La Gómez Pedraza del barrio de Zopilocalco en Toluca pareciera, que es eso, un hospital de Niños Dios
Agencia MVT / Filiberto Ramos
La Gómez Pedraza pareciera que es un pasillo de emergencias de hospital. Pasas u miras cuerpecitos tendidos sobre mesas sin brazos, con los dedos mochos, pedazos faltantes de la nuca y los pies. Todos esos cuerpecitos hechos de yeso. Desfigurados y casi en pedacitos.
—Aquí no importa el tamaño de la figura, o lo ostentoso de la vestidura con que llegan y se van los «Yisus«, dice Gustavo Palma.
—Se trata de ponerle fe con un pincel, fervor en cada pulida con los dedos, precisa.

Todo enero llegan los clientes al local del «Espíritu Santo», y Gustavo los atiende. Echa a los estantes enumerados o por nombre las figuras que debe reparar. Van desde la talla seis hasta el tamaño estándar.
«Aquí tengo todos los que ya están esperando para ser reparados, el más chico es de la talla seis», dice. Esa medida es un muñeco de apenas tres centímetros de largo y que cabe en dos dedos.
En el » Espíritu Santo» le ayudan Adolfo, su especialista en reparaciones y su esposa Thelma Iniesta, encargada de las ventas generales en el local.
Este enero le llegaron al menos 500 piezas para reparar niños dios
«La gente llega con mucha fe en que su niño se va a reparar. Unos te platican que se lesionó porque es muy travieso», revela el reparador sacro; por eso dice que no importa el tamaño, sino la fe por el Niño Dios, que le permite tener trabajo todo el año.
A su local este miércoles llegó Liliana con una comisión. Pidió vestidura para su mini «Yisus». Y Gustavo hizo lo suyo para dejar contenta a la clienta.
«Le vamos a poner su manto, una medallita, y su gorrito», explicó Palma. Y Liliana quedó contenta.
—Ya está listo, le voy a hacer tamales, externó la joven devota del Niño Dios. La figura fue un regalo de su padre y Liliana dice que tiene la figurita la cabecera de su cama.
«A veces le rezo, es una forma de expresar mi fe y esta vez le hacía falta su vestidura «, comenta para la Agencia MVT.
Hasta el viernes Gustavo y su equipo de reparadores piensan recibir trabajos. Ellos mismos tienen si Niño Dios para celebrar con tamales.
«Esta vez no me tocó muñeco pero vamos a hacer tamales, para que se venga», invita el toluqueño que tiene su local en esa franja de calle llamada Gómez Pedraza, que lleva los barrios tradicionales de Toluca.