Sin Sentido…

Sin Sentido…

El “aplausómetro”

 

Por: José Contreras Contreras

 

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) fijó ya las reglas del juego para la elección de quien será su candidato o candidata a la gubernatura del Estado de México. La Convención de Delegados es el método que empleará el tricolor mexiquense para definir el quién, ahora ya solamente falta establecer el cuándo, porque el dónde se infiere que será el auditorio Jesús Alcántara Miranda de la misma sede del tricolor.

El viernes pasado el PRI celebró una sesión más del Consejo Político Estatal, ese cónclave integrado por los dirigentes de las organizaciones y sectores que convergen en el que es la principal fuerza política en el Estado de México.

Esta ocasión hubo cuatro invitados especiales, y digo invitados porque normalmente no se les veía por ahí, pero ahora estuvieron muy sentaditos y más saludaditos que nadie, todos en primera fila.

El primero en arribar fue José Manzur Quiroga, actual secretario General de Gobierno en el Estado de México, quien pisa fuerte donde se para y, como tal es también motivo de mucho acercamiento de muchas personas que le refrendan, de palabra o con muestras físicas, que es y será un elemento valioso.

De hecho a Pepe, como muchos lo llaman, se le observa como la representación del gobierno estatal en el seno de su partido político, el PRI, pues hay en torno a él un tufo de fuerza, de poder, de control, de algo así como disciplina que le hace verse más que respetado entre los suyos.

Luego llegó, importado desde el gobierno de la República, el actual secretario del Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida, quien hizo dos declaraciones sobresalientes. La primera fue cuando dijo que él está a las órdenes de su instituto político, el PRI, para lo que su partido político lo necesite, con lo que intrínsecamente señaló que puede ser el candidato que necesiten, aunque no desterró jugar en cualquier posición que la institución partidista lo requiera.

Luego hizo otra referencia ante periodistas en la que señaló que todos los priistas deben respaldar a quien esté mejor posicionado y cuente con lo que se requiere para ser el candidato de los priistas a la próxima elección de gobernador en el Estado de México; es decir, aclaró que, de no ser él, no habrá indisciplinas ni coqueteos con otras fuerzas políticas, que será alineado e irá en apoyo de quien decida el partido político.

Casi al mismo tiempo llegó otro miembro del gabinete federal, el actual Procurador Federal del Consumidor, Ernesto Némer Álvarez, quien hizo gala de esa frescura que le caracteriza y con sencillez saludó a cientos que le salieron al paso para refrendar lo que es un secreto a voces: él es quizá uno de los que la gente siente más cercanos, más de carne y hueso, lo cual podría ser verdaderamente un valor agregado cuando se trata de llegar a las clases más bajas a hacer labor electoral.

Finalmente, el invitado de honor pareció ser el diputado federal priista Alfredo del Mazo Maza, quien hizo valer eso del “aplausómetro” para colocarse en segundo en una posición muy cómoda dentro de las expresiones políticas y afectivas de los priistas.

La llegada de Del Mazo fue diferente, como la de una estrella de cine laureada en la noche de los Óscares, de esas que a su paso por el centro de la sala motiva al aplauso sonoro que, por momentos, amenazó con convertirse en una ovación un tanto inesperada por el sitio en que ésta se dio. Y no es porque nadie esperara esa recepción tan cálida, sino que normalmente los priistas son de esa clase de personas que por más que quieran expresar sentimientos y afectos, la mayoría de las veces prefieren aguantarse, quizá con tal de no demostrar mucho lo que traen adentro y por temor a “romper las formas” como se decía en el pasado.

Ya iniciada la ceremonia, cada vez que se mencionó uno de los nombres de estos cuatro personajes, las cosas sirvieron un poco para medir quién de ellos trae más afectos al seno del Consejo Político Estatal, y eso fue, sin lugar a dudas, nuevamente el diputado federal el que logró un punto más a su favor, pues, cual programa de Don Francisco, la gente parece ya haber decidido a quien aclamarán próximamente, cuando se celebre la llamada Convención de Delegados.

Lo único que faltó realmente es que estuvieran presentes todos los que se han señalado como probables a ocupar la candidatura del PRI al Gobierno del Estado de México, pues hay que reconocer que, como suelo suceder, ni son todos los que están, y mucho menos están todos los que son.

Por ahí hicieron falta en esta interesante reunión por lo menos dos damas: la actual secretaria de Educación del gobierno mexiquense, Ana Lilia Herrera Anzaldo, y la secretaria general del PRI Nacional, Carolina Monroy, quienes hubiera sido muy interesante medir en ese particular mecanismo priista llamado el “aplausómetro”.

Veremos si en la próxima sesión del Consejo Político sí se tiene la oportunidad de medir el respaldo de los probables “candidateables”, para que, en igualdad de condiciones, ya se puedan sacar proyecciones realistas de qué y hasta dónde llegará cada uno de estos personajes políticos de cara a la decisión que tomará la militancia del tricolor.

Domingo 26 de Junio del 2022 2:55 am