María Salazar, tradición y resiliencia en la elaboración de tortillas

Agencia MVT / Aranxa Solleiro

Metepec Estado de México 6 de abril 2021.- María Salazar habita en el Municipio de Metepec, no obstante, sus raíces se plantaron en Lerma, la ciudad de conexión e industria del Estado de México. Sus manos desde los ocho años, son pilares de la gastronomía mexicana, pues gracias a las enseñanzas de su madre, elabora tortillas de maíz a mano, posicionándola hoy día, como una de las ahora escasas personas dedicadas a dicha labor.

Sus procesos siguen siendo tradicionales, en tanto que necesita en principio, nixtamalizar el maíz con agua y cal, posterior a ello, muele los granos de maíz en el molino, los cuales son portados por su esposo en el único molino de San Jerónimo Chicahualco, la población más cercana a su hogar y con ello, obtiene la masa que conserva dentro de un bote del cual se obtienen alrededor de doce kilos de tortillas.

Antes de los días de crisis pandémica, María vendía alrededor de siete kilos, no obstante, hoy vende entre tres a cuatro docenas a un precio de 13 pesos cada una. A pesar de que el sol no siempre ha brillado para ella y su familia, menciona que no se ha dado por vencida y ha tenido que incorporar productos distintos como: gorditas, sopes y quesadillas de haba, frijol y chicarrón, cuyos precios oscilan entre los 15 y 20 pesos, aunque asegura, se sigue vendiendo poco.

“Yo llevo aquí ya diez años y la verdad es que nunca me había ido tan mal como hasta ahora. La gente ya compra muy poco y apenas vendo medio bote, cuando antes de la pandemia vendía todo completo. Los que me compran son personas que trabajan aquí alrededor en construcciones o negocios como verdulerías y recauderías, pero gente así común, la verdad casi no.” Argumentó con los dedos sumergidos en masa de maíz azul.

Sus horarios de venta van desde las 9 de la mañana a 4 de la tarde, en tanto que comparte no sentirse segura si se queda más tiempo, pues la calle donde se encuentra establecida permanece sola constantemente.

“Si usted viera lo solo que se pone por aquí pasando las cuatro o tres de la tarde, no le miento, parece pueblo fantasma, pero eso se vio más ahora con la pandemia, antes pasaba más gente, por las escuelas de por aquí cerca. Y además se escucha ya mucho de robos y eso, aunque las patrullas pasan a cada rato, no siempre es suficiente.” Puntualizó.

A pesar de ello, María se siente orgullosa de su trabajo, especialmente por ser la última generación de su familia dedicada a la elaboración artesanal de tortillas y teme porque al paso de los años se pierda por completo. Entre “totonqui talxcalli tlacuelpacholli”, que quiere decir: tortillas blancas y calientes y dobladas como lo mencionaban los señores de la Nueva España, según Fray Bernardino de Sahagún, ella suaviza, expande y sustenta sus costumbres.