Toluca, Estado de México, 27 de julio de 2026. La Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) fortalece la atención de emergencias de su comunidad mediante personal especializado y la Unidad de Ambulancias Universitarias, un servicio que permite brindar una respuesta más rápida y oportuna. La historia de Gilberto Guillermo Tovar Delgado, paramédico con 26 años de experiencia, refleja el compromiso y la vocación que respaldan este trabajo.
El universitario encontró su camino en la atención prehospitalaria tras los sismos de 1985, una experiencia que marcó su vida y lo llevó a integrarse a la Dirección de Seguridad y Protección Universitaria, donde participó en los primeros esfuerzos para consolidar el Programa de Protección Civil Universitario.

Vocación de servicio, el motor de los paramédicos de la UAEMéx
Originario de Toluca, Gilberto Guillermo Tovar Delgado recuerda que desde niño sintió interés por las ciencias y el deporte. Como integrante del equipo Potros Salvajes de la UAEMéx, aprendió que la disciplina, la preparación y el trabajo en equipo son fundamentales para enfrentar cualquier desafío.
«Siempre me ha gustado cuidar a la gente. Desde pequeño he tenido esa facilidad de cuidar a las personas. Me gusta que se sientan protegidas. Ahí entendí que lo que debe tener un paramédico es vocación de servicio y una profunda valoración por la vida del ser humano», expresó.
Después de los terremotos de 1985 decidió formarse como paramédico en la Cruz Roja, institución donde adquirió los conocimientos que marcaron el inicio de su trayectoria profesional. Desde entonces, mantiene una actualización constante mediante cursos y certificaciones que renueva cada dos o tres años, conforme a la normatividad vigente.
La Unidad de Ambulancias Universitarias mejoró la respuesta ante emergencias
Con el crecimiento de la comunidad universitaria surgió la necesidad de contar con un servicio propio de ambulancias para reducir los tiempos de atención en casos de emergencia.
Atención inmediata dentro de los espacios universitarios
Tovar Delgado explicó que anteriormente las ambulancias estatales tardaban más en llegar debido a la alta demanda de servicios, por lo que la creación de la Unidad de Ambulancias Universitarias representó un cambio importante para proteger a estudiantes, docentes y personal administrativo.
«Las unidades del estado tardaban mucho en llegar porque atendían a una población muy grande. Nosotros vimos la posibilidad de contar con nuestras propias ambulancias, capacitarnos y brindar un servicio más oportuno. Así nació este proyecto y hasta hoy ha dado muy buenos resultados», afirmó.
La capacitación constante fortalece la atención prehospitalaria
Durante más de dos décadas, el cuerpo de paramédicos universitarios ha reforzado su preparación mediante cursos, talleres, certificaciones y estudios especializados, lo que les permite responder con mayor eficacia a distintos tipos de emergencias.
Para Gilberto Guillermo Tovar Delgado, la experiencia nunca debe convertirse en indiferencia, ya que cada paciente enfrenta uno de los momentos más difíciles de su vida y merece recibir atención con profesionalismo y empatía.
Un rescate que marcó su carrera
Entre las experiencias que más recuerda se encuentra el rescate de una estudiante que quedó atrapada debajo de un vehículo tras ser atropellada.
«Estuve debajo del automóvil con ella. Me tomó de la mano y me pidió que no la soltara. Me convertí en su línea de vida y no la solté hasta llegar al hospital. Antes de entrar al quirófano nos dio las gracias y dijo que éramos los ángeles que Dios había enviado para que siguiera viva. En ese momento confirmé que esto era lo mío y que nunca lo iba a dejar», relató.
Más de 26 años dedicados a proteger vidas
Fuera del uniforme, Gilberto dedica tiempo al dibujo, la pintura, el tallado en madera y el senderismo, actividades que comparte con su esposa y sus tres hijos.
Después de 26 años de servicio, asegura que el mayor reconocimiento no son los diplomas ni las medallas, sino ver que las personas recuperan su salud y pueden regresar con sus familias.
«Esta profesión exige mucho, pero también ofrece una enorme satisfacción cuando ves caminar nuevamente a alguien que ayudaste. Si logramos aliviar el sufrimiento, disminuir el dolor o contribuir a que una persona recupere su salud, nuestro trabajo está hecho. Con una sola persona basta para saber que todo ha valido la pena», concluyó.