La violencia permeante en mujeres que laboran en la vía pública

Agencia MVT / Aranxa Solleiro

Un sábado a las cuatro de la tarde, Paola estaba por terminar un día laboral. Sus brazos se movían cada vez más despacio, pues estaban exhaustos de subir y bajar un aro de plástico, el cual traspasa con su cintura. Los automovilistas se detienen a verla, algunos sacan un brazo para darle una moneda. Los billetes de 500 se han presentado de manera escasa, sin embargo, le han regalado dicha por considerarlo una retribución a su esfuerzo cotidiano.

Un día soleado, cuando su cuerpo urgía un descanso, se acercó un conductor diciendo: “hola, bonita. ¿Nos vamos?” Ella amablemente respondió: “no, gracias. Estoy trabajando.” La miró fijamente, la insultó, ocasionando una violencia verbal desmesurada y Paola, desboco un sentimiento de rabia y tristeza que muy pocas ocasiones había experimentado.

En el Estado de México, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, señala que para el mes de mayo se tiene registro de 10 presuntas víctimas mujeres de secuestro. Paola no denunció el acto violento del conductor aquel día, sin embargo, para ella, ser mujer laborando en vía pública, representa un riesgo elevado.

Ella, de 23 años, realiza sus presentaciones circenses en las calles de Metepec, Pino Suárez y Avenida Tecnológico, mientras que Ana, Lupita y Esmeralda trabajan a menos de dos kilómetros de distancia, en la calle Heriberto Enríquez como limpiaparabrisas de diez de la mañana a seis de la tarde. La mayoría de sus compañeros son varones, si se contabilizan, llegan a ser de diez a quince varones quienes les rodean y aunque ellas no sean ni la mitad del número que son ellos, se sienten mayoritariamente seguras, no obstante, aseguran que cuando alguno ingiere bebidas alcohólicas o estupefacientes, se convierte en un ser vulnerable, dado que no siempre miden sus comentarios, su fuerza o sus intenciones.

Así como la entidad mexiquense es la primera con mayor número de secuestros, también lo es en delitos de presunta violación, teniendo desde enero hasta mayo, mil 065 casos y de ellos Toluca alberga ocho, indicado por el Semáforo Delictivo del estado. Ana, asegura que cuando la tarde comienza a caer, no todos sus compañeros son de confianza, poniéndola en riesgo a ella y a sus compañeras.

“No todas salimos bien libradas, tanto de los que manejan que a veces son muy groseros con nosotras, como de parte de algunos compañeros. Ya cuando están drogados o borrachos, es muy fácil para ellos empezar a jalonearte o ser pesados contigo. Nunca me ha pasado nada en el tiempo que llevo aquí ni a mis compañeras pero si hay ocasiones en las que te asustas un poco.” Comentó Lupita.

En el semáforo frente a ellas, se ubica Damaris con una carriola y sus hijos, ella, vive violencia intrafamiliar sin saberlo, a sus 18 años ya es madre de dos niños, de tres y un año respectivamente. En entrevista, aseguró lo siguiente:

“No deseas ser madre tan joven pero a veces suceden las cosas, por lo que tú quieras y no es que destruyan tu vida, pero si cambian mucho las cosas. Yo estoy aquí porque aquí trabaja mi esposo, no ha sido afortunado de encontrar un trabajo, por eso mientras encuentra algo, pues al menos sacamos algo de aquí. No he vivido agresión de parte de quienes trabajan aquí, mi marido si toma alcohol, a veces se pone agresivo pero también lo veo con casi todos los hombres, nunca nos ha pegado o algo así pero no es muy tranquilo tampoco.” Dijo.

54 mil 600 personas han denunciado hasta mayo del presente año casos de violencia intrafamiliar en el Estado de México, la mayoría de ellas, argumenta no denunciar por temor a actos de venganza de parte de sus parejas, empero, la problemática persiste, así como la integridad de niños y mujeres, especialmente.

Más adelante, en la zona de la calle Venustiano Carranza y Paseo Colón, se ubica una perspectiva diversa.

“Aquí todavía me siento segura, no pasamos tantas cosas malas o de inseguridad como en otros lados. De parte de hombres que trabajan también por aquí, no he visto nada malo hacia nosotras o hacia mí directamente, de los que sí es de parte de los automovilistas, que a veces no te respetan o no te toman a bien. Son groseros o se les hace fácil decirte cualquier cosa, pero hasta eso creo que me ha ido bien estando aquí.” Mencionó Silvia, quien por motivos de seguridad no quiso dar su nombre verdadero.

De las zonas consideradas más peligrosas para las mujeres entrevistadas son: la terminal, la zona centro y los tianguis principales como: el Mercado Juárez, Morelos, 16 de septiembre y la Lagunilla, enfatizando que, si se desea trabajar en la vía pública, se deberá primero conocer en qué sitios instalarse y en cuáles no por salud e integridad.

“Yo pienso que uno debe de ser respetado igual que el hombre, nosotras hacemos el trabajo igual, nos esforzamos igual y sí, al principio piensas que todo el mundo te hará daño pero mucho depende de cómo se eduque a los hijos en casa, si nada de eso cambia, entonces sí, será muy difícil y seguiremos sufriendo este tipo de cosas.” Comentó Lucia, vendedora de periódicos.