Staff MVT\r\n\r\nTOLUCA, México, 22 de Julio.- El Síndrome de Burnout –vocablo inglés que significa «estar quemado»–, también conocido como síndrome de desgaste profesional u ocupacional, es un padecimiento que se suele presentar en aquellas situaciones laborales en las que los excesivos niveles de exigencia son un hábito inconsciente e incluso socialmente valorado.\r\nLuis Sergio Ponce Guadarrama, psiquiatra adscrito al Hospital General Regional (HGR) No. 220 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en la Delegación Estado de México Poniente, indicó que este síndrome que incluye fatiga crónica, ineficacia, insomnio, depresión y negación de lo ocurrido, es una respuesta prolongada del cuerpo y la mente al estrés emocional e interpersonal que se presentan en el trabajo.\r\nIndicó que quienes se dedican a la docencia, el deporte profesional, operación de centros de atención telefónica, actividades de ventas, y en general trabajos de alto contacto con personas con horarios excesivos o impredecibles, son más susceptibles a generar el desgaste profesional.\r\nSeñaló que este padecimiento es más común en personas altamente calificadas, que muestran gran compromiso con sus responsabilidades laborales. «Comúnmente este tipo de personas ponen en segundo lugar a su familia, amigos, y gustos personales por cumplir con los objetivos de su profesión», acotó.\r\nAunque este síndrome se da mayormente en el ámbito laboral, también pueden aparecer casos de Burnout o desgaste en estudiantes, quienes por presión de la familia o por cumplir con los requisitos de una beca, se sienten agobiados en las temporadas de exámenes y entrega de trabajos.\r\nPonce Guadarrama resaltó que pocos pacientes son diagnosticados con el Síndrome de Burnout pues justamente por sus horarios y el nivel de ocupación raramente destinan tiempo al cuidado de su salud o no le dan la importancia debida, pensando que se les pasará.\r\nLas consecuencias en la salud de este padecimiento pueden ser muy graves, como el deterioro en las relaciones interpersonales, desgaste o pérdida de la empatía, ira, frustración, depresión, insomnio crónico e incluso graves daños cerebrales o cardiovasculares, como infartos aparentemente sin antecedentes y a temprana edad.\r\nEl especialista del IMSS indicó que lo más recomendable para evitar el estrés que desencadena este tipo de padecimientos es establecer prioridades y fijarse metas reales que puedan ser desarrolladas a un ritmo que no implique desgaste emocional excesivo. Contar con una agenda y plan de vida ayuda a organizar mejor los tiempos.\r\nPor ello, es recomendable que ante síntomas de frustración, desgaste, aburrimiento, depresión o ansiedad, se acuda al médico quien diagnosticará si el padecimiento ha llegado a un grado severo que ponga en riesgo la salud y calidad de vida del paciente.