#Crónica Mezclar tantos colores da negro: Ale Del Moral en Toluca

Ale del Moral tuvo su primer acto de campaña en Toluca, compite con Delfina Gómez de Morena por la gubernatura del Estado de México
Ale del Moral tuvo su primer acto de campaña en Toluca, compite con Delfina Gómez de Morena por la gubernatura del Estado de México

¿Cuál es el resultado de mezclar el rojo, el azul y el amarillo? Es el negro, tan negro como la extraña alianza que hasta hace pocos años parecía un imposible y hoy es una muy forzada realidad. Francamente, la fusión de tantos colores políticos no puede dar un resultado muy luminoso que digamos, y eso quedó en evidencia, al menos en esa concentración en la capital mexiquense, que fue lo más parecido a la reunión de una familia extendida y disfuncional: Ale del Moral en Toluca.

Agencia MVT / Maria Castañeda Díaz

El primer mitin en Toluca de la candidata a la gubernatura del Estado de México de la Coalición PRI-PAN-PRD-Nueva Alianza, Alejandra Del Moral Vela, francamente rayó en el absurdo. La extraña sensación de ver juntos a los seguidores de cuatro partidos tan disímbolos daba mucho para pensar. Pero ya se sabe: el PRI no tenía otra solución, porque si bien hasta hace poco el Edoméx era un baluarte para ese partido, ahora, sin asociarse con otras fuerzas políticas, la plaza simplemente estaría perdida.

Los miles de presentes, que provenían de al menos diez municipios, usaban playeras con el nombre de Ale y algunos llevaban escrito en el antebrazo la palabra “valiente”, tal como en los spots que se difunden en los medios electrónicos o como se ve en los espectaculares. Pero queda claro que muchos de ellos no acudieron espontáneamente a escuchar a la candidata.

Se notaba, por ejemplo, en la obligación que tenían las mujeres de firmar las listas que circulaban en el lugar, y que representaban la posibilidad de seguir cobrando el famoso “Salario Rosa”, la bandera asistencialista del gobierno de Alfredo Del Mazo del que la hoy candidata fue la principal operadora.

Las prácticas del pasado priísta se repitieron en un ritual nada novedoso, el acto de campaña fue una fotocopia de muchos más del pasado. El animador se desgañitaba pidiendo a las asistentes su “grito de mujeres guerreras” y elogiando a su candidata, y hasta el imitador de Juan Gabriel, contratado para calentar el ambiente, interpretó las canciones de los tiempos en los que el partidazo todavía partía el queso. Ni lo uno ni lo otro funcionó y el entusiasmo no abundaba, sobre todo porque para entonces, los asistentes habían pasado mucho tiempo bajo el sol y en Toluca, una temperatura de 25 grados no es cosa de todos los días. Más de media hora tardó Ale del Moral en Toluca en llegar al lugar desde donde se dirigiría a los presentes.

Esta elección es una lucha entre la candidata de Morena, Delfina Gómez, y ella -Alejandra del Moral-

Su baño de pueblo era alentado por el animador que anunciaba que quienes estuvieran cerca se podrían tomar una selfie, y les pedía compartirla en sus redes sociales con los hashtags #AleGobernadora y #UnirEsResolver.

Ahí está mi próximo despacho, espetó la que se vanaglorió por haber sido la alcaldesa más joven de la historia, señalando el Palacio de Gobierno. Entre gritos desesperados, porque al parecer ha decidido que alzar la voz es el mejor camino para que la escuchen, Ale del Moral en Toluca pasó al menos 20 minutos hablando de su experiencia, de su larga trayectoria, de sus logros y de todas las cualidades que harían de ella la mejor opción para gobernar.

Lo peor: dejó claro que no se trata de una contienda en la que participan coaliciones o partidos, en la que incluso no es importante “ser de izquierda o de derecha”, porque, dijo, esta elección es una lucha entre la candidata de Morena, Delfina Gómez, y ella. Ella como el centro del universo político mexiquense, ella que es honesta y no tiene acusaciones por corrupción, ella que se describe como “franca, entera, directa”. Ella que es madre, esposa e hija. Se nota que la autoestima de la candidata es alta, tanto, que simplemente se pone al centro de lo que parece más una batalla en la que cuentan más las características personales que las propuestas concretas, de las que por cierto prácticamente no habló. Lo malo es que gobernar la entidad mexiquense no puede ser tan sencillo como confiar en sí misma y jactarse de sus logros personales. Lo peor es que esa postura, que raya en el narcisismo, pone a sus aliados como mera comparsa.

Y es que Ale, enfundada en unos jeans y con una camisa rosa, caminando retadora como si estuviera enojada con el mundo, es “valiente”. Tanto, que se atreve a preguntar a los presentes “¿de qué se trata esta elección?” y al no encontrar respuesta, porque en realidad no termina de conectar con quienes parece que la oyen, pero no la entienden, plantea que este proceso electoral se basa en “unir y reconciliar para poder progresar”. Pero su discurso se tambalea porque al ponerse al centro de una lucha entre ella y Delfina, hace a un lado cualquier posibilidad de unirse realmente con quienes, en caso de ser ganadora, tendría que organizarse para resolver, aunque tampoco queda claro lo que desea solucionar.

Del Moral no une, porque solamente impone su persona en su fallido discurso, y a través de éste, adelanta que el triunfo será solamente suyo y entonces, a la hora de la repartición, se tendrá que hacer su voluntad porque ella se llevará el mérito. Todo apunta, al menos en la malograda perorata de Alejandra, a que no habrá realmente un gobierno de coalición.

Será porque la campaña apenas comienza y la candidata se ha convencido de que ella sola podrá con el paquete porque “las encuestas no votan” y “no hay ningún resultado escrito en piedra”. Pero hasta el momento, la señora Del Moral ha mostrado muy poca capacidad para encabezar con justicia e inteligencia a las cuatro fuerzas políticas que representa. Por eso la mezcla de colores es verdaderamente negra.

La propuesta de instaurar un “salario familiar” no despertó el entusiasmo de la concurrencia: Ale del Moral en Toluca

Al menos no hubo las reacciones de algarabía que quizá ella esperaba. A lo mejor sus gritos desaforados provocan más nerviosismo que entusiasmo y por ello, la audiencia no capta y por supuesto no comparte su vehemencia al decir que esta elección va por sus hijos (los de ella en primer plano, por supuesto) y por los hijos de sus simpatizantes. Al parecer, tampoco quedó muy claro entre los presentes el exhorto final “¡hasta la victoria, valientes!” porque muchos se quedaron sentados y por supuesto, callados.

Al final, los invitados especiales, en su mayoría militantes de los partidos aliados, levantaron los brazos junto con ella, quizá con la esperanza de que su apoyo sirva de algo en una contienda en la que todo indica que serán sólo donadores de votos y quien sabe si en caso de un eventual triunfo, llegarán a ser verdaderos colaboradores.

Martes 26 de Mayo del 2026 1:58 pm