Si pruebas uno, pruebas dos y tres. Dicen las tamaleras de Ocoyoacac, que no han dormido el día de la Candelaria. Apenas cerraron los ojos un par de horas, porque querían dejar la mesa servida para los visitantes.
Agencia MVT / Filiberto Ramos
«Hago atoles de pinole, champurrado y de arroz, enlista doña Rosita. Su puesto es exclusivo para atoles, por eso llegan en fila a pedir por tasas.
—Es que ya tenemos más de treinta años en esto, —explica doña Rosita. En su puesto y en los otros, hay vaporeras enormes sobre anafres con los leños ardiendo. Es el primer día de la Feria del Tamal de Ollita en Ocoyoacac.
«Ya son once años que se realiza la feria. Muchos vendemos todos los días y otros solo en nuestras casas», explica Belén.

Este viernes se han instalado más de 30 puestos: hay de mole, rajas, verdes, rojos, pepita y ollita. También los de piña.
Hasta llenarse
En un solo sentón la familia Gutiérrez alcanzó a comer más de diez tamales. Allí desayunaron y pidieron para llevar. Probaron ños de ollita mientras esperaban la misa de las 12 para llevar a bendecir a si Niño Dios.
«Es que acostumbramos venir aquí cada año. Nos gusta esta tradición», explica la familia.
Es un pasillo largo al lado de la iglesia donde se instaló la feria del tamal. De allí hacia adentro, el vapor que sale de las ollas, huele a tamal. La feria será de 2 al 11 de febrero.
» El mejor día es el once, porque se junta con el carnaval», dice Citlali, otra tamalera.
Más de 300 tamales por cada puesto y unos 200 litros de atole, es lo que se ofreció este arranque de feria.