Personas sin hogar y migrantes con pocas probabilidades de ser vacunados

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Agencia MVT / Aranxa Solleiro

Toluca Estado de México 21 de abril 2021.- En México, de acuerdo al último censo realizado por INEGI en 2020, existen 14 millones de personas sin casa, la mayoría de ellos tiene una edad de 20 a 40 años, siendo todavía considerados de edad joven, por lo que la espera para una posible obtención de vacuna, permea en un escenario lejano.

En la esquina de Heriberto Enríquez y Avenida Las Torres, vive el “Ángel de la línea”, nombrándose a sí mismo así, por decir estar al cuidado de sus compañeros migrantes y vagabundos. Llegó a la ciudad de Toluca desde hace tres años, cuando su madre falleció en Honduras. Para él, la situación pandémica ha pasado casi desapercibida o como lo menciona, no figura en su mente, puesto que para él, las enfermedades han desaparecido por su aumento de defensas al convivir con desechos y contaminación constantemente en las calles.

“Aquí mira, nos protegemos con todo lo que respiramos, comemos y donde dormimos. Nada nos hace daño. Eso del coronavirus sí fue el invento de los chinos para matar a la gente pero pues ni nos toca, les puede tocar a los demás, los que pasan en sus coches, los que nos regalan de vez en cuando comida o unas monedas, ellos sí, a nosotros no.” Respondió con un ímpetu de defensa a sus ideales.

El “ángel de la línea” se dedica a elaborar figuras con latas vacías de refresco, de su imaginación nacen figuras como: corazones, ruedas, autos e incluso bicicletas, las vende a 50 pesos, enfatizando en que su esfuerzo vale la pena y sobre todo porque “si me ayudas, harás buen acto, le ayudas al prójimo y Dios lo agradecerá.” A un costado de sus rodillas, sobre la libreta que mantiene en el asfalto se lee “y no me digas amor, si no lo sientes”, cuyo deseo con lo que escribe, es crear canciones que le permitan enarbolar sueños para cantar frente a un público que le considere parte del mundo.

Su alimento en ocasiones no existe, sin embargo, a sus espaldas, yace una botella de tequila, adjudicando que le hace mejor que ser vacunado, en caso de que lo consideren. “No creo que nos tomen en cuenta para una vacuna, nunca somos tomados en cuenta, la verdad. Los únicos que puede que les den espacio para recibir medicina o atención de salud, son ustedes, ellos -volteando al trafico vehicular que envuelve la calle- acá, ¿cómo? Además, ni nos hace falta, estamos ya tan curtidos que una vacuna ni nos sirve, mejor nos sirve todo lo que pasamos en nuestros días. La gente nos tiene miedo a veces pero ya estamos acostumbrados.” La sustentabilidad de una población, no solo coexiste en el aspecto ambiental, sino en el social también, puesto que, si éste no se presenta sólido, la calidad de vida de los habitantes de un espacio será constantemente perpetrada. La inclusión hacia los demás para una protección en términos de salud, debería ser considerada, por el contrario, se convierte en un interminable acto de beneficio solo para unos cuantos.

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