Con seis equipos activos en la ONEFA, 186 niños y niñas de Potros Salvajes representan con orgullo los colores verde y oro
Toluca, Estado de México; 13 de septiembre de 2025. – Desde 1979, las categorías infantiles de los Potros Salvajes de la UAEMéx no sólo han formado grandes atletas, sino también generaciones de estudiantes y ciudadanos ejemplares. Para el head coach Ricardo Jiménez, el programa infantil es más que deporte: es una verdadera escuela de vida.

Potros infantiles: tradición y crecimiento en el fútbol americano
Actualmente, el programa cuenta con seis categorías activas en la ONEFA (Organización Nacional Estudiantil de Fútbol Americano), sumando 186 jugadores de entre 25 y 30 niños por equipo, quienes se preparan durante más de medio año para representar los colores verde y oro.
El coach Jiménez recordó la evolución del proyecto, desde la desaparición de la categoría Bantam hasta su consolidación como protagonista en las conferencias nacionales.
Más que deporte: disciplina, respeto y responsabilidad
“Es un deporte de contacto, sí, pero también es un deporte formativo. Queremos que los niños sean buenos hijos, buenos estudiantes, buenos ciudadanos”, afirmó Jiménez.
Los entrenamientos se basan en valores de disciplina, respeto y responsabilidad, buscando que los pequeños jugadores crezcan dentro y fuera del campo.
La participación femenina en Potros Salvajes
Uno de los aspectos más destacados de la temporada 2025 es la inclusión de 10 niñas en distintas categorías, un hecho que el head coach celebra como una muestra de talento, pasión y entrega.
“Ellas también defienden con orgullo los colores y sueñan en grande”, enfatizó.
Identidad y orgullo verde y oro
Aunque los jugadores infantiles aún no son universitarios, se fomenta en ellos el amor por la institución. “El verde y oro no sólo es un uniforme, es una identidad”, recalcó Jiménez.
Con resultados destacados, entre los primeros lugares de la tabla, las categorías infantiles siguen escribiendo su propia historia en el emparrillado.
Porque en los Potros Salvajes, los sueños comienzan con un casco, un balón y la promesa de crecer como personas y atletas.