir casi todo, bueno o malo, porque también hay que reconocer su capacidad política, esa forma de convencer a grupos y organizaciones para que apoyen tal o cual objetivo, incluso por encima de cualquier ideología o partido.

Unos dicen que él era el verdadero cerebro detrás del extingo Rubén Mendoza Ayala, otros hablan de que en realidad lo único que hizo Ulises Ramírez fue utilizar al ex candidato a la gubernatura del PAN para ir ganando terreno hasta quedarse él con la estafeta del grupo político y aspirar a la máxima posición política del Estado de México, plan que se frustró por una mala jugada a nivel del Comité Nacional del PAN.

Pero Ulises es mucho más que el PAN, así lo ha demostrado en los recientes escenarios políticos en los cuales de líder panista pasó a operador político de su supuesto “archirrival”, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), al cual fue capaz de aportar importantes votos en la última elección por la gubernatura, aunque algunos señalan que solo lo hizo por “sobrevivencia”, ya que si hubiera ganado la candidata de Acción Nacional, Josefina Vázquez Mota, eso le hubiera significado su extinción, por ser ellos de grupos antagónicos al seno del blanquiazul.

Pero ahora Ulises Ramírez resulta que ya es “moreno”, que de azul, tricolor, ahora ya mutó a guinda y ahora trabaja “arduamente” a favor del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), ese instituto político que ha resultado ejemplo de pragmatismo para abrir sus puertas a cualquiera que le aporte votos, sin importar de dónde provengan esos “operadores” políticos.

Ese es actualmente el papel de Ulises Ramírez Núñez, de “acarrea-votos” de Andrés Manuel López Obrador en el Estado de México, posición a la que supuestamente llegó luego de una reunión de “trabajo” con el presidente municipal con licencia de Texcoco, Higinio Martínez Miranda, quien lo convenció de que sus días estarían contados si permaneciera bajo las siglas del PAN o haciendo favores al tricolor.

De acuerdo con los cálculos electorales de Ulises Ramírez el futuro más adecuado para sus intereses está en Morena. Uno, porque está cierto del triunfo de Andrés Manuel López Obrador, a la Presidencia de la República; dos, porque le ofrecieron –como a varios otros mercenarios electorales—inmunidad política después del 1 de julio, y, tercero, porque de paso ha visto ahí una nueva veta para seguir viviendo de lo que mejor sabe hacer: la política.

Por ello, ahora Ulises Ramírez Núñez se viste de guinda, se enfunda en la bandera del Nuevo Proyecto de Nación que pregona el tabasqueño que aspira a la Presidencia de la República, y trabaja en las cloacas de la política para acarrear votos para su nueva causa.

Que lejos quedaron aquellos tiempos en que defendía a capa y espada las siglas y los colores de Acción Nacional, cuando aseguraba como diputado y luego como senador que su único compromiso era con los ideales de Maquio.

En el fondo, a él le vale una verdadera bicoca aquello de ideologías y partidos, es el adalid del pragmatismo mientras esté en juego su poder económico y político, y si –dicen—fue capaz de vender candidaturas a presidencias municipales y diputaciones cuando fue presidente estatal del PAN, pues ahora le da exactamente lo mismo negociar con uno que otro que crea en él como mejor ruta para alcanzar una candidatura de Morena, lo cual ya anda haciendo eficientemente.

Y el mejor ejemplo de este trabajo de “negociación” electoral hoy ya se puede observar en la candidatura a la presidencia municipal de Naucalpan, la cual logró ya para Patricia Durán Reveles, otra tránsfuga panista que ahora buscará esa alcaldía por las siglas del Movimiento de Regeneración Nacional.

Nadie sabe bien a bien cómo le hizo, de hecho eso es algo que jamás saldrá a la luz pública en términos de pesos y centavos invertidos, y menos a cambio de qué se logró, pero lo cierto es que incluso Ulises Ramírez Núñez utilizó a otro mercenario de la democracia, el célebre “borrachín” de Metepec, el líder real del Partido del Trabajo en el Estado de México, Oscar González Yáñez,  quien también se le da muy bien eso de la “negociación” política, siempre que de ésta salga algo bueno para él y sus intereses.

Así se fraguó la candidatura de Patricia Durán Reveles, quien ahora irá por Morena a la presidencia municipal del mismo ayuntamiento que alguna vez su hermano José Luis Durán Reveles gobernó bajo las siglas del Partido Acción Nacional. Lo que demuestra que para esa camarilla de mercenarios electorales no hay colores, siglas, ideologías, lo único que importa es el poder por el poder, del cual se han hecho millonarios.

Porque Ulises Ramírez Núñez también tiene una faceta empresarial, y cómo no la va a tener si en algún lado tiene que invertir todo el dinero que ha obtenido en su prolífica carrera política, por lo que su más reciente estatus es como dueño de un importante centro comercial, mientras que su esposa, a quien impuso como magistrada en el Estado de México, también ahora ya aparece en registros oficiales como empresaria en el recién abierto sector energético del país.

Así es que a nadie debe espantarle la última mutación del señor Ramírez Núñez, pues es alguien al que hay que admirar por su gran capacidad de negociación. Dicen que es capaz de vender al hijo del Papa Francisco, aunque tenga que inventarlo, sin importar a quién se lo entregue, al fin y al cabo, como en la política, nunca le ha interesado a quien le entregue al Estado de México, mientras que de esa negociación el obtenga dinero y poder.

Jueves 28 de Mayo del 2026 4:12 am