Diagnostica sector salud mexiquense de 300 a 400 casos de cáncer de mama cada año

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Agencia MVT / Libertad Trinidad

TOLUCA, México, 19 de Octubre del 2017.- No hay nada que asegure que el cáncer de mama no llegará al cuerpo de una mujer; sin embargo, hay múltiples opciones de prevención que garantizan en 95 por ciento sobrevivir. Aunque pocas veces es inmediata la decisión de asistir a un chequeo médico después de los 40 años o al sentir cambios en el cuerpo, el miedo siempre invade las mismas células que más tarde podría abatir el cáncer.

En el Estado de México hay campañas permanentes por parte de los tres órdenes de gobierno, el Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMyM) y el Instituto de Salud estatal (ISEM), para detectar esta enfermedad que cada año es diagnosticada en 300 o 400 mujeres por parte del sector salud mexiquense y que tan sólo el año pasado resultó en la muerte de 10.9 por ciento de cada 100 mil habitantes.

Sin embargo, sigue siendo a nivel mundial la primera enfermedad oncológica de muerte en personas principalmente entre los 45 y 55 años de edad, según refiere el ISSEMyM, para el Isem entre los 45 y 69 años

Pero hay algo todavía más difícil de sortear para una paciente, el temor al abandono. Que su familia, la pareja sentimental, el marido o los hijos la dejen sola en esta batalla, y es que el apoyo moral es crucial para superar el tratamiento que conlleva la quimioterapia, medicina nuclear, radioterapia, por decir algunos tratamientos.

“Sí tenemos muchos casos que han llegado al Instituto y que vemos cómo se quedan solas inmediatamente con el diagnóstico o mientras están en tratamiento, por eso realizamos un estudio psicológico, brindamos apoyo y una red que les permita ser más seguras, más fuertes”, dijo Isabel Nava Baltazar, coordinadora de consulta externa del Centro Oncológico del ISSEMyM.

María de la Luz Quintero Torres de 69 años de edad, sobreviviente del cáncer de mama dijo: “Encontré a una persona confiable, mi médico fue muy preciso, me derivó a la atención con especialistas a tiempo, pero el apoyo de mi familia fue crucial”.

El 33 por ciento de los 21 mil pacientes que recibe el Centro Oncológico del ISSEMyM ubicado en la capital mexiquense son atendidos por cáncer de mama, de ellos el 10 por ciento llega en una etapa de detección temprana, el problema es que cuando las mujeres identifican el mal olor, la secreción, deformidad o protuberancias en los senos tardan más en decidirse a pedir ayuda y todavía son más los meses para asistir al especialista que las derive a la terapia que requieren.

“Fui al médico a una de mis consultas de rutina, ahí él identificó este mal gracias a las mastografías que cada año me practicaba, pero yo pensé en que estaba Justo a tiempo. No sentí nada extraño, no detecté un solo cambio en mi cuerpo, fue el estudio lo que me salvó”, dice Quintero Torres.

La especialista Nava Baltazar platicó que el Centro Oncológico del ISSEMyM es considerado como el mejor en América Latina, aunque reconoce que aún con todo el equipo de primer mundo con que cuentan, no se dan abasto para la cantidad de población que hay en la entidad pues deberían tener un mastógrafo por cada 2 mil habitantes, y “actualmente son muy pocos, no sé si se deba al costo o de qué dependa”.

Además, son pocos los especialistas radiólogos en cáncer de mama, una especialidad que pocas instituciones en el país imparten y para la cual primero hay que especializarse como radiólogo.

Pero a esta carencia se suman otros factores, a las mujeres les da pudor tentar las mamas, observar su cuerpo, acudir con un médico que les mire los senos o los toque. Incluso, es mayor la vergüenza de practicarse una mastografía que podría ser su salvavidas, porque la educación desde los primeros años en el núcleo familiar no incluye este tipo de intimidades.

“Hay mucha falta de información, existe el miedo, el terror de encontrar algo y que el médico nos dé información que nos aterra. Todos pasamos por esta sensación, pero debemos aprender a seguir adelante. Abrazar la vida con toda la fuerza que haya en nuestro ser para continuar cada día”, precisa María de la Luz.

 

Las campañas emprendidas desde todos los frentes, el listón rosa colgado en los edificios públicos, el lema permanente sobre el cuidado y la prevención. Los comerciales en medios electrónicos y en digitales sobre lo importante de tocar y cuidarse no son suficientes pues no precisan qué y cómo hay que hacerlo.

“Por ejemplo nadie dice en qué momento deben hacerlo, que sí es en la regadera mientras se bañan con el jabón es mejor porque la textura permite sentir las ‘bolitas’ en el cuerpo, tampoco hablan sobre el tipo de especialidad al que deben acudir y muchas veces el médico general se tarda en referir a una paciente para su atención”, explica la directora Nava Baltazar.

El ISEM refirió a 53 mujeres al Issemym con diagnóstico de cáncer de mama, aunque realizó un promedio de 150 mil mastografías anuales. Durante el 2016 fueron más de 170 mil estudios de este tipo y 412 dieron positivo.

Cuenta con tres Unidades Médicas Especializadas en Detección y Diagnóstico de Cáncer de Mama (UNEMES), ubicadas en  Huixquilucan, Cuautitlán y Toluca, esta última es la más grande y única a nivel nacional. Tiene siete mastógrafos fijos en operación y 17 unidades móviles de detección.

Pero todo eso no basta para impedir que el mal avance, detener el avasallador paso por el cuerpo de las mujeres que en ocasiones deciden retirarse las mamas tras el resultado positivo de un estudio genético.

Hay opciones para sustituir la mama retirada por una mastectomía radical o parcial cada vez menos comunes, el tatuaje de pezones, la colocación de implantes. Pero ninguna logra retirar esa sensación de haber pasado por el momento más atemorizante de una vida. Ninguna es la solución al eterno cuestionamiento de por qué a una y no a otra le toca padecer este indescriptible mal que llega en silencio y se lleva consigo un pedazo del cuerpo, pero también a una familia entera.

En la capital mexiquense y en general en el Valle de Toluca no hay tatuadores que brinden servicio social y dibujen el pezón como ocurre en otros estados y países, sólo una vez hace varios años respondieron al llamado de un colombiano que dejó el arte plasmado en resilientes del cáncer, aunque hay organizaciones que no únicamente brindan apoyo moral sino económico para implantar prótesis con costos superiores a los 100 mil pesos (promedio) y asumen incluso el pago al anestesiólogo, así como los cirujanos.

Una de esas organizaciones es Fundación ALMA, a quien el gobierno mexiquense en el 2017 le quedó a deber 1 millón 800 mil pesos presuntamente donados a la asociación civil a través de un cheque -durante un acto público en octubre del 2016– pero que nunca fue entregado a los cirujanos de dicha organización encabezada por Rina Gitler.

A la fecha, al menos 180 pacientes fueron intervenidas mediante la Fundación, aunque cada operación cuesta más de 100 mil pesos, pues incluye la prótesis.

El panorama no parece alentador, pero lo es, el 24 por ciento de las muertes por esta causa redujo entre el 2002 y el 2016, lo que se prevé avance si cada mujer con antecedentes familiares de cáncer acude al médico regularmente y se difunde con mayor claridad la información preventiva.

Sobre todo, si en lugar de dejar en manos de terceros la posibilidad de salvar su vida y en cambio comienzan a tocar sus senos como un hábito que sirva para mantenerse vivas.

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