Ser lavaloza en pandemia, un caso de precariedad laboral y riesgo sanitario

Agencia MVT / Aranxa Solleiro

Toluca estado de México 30 de abril 2021.- En inglés se conoce como “steward”, el cual era el comandante de los mayordomos en tripulaciones o cruceros turísticos, sus manos son su mejor instrumento de trabajo, debe de mantenerse con una velocidad inaudita que sobrepasa -a momentos- la visibilidad en tiempo real del ojo humano. Sus dedos se deslizan suavemente por la loza que recibe en pilas. Sabe de inmediato, que las horas pico tendrán que ser absorbidas de manera precisa por su talento de limpieza.

Abre la llave, rellena una cubeta con jabón y cloro, cuando tiene tiempo se coloca los guantes, sin embargo, le hace perder el tiempo: “recibo alrededor de 300 a 200 platos sucios al día, depende mucho de la clientela que tengamos, los días más difíciles son los del fin de semana. Ahí es cuando debo de apurarme más.” Comentó Miguel Ángel, trabajador de lavaloza en un restaurante de la capital mexiquense.

De los elementos que destacan durante la pandemia, no solo subyace en el cuidado extremo que se ha debido de incorporar en nuestra limpieza y en las relaciones que mantenemos con personas circundantes, sino el arriesgarse a través del empleo que desempeñamos. Ser quien lava la loza en un establecimiento de alimentos y bebidas, pone en contacto directo con partículas salivales de otros, siendo esto, uno de los filtros principales para contraer el virus en el cuerpo.

Durante el año que se ha debido de mantener a flote de crisis pandémica, los restaurantes han debido de incorporar diversas estrategias de mercado para no claudicar y mostrar resiliencia ante las adversidades presentadas día a día. Los dedicados a dicha área, han debido extremar sus precauciones, añadir mejoras en la calidad de su trabajo, ser precavidos y cuidadosos ante cualquier circunstancia, a pesar de que eso, ponga en riesgo su vida y la de quienes le rodean.

“Como lavalozas la verdad sí nos arriesgamos, yo podría decir que casi igual que los demás, claro, pero nosotros sí es cierto que debemos de tener contacto directamente con los platos sucios o con las servilletas, con los residuos que deja la gente. Sabiendo que podemos contagiarnos así, si no tenemos cuidado, debemos de mejorar en nuestro trabajo. A lo mejor ya lo hacías antes de todo, pero ahora más, por ejemplo, ahora debo de lavar dos veces los trastes, debo de ocupar más tiempo al tallarlos, le pongo más jabón a todo, eso hace que gastemos más tanto agua como material pero por el bien de todos, debemos de hacerlo.” Dijo.

En México y la mayor parte de los sitios de consumo de alimentos y bebidas en el mundo, el trabajo de lavalozas se caracteriza por contemplar un esfuerzo físico magno, pues se está de pie ocho horas al día, que en días de gran afluencia de comensales, tener un descanso se establece como algo inalcanzable y además, presenta problemas de precariedad laboral insoslayable, pues es a quienes dentro del rango jerárquico se les coloca en la parte inferior, recibiendo el pago mínimo de salario.

Miguel Ángel trabaja de manera independiente, es decir, no está incluido en la nómina, por lo que lo excluye de recibir en algún momento una atención médica si resultará con algún incidente y particularmente contagiado por el SarS-CoV-2, además la remuneración que recibe, la percibe como no del todo justa para la actividad que desempeña:

“Voy a hablar por todos mis compañeros que trabajan en la misma área, de cualquier restaurante, sino es que en la mayoría, se trabaja mucho para lo que se nos da, casi todos trabajamos sin un pago salarial, con seguro o prestaciones, de hecho es por lo que muchos entran aquí o en China como lavalozas fácilmente, porque los jefes no se preocuparán por darle una seguridad. Pero creo que durante este tiempo de pandemia, no podemos exigirlo, porque sabemos que ha sido muy difícil para ellos, apenas vamos levantándonos y como que ponernos a exigir que nos paguen mejor, pues como que no queda bien, al contrario, yo creo que soy afortunado de tener un lugar para trabajar. Claro que corre mucho riesgo pero por eso trato de cuidarme bien.” Puntualizó entre un burbujeo itinerante de jabón.

En México, un lavaloza recibe un salario de alrededor de mil 500 pesos a mil 800 pesos a la quincena, Miguel Ángel recibe mil 800, por lo que sobrellevar el tiempo de dificultades como hasta ahora, ha sido un acto de coraje y de admiración. No obstante ello, menciona que formar parte de un equipo de trabajo que se ha demostrado capaz de vencer dificultades, le invaden de motivación y fortaleza para no desistir y desear un mejor futuro para él y sus compañeros. “Yo espero que cuando todo esto pase, los encargados de los restaurantes, realmente se den el tiempo de valorar todo lo que ha hecho su equipo de trabajo para que se siga adelante y que eso en algún momento se compense.” Finalizó.