La Santa Muerte es buena y merece respeto: Llubere

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Agencia MVT / José Contreras Contreras

San Mateo Atenco, México, 29 de Octubre del 2017.- La muerte es buena. “Esta señora se merece un respeto, es un ángel de Dios que Dios mandará por cada uno de nosotros cuando sea nuestra hora”, aclara Adriana Llubere, quien encabeza el grupo de adoradores de la Santa Muerte más numeroso e importante en el Valle de Toluca, el cual estará de fiesta el próximo 1 de noviembre cuando vivos y muertos se mezclan en una fiesta de sincretismo, religiosidad y encuentro con quienes ya no están físicamente en este mundo.

La Santa Muerte es una sola, aunque se le represente de distintas formas en imágenes que han sido elaboradas casi siempre de manera artesanal y que cada una lleva intrínseco un poder especial por la fe con la que sus seguidores la respetan, la cultivan y la promueven.

Adriana Llubere explica que ella recibió una señal muy particular hace más de 18 años que le llevó al acercamiento con la Santa Muerte, y hace poco más de cinco años decidió crear una figura muy especial, a quien ahora llama “Canitas”, de un metro y 80 centímetros de altura, que es quizá la única representación de la Santa Muerte que es capaz de ponerse de pie o sentarse, según se requiera para diferentes momentos o circunstancias.

“Canitas” fue elaborada por un grupo de internos del penal estatal de Almoloya de Juárez, Estado de México, a solicitud expresa de Adriana Llubere, lo que llevó un tiempo considerable en su elaboración y causó una serie de incidentes que hoy ella recuerda con cariño y de manera muy especial.

Por ejemplo, “Canitas” fue sujeta a robos, porque otros presos se llevaban la madera con la cual estaba siendo elaborada, lo que despertó peleas entre grupos y luego motivó que el maestro artesano principal decidiera llevarla en hombros todos los días desde su celda al taller y viceversa, para evitar que alguien le hiciera daño a esta singular representación.

Adriana Llubere relató que el día en que se acordó su entrega, ella llegó antes de las 09:00 de la mañana al penal de Almoloya de Juárez, pero salió de la penitenciaría hasta casi las 11:00 de la noche, porque el personal de guardia y custodia no podía entender para qué se habría elaborado una Santa Muerte de 1.80 metros, donde, pensaban, se podía meter “de todo” para intentar ocultar algo.

Una vez que la bella pieza de madera estuvo con Adriana, su nombre surgió casi de inmediato, como si ella mismo lo hubiera establecido. “Cuando la vi, cuando la recibí, lo primero que dije fue: que linda eres Canitas”, relató Llubere, quien explicó que el nombre de canitas surge porque ella, igual que muchos presos, estuvo mucho tiempo dentro de la penitenciaría siendo inocente, en “canas”, sin haber causado mal a nadie, por lo que tuvo que pasar un largo periodo en prisión siendo inocente.

Quizá por ello “Canitas” mantiene un vínculo tan estrecho con muchos adoradores de la Santa Muerte que están presos en Almoloya de Juárez y en otras penitenciarías del Estado de México, de otras entidades del país e incluso del extranjero, quienes guardan un culto muy especial a ella.

Adriana Llubere relató que son muchas las personas que han estado injustamente presas en cárceles y que, cuando recuperan la libertad, lo primero que hacen es visitar a “Canitas” para dar gracias, para solicitar su intervención para reiniciar una vida fuera de las rejas.

“Ella se pone muy contenta, muy alegre, porque ve como sus hijos que han sido injustamente presos recuperan su libertad y luego la vienen a ver, le traen una veladora, le comparten un cigarro, o simplemente le dan gracias”, relató.

Dios es el principio y ella es el final

Sobre la creciente adoración a la Santa Muerte, Adriana Llubere explicó que ésta siempre ha existido, pero consideró que poco a poco los seguidores “han ido saliendo del closet”.

Señaló que desde hace décadas hay personas que mantenían sus pequeñas imágenes de la Santa Muerte literalmente en el closet, incluso bajo llave, y que antes de salir de su casa iban a saludarla, a dar gracias, a pedir que los acompañara en sus actividades cotidianas, pero antes de irse cerraban la puerta para que nadie supiera que eran adoradores de la Santa Muerte.

Estableció que la esencia del culto a la Santa Muerte se basa en el hecho de que todos aspiramos a tener una buena muerte. “Todos queremos una buena muerte, nosotros no queremos morir atropellados, que no nos podamos despedir de nuestros seres queridos, nosotros no queremos morir lejos de nuestros seres queridos”, señaló.

“Los adoradores de la Santa Muerte saben que ellos van a tener una buena muerte, porque la quisieron, la amaron, la respetaron”, precisó.

Indicó que “la máxima aspiración de todos es tener una buena muerte, todos queremos una buena muerte para nosotros, todos queremos estar con Dios nuestro señor, en paz”.

Por cierto, Adriana Llubere aclaró de una vez por todas que el culto a la Santa Muerte no se contrapone con Dios. “Dios es el principio y ella es el final”, puntualizó.

Sobre las múltiples expresiones que en torno a la muerte se presentan en México, unas claramente religiosas y otras más paganas que incluso se usan como pretexto únicamente para la “fiesta”, Adriana señaló que a la Santa Muerte sí le gusta que la recuerden el 1 y 2 de noviembre, pero con respeto.

“Hay mucha gente que lo toma como burla, yo lo tomo como agradecimiento a la Santísima Muerte, incluso jugamos con ella, son días que tenemos más conexión con La Chula”, precisó.

¿Y no se enoja cuando no la comemos, en chocolate, en azúcar?, le pregunté.

“No, claro que no. Se enojaría si le quitamos una mano, un pie, a Canitas, a La Chula, pero en chocolate no”, respondió.

Apuntó que “todos los hermanos del culto de la Santísima Muerte nos reunimos, nos juntamos, para adorarla, quererla, hacerle una oración, para petición de nuestros seres queridos, para que todos estemos en paz, bien, sin problemas familiares, entonces le pedimos que nos ayude en muchas cosas”.

“A ella le encanta este festejo, porque yo, como creyente de la Santa Muerte, y como curandera, todos los 2 de noviembre salen las almas y sí creo que salgan las almas para ver a sus familiares, y ella ese día ve vivos y muertos, ve devotos de la Santísima Muerte que han muerto, y ese día es para ella un día muy bonito en que están cerca”, abundó.

Sobre otro tipo de manifestaciones que algunos achacan a la Santa Muerte, indicó que “a Ella no le gusta que vayan a enterrar fetiches a los panteones, siempre me lo ha dicho, a ella le gusta que los devotos de la Santa Muerte vayamos a prenderle una luz a los que son olvidados por sus seres queridos, que nosotros vayamos a prenderles una luz departe de La Chula”.

“La muerte es buena. La muerte es buena, buena, buena, como no tienes una idea”, reiteró Adriana Llubere, y detalló que “no hay que echarle la culpa a La Chula de todo lo malo que ocurre”.

A la Santa Muerte no se le juzga

“No hay que juzgar antes de saber la historia de la Santísima Muerte, antes de saber que ella es un ser de luz muy poderoso, pidió Adriana Llubere Ramos, y llamó a todos los que tengan dudas al respecto a acercarse a grupos serios de adoradores de la Santa Muerte, quienes, subrayó, están muy alejados de las cosas negativas, y su único interés es agradecer a quien tarde o temprano nos reunirá con seres queridos que ya no están materialmente con nosotros.

El templo a la Santa Muerte que encabeza Adriana Llubere se ubica en el municipio mexiquense de San Mateo Atenco, famoso nacionalmente por su producción de calzado, pero el cual poco a poco también ha ido tomando relevancia nacional e internacional por la presencia de Canitas, que no es la única representación de la Santa Muerte en este espacio, pero sí la más famosa y por la que muchos llegan al adoratorio.

El próximo 1 de noviembre se llevará a cabo un gran festejo a la Santa Muerte en ese sitio, donde habrá danzantes, expresiones musicales, y otras formas de patentizar el cariño y el respeto de cientos de personas a la Santa Muerte, un ser de luz que hay que conocer, comprender, pero sobre todo respetar.

 

 

Créditos Agencia MVT 

Texto: José Contreras Contreras
Fotos: Mario Vázquez de la Torre
Video: Ingrid Ahumada

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