Invade Toluca la magia que une ciencia y arte de Leonardo Da Vinci

Agencia MVT / Libertad Trinidad

TOLUCA, México, 27 de Noviembre del 2017.- El Centro Cultural Toluca (antes MUMCI) inauguró la exhibición internacional itinerante más completa sobre Leonardo da Vinci: Da Vinci, El Genio, presentada por Grande Exhibitions y la participación del científico Pascal Cotte.

“Lo más importante que debe observar el público al llegar frente a la Gioconda o La Monalisa es su mirada, porque todos tenemos una madre y esa calidez con la que fue retratada por Leornardo Da Vinci resume el amor de una madre”, expresó el científico francés, además de curador de “Los Secretos de la Mona Lisa”.

“Por ejemplo, lo que deja este tipo de montajes, en donde pueden ser amplificadas las imágenes, es que podemos observar los detalles más pequeños. En Colombia, le pregunté a un niño que asistió como público ¿qué vio de nuevo? Respondió: que fue pintada en madera”, explicó.

La muestra en este espacio cultural que busca encontrar la conexión entre la ciencia y el arte, montó un espectáculo visual que permite conocer de cerca la perspectiva con la que el renacentista italiano emprendió proyectos dentro de la arquitectura, la ciencia, la escultura, la ingeniería, la filosofía, entre otras disciplinas.

“Es la exposición más completa, científica y museográficamente sobre Da Vinci”, precisó Susana Victoria, coordinadora del Centro Cultural; de hecho inspiró otras muestras que han recorrido el mundo, tiene una gran riqueza curatorial no sólo en el retrato de la Mona Lisa sino porque toda la maquinaria que se muestra está basada en el estudio de los códices que empleó el autor, fueron interpretados por artesanos florentinos que utilizaron las técnicas de construcción de esa época para construir las réplicas exactas.

Dicha exposición cuenta con diversas salas, una es la maquinaria, le sigue la parte artística y Los Secretos de La Mona Lisa, que entre otros, tiene la pieza del mismo tamaño que se encuentra en el Luovre de París.

Pascal Cotte, el único científico que tuvo la oportunidad de fotografiar con una cámara de 240 mega pixeles la obra de Da Vinci y estudiarla a detalle, mencionó que todo comenzó con una investigación en la galería francesa, tras desarrollar una cámara con la capacidad de detectar la relación entre el material y la luz, de modo que le pidieron captar La Mona Lisa, el primer trabajo que realizó para este museo, el objetivo era encontrar el color original de la pintura.

Platicó que si bien con este retrato, Da Vinci no rompió ningún esquema, incluso es la más sencilla de sus obras, lo maravilloso de ella es la postura de la mujer, la sonrisa, la ropa y peinado como fue retratada, pues no se trata de una mujer adecuada a las normas de vestimenta del siglo XVI, cuando no había modas sino reglas de vestimenta, una para la nobleza, otra para la iglesia, una más para los plebeyos, además de los colores a los que podían acceder.

Por lo que este cuadro, demuestra la libertad con la que fue pintado, incluso el cabello va en contra de las reglas de la iglesia en esa época. “Esto no se refleja en todo lo demás que produjo. No podemos entender ese cuadro sin conocer todo lo que hay detrás”.

“Simplemente eso era motivo para hacer una exposición, el uso de la imagen infrarroja para conocer los colores originales de la creación, más adelante aumentamos la cronología de cómo fue realizada dicha pintura. Incluso el museo no pensaba que fuera posible realizar esta investigación y conocer a detalle lo que había detrás de la Gioconda”, narró el francés.

En el 2004, el Louvre sabía el contexto sobre este retrato; sin embargo, tiempo después al trabajar sobre otra obra del mismo autor, comprendió mucho del trasfondo sobre el artista, por ejemplo el nivel de perfeccionismo tan elevado que muchas de sus creaciones quedaron inconclusas, por ejemplo: Saint Jerome, Los Músicos, toda la obra concentrada en Florencia o Milán, Roma.

Destacó que en la época del Renacentismo era común emplear una pintura inconclusa para hacer otra, pues se pintaba sobre madera, de hecho para preparar la forma en que sería pintada una obra tardaban años, incluso debían esperar a que la madera secara hasta una década.

“Hacer esto llevaba tiempo y dinero, no era sólo comprar un lienzo – como en la actualidad -, entonces era normal reusar pinturas sin terminar, cambiarlas y tener una nueva propuesta”, platicó el investigador.

Jueves 28 de Mayo del 2026 12:36 am