Staff MVT
CALIMAYA, México, 5 de Mayo.- Los tambores comenzaron a sonar marcialmente, y de repente las calles de la comunidad La Concepción Coatipac, en el municipio de Calimaya, se convirtieron en un gran campo de batalla, tras el desfile marcial en el que mexicanos y franceses recorrieron juntos el pueblo, para causar la admiración de propios y extraños, por sus lustrosos uniformes militares franceses y los calzones de manta, huaraches y sombreros de los Zacapoaxtlas.
Y es que en La Concepción Coatipac desde hace más de 100 años los lugareños se organizan para desarrollar una importante representación de la Batalla del 5 de Mayo, con la que se recuerda la gesta militar que en 1862 encabezó el general Ignacio Zaragoza para repeler el intento de invasión de la República Francesa.
Concepción Córdoba López, hoy con más de ochenta años de edad, recuerda que la primera vez que participó en la representación él tenía 19 años, y desde entonces no ha dejado de estar presente en lo que ya es una costumbre de su comunidad.

“Fue una invasión francesa por una deuda, por lo que el Conde de Loranz solicitó la intervención del ejército francés, y vinieron a México a tratar de invadir, pero los mexicanos los echamos”, señaló.
Dijo que el objetivo de esta representación es recordar y preservar la gesta del general Ignacio Zaragoza como un ejemplo de entrega y patriotismo, así como del valor de los zacapoaxtlas, esos indios poblanos que se sumaron a la defensa del país y que con el corazón por delante y nulo entrenamiento militar, fueron capaces de hacer frente al entonces ejército más poderoso del mundo.
Francisco Rodríguez Lechuga, uno de los principales organizadores de la representación, explica que todo comienza muy temprano, cuando todos se reúnen en una sola casa para desayunar, convivir y luego sacar sus uniformes y disfraces para comenzar a caracterizarse.
“Son unos 150 o 200 franceses y una cantidad igual de mexicanos, todos nos caracterizamos, incluso nos ayudamos unos a otros, y luego comienza el desfile por las calles del pueblo, y cuando se dan las campanadas comienza la batalla, suenan los tambores y la voz de los cañones, porque esta es una batalla muy realista”, dijo.
El pueblo entero se llena del polvo que franceses y mexicanos levantan de las terregosas calles de la comunidad, también se mezcla el humo de los cañones y pirotecnia que se quema, gritos y golpes de metales y palos dominan la atmósfera, todo se convierte en un gran campo de batalla.
El enfrentamiento dura entre 30 y 40 minutos, pero siempre con un mismo final: los mexicanos ganan y hacen huir despavoridos a los franceses que se repliegan ante la muestra de gallardía de los zacapoaxtlas y el Ejército Mexicano con el general Zaragoza al frente.