Rescatan tejido de palma como actividad económica del norte de Toluca

Agencia MVT / Staff

 

TOLUCA, México, 6 de Febrero.- Tejer la palma para formar piezas decorativas y utensilios en una tradición centenaria del pueblo otomí de San Cristóbal Huichochitlán; sin embargo, esta actividad se encuentra en riesgo porque muchos de los productos han sido sustituidos por textiles y sintéticos, muchos de ellos importados de China. Por ello, el Consejo Supremo Otomí de la Zona Norte de Toluca desarrolla un programa de preservación y rescate del tejido.

Con maestría, las mujeres de San Cristóbal Huichochitlán han tenido la palma desde varias generaciones atrás, muchas de ellas han obtenido con ello los recursos necesarios para enviar a sus hijos a la escuela y gracias a eso algunos han salido de esta localidad para incorporarse al mercado laboral en mejores condiciones, tanto en la industria como en las actividades públicas y privadas.

Juan Esquiro Robles, Jefe Supremo Otomí de la Zona Norte de Toluca, señaló que por eso trabajan actualmente en la incorporación de las nuevas generaciones al tejido de la palma, pues con los años cada vez son menos quienes desarrollan esta habilidad manual para dar forma y textura al producto vegetal.

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La palma se trae de localidades como Palmar Chico, en la zona sur del Estado de México; la Sierra Norte de Puebla, y de otras comunidades de Oaxaca. “La gente de por allá nos ha dicho que cómo es posible que ellos que tienen tanta palma por allá, no la saben trabajar, y aquí que ni siquiera crece este tipo de palma, pues somos capaces de darle vida y color”, comenta el Jefe Supremo Otomí de la Zona Norte de Toluca.

En lengua otomí a la palma se le conoce como “Denthy”, que quiere decir: “difícil de quemar o difícil de encender”, pues esa es una de sus principales cualidades físicas, la resistencia al fuego, lo que también la hace resistente para el uso, por ejemplo, en las cocinas, convertida de tortilleros o chiquihuites para colocar alimentos.

Los ancestros cuentan que en otros tiempos los chiquihuites de palma eran utilizados para llevar ahí la comida a los hombres que iban a trabajar a la milpa, mientras que en otros contenedores de ponían las tortillas, y en otros se colocaban los guajes llenos de pulque.

FOTO: Agencia MVT / Crisanta Espinosa

“La palma es el crecimiento económico de San Cristóbal Huichochitlán; es una actividad que nos permitió desarrollarnos desde la post Revolución Mexicana, ha sido parte fundamental del crecimiento económico de este pueblo”, relató.

Señaló que esta actividad se encuentra en peligro de extinción “porque se ha denigrado el costo y el producto”, porque la gente ya no quiere pagar lo que en realidad cuesta producir un artículo artesanal de este tipo, no solo por el valor mismo de la palma, la cual también cada vez la dan más cara, sino porque se desprecia el trabajo que implica su tejido y nadie quiere pagar bien este trabajo.

Con la palma se elaboran sombreros, canastas, tapetes, figuras, adornos, las cruces tradicionales del Domingo de Ramos, las de la Santa Cruz, las mulitas del Día de San Manuel, y hasta máscaras para bailes tradicionales.

Los productos se venden bien en torno a las iglesias, en las fechas tradicionales, pero también se comercializan en otros estados del país e incluso en el extranjero, en países como Bolivia, donde han tenido gran recibimiento.

FOTO: Agencia MVT / Crisanta Espinosa

San Cristóbal Huichochitlán tiene actualmente unos 30 mil habitantes, y de ellos, aproximadamente la tercera parte sabe tejer la palma, por lo que el Consejo Supremo Otomí considera muy importante rescatar esta actividad, impulsarla entre las nuevas generaciones, y evitar que desaparezca por la presión que existe de importaciones de productos asiáticos que son más baratos, pero de mala calidad.

“No queremos que se pierda esta actividad, pretendemos buscar apoyos y recursos para rescatar esta tradición”, advierte Juan Esquiro Robles.

Miercoles 21 de Enero del 2026 8:12 pm