Por seis horas ignoraron la muerte de Mayra en el centro de Toluca Por seis horas ignoraron la muerte de Mayra en el centro de Toluca

Por seis horas ignoraron la muerte de Mayra en el centro de Toluca

Por seis horas ignoraron la muerte de Mayra en el centro de Toluca

FR Informante / Filiberto Ramos

Toluca, México 30 de noviembre 2020.- A Mayra la muerte no le dio tiempo, se afanó de un bólido y derribó su cuerpo en una banqueta, donde le llevaron flores, le lloraron y le echaron miradas desde micros y coches particulares por seis horas.

Es la calle Santos Degollado, donde el día abre más temprano, con los locales de carbón y la barbería de la esquina de Rayón y los diablitos que suben con fruta al mercado 16. También empezó este lunes con el cuerpo de Mayra, que amaneció allí, en la banqueta.

A las 8 de la mañana el cuerpo de Mayra se desvaneció sobre el concreto y ya no se levantó. Ya son las dos de la tarde y su cadáver sigue allí, debajo de un sabanal blanco frente al portón del hotel “Cosmos”.

Por inaudito que suene, no hay autoridad que haga las pesquisas, o al menos, retire el cuerpo. «La muerte resulta aberrante cuando se afianza de esa forma y con tanta demora en una banqueta», parece interpretarse en los rostros duros de los comerciantes del 16 de Septiembre.

Los «compas» hicieron su propio abanderamiento en la banqueta y cerraron la calle con cajas de fruta para evitar el tránsito en la escena de los hechos. «Ábranse, échate pa’ tras compa», pide un grupo de fruteros a los automovilistas para cerrar con las cajas la calle Santos Degollado en su cruce con Rayón.

Mayra murió por una causa ambigua, aunque sus parientes señalaron que fue porque bebía mucho y el estómago no le resistió y el dolor le llegó en forma de infarto. Pero solo son hipótesis, porque los peritos nunca llegaron a ratificarlo.

«Una amiga de ella nos avisó como a las ocho», cuenta Diego, un primo de Mayra que bajó del barrio bravo de Zopilocalco a ayudar. El cuerpo lo arroparon unas veladoras, una sábana que le extendió un paramédico, docenas de comerciantes del mercado 16 que bajaron a Santos Degollado y los brazos de sus familiares.

Ella tenía 41 años y un hijo. Sólo ellos, los del barrio laboraron, porque aunque a dos cuadras en la plaza de Los Mártires a la misma hora el alcalde Juan Rodolfo Sánchez daba banderazo a la generación 2020 de cadetes, y había docenas de patrullas, ninguna fue desplazada para abanderar el cuerpo de Mayra.

Santos Degollado es como una franja que divide al Toluca céntrico, donde pasean los de «traje» y donde los policías abundan en cada cuadra, y al de los barrios, donde amarran a «los carteristas» a un poste y le dan su friega con un cinto, porque la «auto justicia», es al único derecho que se tiene acceso.

Esa calle de Santos Degollado, es como un «muro Trump». En la banqueta, frente al portón del hotel, una mujer en silla de ruedas y otra sentada en un banquito no se han movido. Lloran y a una de ellas, los comerciantes le echan aire con un trapo para reanimarla.

Alguien llegó con un arreglo floral y unas veladoras que se encendieron y se consumieron con la espera del Semefo. «Ya solo queremos que venga una carroza», dice uno de los chavos que rodean el tumulto y tratan de abanderar la escena del hecho.

La muerte en el barrio así duele, y así se cobija, seas conocido o no, pero eres de los suyos y el barrio te abraza.

«Vente para que hables con la familia», dice Toñita, la esoterista de los amarrares y rituales de año nuevo del mercado 16 de Septiembre. Junto con ella bajaron más comerciantes, con sus mandiles y las periqueras donde guardan la morralla. Toña los organiza para que dejen pasar a los camiones y no se haga el embotellamiento.

Antes del alboroto con el cierre de la calle, llegaron dos patrullas de la municipal, pero se retiraron, y luego del cierre de la calle, se acercaron dos moto patrullas para afianzar a la corporación y evitar el tránsito lento, pero solo para eso.

«Ahora sí, llórale, desahogate, no te vaya hacer daño», le dijo una mujer a una joven que era la amiga que vio soltarse el cuerpo de Mayra antes de fallecer. La consuela con un abrazo mientras llega la carroza de una funeraria privada y busca estacionarse.

El grupo de comerciantes en un solo tirón, levantaron el cuerpo de Mayra y lo echaron a la gaveta. El Semefo no llegó, sólo la voluntad del barrio de Zopilocalco, de donde era Mayra, donde nació y bailó, y se enamoró.

«Al rato te vas al velorio», le dice la mujer que pintó debajo de la rejilla de una llave de agua una cruz de cal. Allí se quedará esa franja en forma de cruz, igual que quedó el cuerpo de Mayra.

Esta información es publicada con autorización de FR Informante.

Miercoles 08 de Diciembre del 2021 7:41 am