El fenómeno de las redes sociales y los influencers

El éxito de estas plataformas (redes sociales) han llevado al nacimiento de unas nuevas estrellas: los “influencers"
El éxito de estas plataformas (redes sociales) han llevado al nacimiento de unas nuevas estrellas: los “influencers"

Estas plataformas ocupan una parte importante del tiempo de los ciudadanos y han creado un nuevo estilo de ídolos

Afirmar que la tecnología ha revolucionado nuestra forma de comunicarnos no es, precisamente, hacer una gran revelación. Y no hace falta remontarse a la invención del teléfono, a mediados del siglo XIX, ni siquiera a la generalización de internet y la aparición del teléfono móvil, en los años 90 del siglo XX.

Nos referimos a algo más reciente, como la proliferación de las plataformas de mensajería y el gran “boom” de las redes sociales. De la primera, con WhatsApp y Telegram a la cabeza, hablaremos otro día. En esta ocasión, nos centraremos en estas redes sociales, tan en boga hoy en día.

Podemos hablar de las redes sociales como unas plataformas del entorno digital que ponen en contacto y permiten la comunicación entre diversas personas, sin que la variable espacial sea un requisito. Solo hace falta una conexión a la red y un contenido que compartir o unos mensajes que enviar. Este contenido o mensajes pueden hacerse públicos sin restricciones, ser solo visibles a ciertas personas (que estén aceptadas por el creador) o ser absolutamente privados y dirigidos a alguien en concreto. Si bien, inicialmente, estaban únicamente relacionadas con un uso recreativo y privado, hoy una gran mayoría de empresas e instituciones públicas también hacen uso de ellas.

Para hacer una pequeña radiografía sobre la importancia de estas redes, hace unos dos años, en México se estimó que unos 94 millones de ciudadanos tenían acceso a internet y, de estos, el 99% hacía uso de alguna de las redes sociales, dedicando unas 7 horas diarias; de las cuales, una gran parte era para la considerada “reina” de todas ellas: Facebook. Hay que señalar que, en este estudio que se presentó en este digital, WhatsApp y Telegram estaban consideradas redes sociales también. Hay que tener en cuenta que Facebook tiene más de 2.167 millones de usuarios activos (algunas fuentes los cifran cerca de 3.000), mientras que otras opciones como Twitter tienen unos 436 millones de usuarios y se ha visto desbordada por una competencia cada vez más centrada en aspectos audiovisuales, como TikTok, que ya supera los 1.000 millones, e Instagram, que se acerca a los 1.500 millones. Siempre hablando a nivel mundial, claro.

Foto de Marten Bjork en Unsplash
Foto de Marten Bjork en Unsplash

El éxito de estas plataformas ha llevado al nacimiento de unas nuevas estrellas: los “influencers”. Se trata de usuarios que comparten de manera masiva su contenido y a los que se les otorga una cierta credibilidad sobre una materia en concreto. Evidentemente, lo más común es que cada influencer transmita contenidos relacionados con temas que domina profundamente. Así, por ejemplo, Ibai Llanos, una de las estrellas actuales del espectro mediático, aunque empieza a diversificar hacia varios deportes, siempre ha sido una voz autorizada acerca de los eSports. El jugador profesional de poker Lex Veldhuis se ha centrado en hacer retransmisiones para Twitch sobre esta materia aglutinando una gran cantidad de seguidores. Y así podríamos seguir con varios ejemplos que incluyen el cine, la música, la moda o los viajes, por citar algunos. La reputación del influencer viene de su dominio del campo en cuestión.

Ser influencer puede ser un negocio en sí mismo; existen casos de personas que se ganan la vida (y muy bien) únicamente con las redes sociales. Es el caso de creadores que trabajan el campo del “Lifestyle” o la moda, donde ejercen de asesores de imagen y hacen las veces de modelos “improvisados”. Aunque lo más común es que sean personas cuya profesión los ha hecho muy conocidos y aprovechen estas redes para comunicarse con sus fans y sacar rédito de su popularidad a través de contenidos patrocinados. Por ejemplo, el jugador Cristiano Ronaldo tiene cerca de 500 millones de seguidores en Instagram. En LinkedIn, la red dedicada al universo profesional y laboral, Bill Gates tiene más de 35 millones de seguidores. Barack Obama tiene 130 millones en Twitter. Y así podríamos seguir. Especialmente cuando tenemos en cuenta que las cifras suben y suben, dado que cada vez más usuarios se apuntan a estas redes que hoy parecen el eje central de la conexión del individuo con el mundo.

Lunes 25 de Mayo del 2026 11:57 pm