Dice testigo que se trató de una detonación diferente, no de explosión de cohetes

Dice testigo que se trató de una detonación diferente, no de explosión de cohetes

Agencia MVT / Nahielli Pulido

 

TULTEPEC, México, 22 de Diciembre.- «Una bomba de tiempo» fue el mercado de cohetes de San Pablito, en Tultepec, además del respeto que tenían los locatarios hacia la pólvora, porque en cualquier momento podía explotar.

Con tristeza y lágrimas en su rostro, Mónica García, de 39 años, reconoció que vivía en «una bomba de tiempo», en el mercado San Pablito, del municipio de Tultepec. Ella, su mamá y su hija volvieron a nacer, después de escapar de la explosión.

Mónica, parada frente al terreno donde se encontraban por lo menos 300 locales de cohetes, recordó que trabajaba como un día normal. «Iba caminando en el tercer pasillo para entregar la comida a los locatarios del fondo y al mismo tiempo veía gente comprando cohetes, de pronto escuche y observe cómo explotó un puesto e inmediatamente vi un hongo en el cielo y vi cómo volaron los cuerpos», relató.

Vestida de suéter negro y un pantalón de mezclilla, Mónica regresó corriendo a su local para gritarle a su mamá, Margarita Velázquez, de 57 años de edad, y su hija, Monserrat Pérez, de 14  años de edad, que salieran del lugar, pues en ese preciso momento comenzaron los proyectiles de cohetes y de piedras.

Después su madre corrió, pero le golpeó una piedra en la cabeza, y de pronto cayó al suelo. «Afortunadamente no pasó a mayores, pese a que fue una gran tragedia», dijo.

La señora de 39 años narró que fueron más de seis detonaciones, «las otras dos explosiones anteriores no se comparan con ésta», apuntó.

«En ese momento de la explosión lo único que me pasaba por mi mente era correr y correr; sin embargo, es una tradición milenaria, es decir, es difícil que cambien el giro el pueblo de Tultepec, porque lo tienen muy arraigado y es su modus vivendi desde hace años. En lo personal no me quedan ganas de estar cerca de la pólvora», dijo.

Mónica tenía cuatro meses de haber instalado su puesto de comida porque era temporada alta. Originaria de Cuautitlán Izcalli, aseguró que fue una detonación, no fue cualquier quema de cohetes.

«En mis dos noches no puede dormir porque me pasó por mi mente los cuerpos volando, cómo los cohetes le abrían la cabeza a la gente, y personas sacando a los cuerpos heridos, los tinacos de arena en el cielo; este trabajo es muy laborioso y es muy arriesgado», comentó.

Por lo pronto, la señora Mónica retorna a su lugar de origen, a La Quebrada. «Siempre le tendré respeto a la pólvora», precisó.

Jueves 30 de Junio del 2022 9:43 pm