Luis Ayala Ramos\r\n\r\nTEXCOCO, México, 18 de Abril.- A 50 años, pobladores de Coatlinchan, municipio de Texcoco, aún tienen la esperanza que el gobierno federal regrese el monolito de Tláloc que se llevaron del paraje de la Cañada del Agua, sin importar afectar la cosmología e identidad de todo un pueblo, y sólo para incrustarlo a la entrada del Museo Nacional de Antropología e Historia.\r\nCon una ceremonia prehispánica, una misa para pedir lluvia para un buen año agrícola y diversas actividades culturales, pobladores de Coatlinchán rememoran los 50 años que el Ejército apoyo lo que consideran como un saqueo a la comunidad, pues el 16 de abril del año 1964 se llevaron «la Piedra e los Tecomates», monolito sobre el cual giraba la actividad del «pueblo mágico».\r\nEn el pueblo de Coatlinchán se escucha sólo una voz, mujeres, hombres, jóvenes y niños claman que regresen a Tláloc. En realidad Chalchiuhtlicue o piedra de los tecomates para los pobladores.\r\nLos más viejos recuerdan aquel 16 de abril de 1964 cuando el Ejército, que mantenía ocupado el poblado, luego que el pueblo ocultó las herramientas, dinamita y destruyó la plataforma del tractocamión en la cual se llevaban el monolito de 170 toneladas de peso para impedir los despojaran de la diosa del agua (Chalchiuhtlicue).\r\nSin embargo, sacaron al monolito en una plataforma, contra la voluntad y oposición del pueblo. \r\nLos jóvenes, a través de los relatos que les contaron sus abuelos, tienen viva la historia y los niños preservan la tradición de venerar al Dios de la lluvia.\r\nEn la Cañada del Agua o Cañada de Santa Clara, en la parte alta del cerro de Tláloc, lugar de donde se llevaron al monolito, decenas de pobladores se congregaron y celebraron una misa de rogación para pedir a Tláloc por lluvia y este año se tenga un buen periodo agrícola.\r\nEl Paraje la Cañada de Agua se ha vuelto simbólico para los pobladores que conservan el lugar. «De aquí la figura que se llevaron fue la de Chalchiuhtlicue, que en náhuatl significa La que Tiene su Falda de Jade, la deidad femenina, porque Tláloc sigue en lo alto del cerro», dijo Guadalupe Villarreal, residente del poblado texcocano y testigo de los sucesos de hace medio siglo.\r\nLos vecinos de San Miguel Coatlinchán guardan como un secreto que nadie quiere revelar el verdadero sitio donde está el monolito del Dios de La Lluvia. \r\nTambién los pobladores aseguran que el gobierno federal no ha cumplido lo que prometió hace 50 años cuando se llevaron la pieza. «Prometió escuelas, centros de salud, carreteras y diversas obras que nunca cumplió», dijeron.\r\n