#Opinion Desconectar para reconectar: Yolanda Ballesteros

Las redes sociales digitales nos ofrecen una variedad de contenidos tan amplia, que fácilmente se nos pasan las horas scrolling
#Opinion Desconectar para reconectar: Yolanda Ballesteros
Las redes sociales digitales nos ofrecen una variedad de contenidos tan amplia, que fácilmente se nos pasan las horas scrolling

Agencia MVT / Yolanda Ballesteros Sentíes

Las redes sociales digitales nos ofrecen una variedad de contenidos tan amplia, que fácilmente se nos pasan las horas scrolling esto es, desplazándonos entre imágenes, citas, chistes, recetas o noticias y mientras pasa el tiempo, nos agobia lo que le dicen el FOMO (Fear of Missing Out por sus siglas en inglés) o miedo a quedarse fuera, se trata de esa sensación de que no podemos perder nada de lo que pasa en ese mundo que está allá, fuera de nuestra vida, y olvidamos levantar la cabeza y ver qué está sucediendo realmente en nuestra vida.

Cuando finalmente nuestra cabeza vuelve al mundo real, nos damos cuenta de cuánto han crecido nuestros hijos, de lo hermoso que está el día o de que ya llegó la época de lluvias y dejamos pasar la oportunidad de disfrutar los días de sol. Así, de pronto, también vemos que nuestros seres queridos ya tienen su atención en otro lado porque dejaron de buscar la nuestra, y ni siquiera supimos cuándo o cómo sucedió.

De repente vemos que en nuestra casa faltan cosas básicas, desde cambiar ese foco fundido hace meses hasta limpiar esa pared o arreglar aquel cajón, en fin…

El tiempo pasa, pero parece detenerse cuando estamos con el celular en la mano; sí, indudablemente mucho de las actividades laborales dependen de esta conexión y el celular es una herramienta de trabajo a la cual no podríamos quitar importancia, pero como todo, deberíamos procurar que sea en justa medida. ¿Qué tan necesario realmente es saber qué ha hecho fulanito o menganita o pasar muchos minutos valiosos viendo las imágenes de otras vidas dejando de ver la propia? ¿Por qué hemos permitido buscar aprobación social a través de la exhibición de nuestras vidas y de nuestras emociones, cuando quizá la opinión más importante es la de la persona que tenemos a un lado?

Pero, además, una de las situaciones más desafortunadas que trae esta irracional necesidad de conexión, es el descuido de la atención y formación que damos a nuestros hijos, quienes pueden sentir abandono y quizá perderse la oportunidad de aprender a través de las pláticas en familia en las cuales podrían hacer preguntas que sólo puede responder un ser querido desde su humanidad, con la calidez y la franqueza que únicamente se da mirando a los ojos o estrechando las manos.

Los datos que nos brindan los celulares de hoy se han hecho indispensables para tener información “a la mano” y desde luego es importante estar conectados a través de los “teléfonos inteligentes” … pero recordemos que no son más inteligentes que nosotros. Ningún sistema de inteligencia artificial podrá tener la capacidad humana para discrepar, cuestionar, analizar, admirar, disfrutar, gozar, amar; sentir empatía o apatía, aburrimiento, devoción, interés, entusiasmo, impresión, inquietud, miedo entre tantos y tantos sentimientos y habilidades humanas maravillosamente individuales y personales.

Pero, saber cuánto tiempo o hasta cuándo alejarnos de la pantalla en esta vorágine no es fácil; por el contrario, parece cada día más complicado saber cuándo desconectarnos y empezar a vivir nuestra vida con sus luces y sus sombras, con sus sonidos, ruidos y silencios; y sentir, decidir, equivocarnos, acertar, aprender, caernos y levantarnos en el mundo inmediato, en la realidad que al parecer estamos dejando pasar.

Yolanda Ballesteros Sentíes: Profesora-Investigadora UAEMéx / yolaballes@gmail.com

Martes 12 de Mayo del 2026 2:10 pm