Crónica de una noche de Table Dance

SAN MATEO ATENCO, México, 13 de Dic.- Son dos horas diarias de gimnasio, ahí en donde también es instructora durante las mañanas. Cuando deje de trabajar en “lo suyo –admite- pondrá uno”. Le gusta la halterofilia, pero más le gusta el tubo. “Yo nací para esto”, dice Mellany, que proporciona su nombre artístico.\rMellany se dedica al Table Dane desde hace seis años, considera que la parte más atractiva de su cuerpo son sus brazos y sus piernas. “He competido en el Mister y Miss México, pero la verdad si estoy algo nerviosa”, confiesa antes de entrar a pista al concurso Miss Table Dance de México.\rLa cita es en el Exxxcalibur, como se llama el sitio. Entre los asistentes, más chicas que chicos, todos gritan y animan el escenario. \rLos miembros del jurado son encabezados por el presentador televisivo Cristoff, el evento es patrocinado por una televisora nacional, y las participantes están, todas, acompañadas por representantes de sus respectivas “casas de origen”; lucen bien cuidadas y bien atendidas, al final de cuentas ganar una competencia así representa dividendos para sus centros de entretenimiento.\rAcompañamos a las chicas en el camerino, mientras un par de estilistas les colocan las pestañas, le ponen sus uñas o retocan sus vestidos. Todas se ponen atomizador para cabello entre las piernas, para evitar deslizarse en caso de que el tubo, el monumento al que le rinden semejante pleitesía con sus cuerpos, se encuentre graso.\r“Me pones de nervios”, le dice Jessica a la cámara de video mientras se prepara. Ella viene del Passion, ubicado en el Distrito Federal. “Es la primera vez que compito en algo, y es padre la experiencia de ver hasta qué nivel puedo llegar. Creo que cada chica tiene su toque personal, su estilo, no es de quién es la mejor, desafortunadamente afuera hay gente que califica eso, pero a cada chica le tenemos respeto”, añade.\rAndrea, con su cuerpo diminuto y mientras le hacen rizos en la cabeza, planea un performance de música pesada al más estilo “dominatrix”. “¿Puedo subir a alguien del auditorio al escenario?”, pregunta a los organizadores. No le ven ningún problema a ello, le permiten armar su espectáculo.\rEn la pista toma un látigo y comienza a jugar con el atrevido que decidió formar parte de su juego. Lo pone de rodillas, lo voltea, lo agrede, pero todo rápido, tan sólo tiene cuatro minutos en la pista para demostrar al jurado de lo que es capaz. \rSin más, resta atención a su víctima y trepa los cuatro metros del tubo metálico, se sostiene con sus dos brazos; desde chica ha trabajado en un circo y admite con orgullo que era malabarista y le encanta estar en el aire, y en un Table Dance gana mucho más que lo que haría dentro de la carpa.\rLas evoluciones que practican no son nada sencillas. “La Bandera” es una de las más complejas: a tres o cuatro metros de altura sostienen todo su cuerpo perpendicular al tubo sujetándose con tan sólo sus dos brazos.\r“El Cristo Invertido” también requiere destreza, implica estar en forma de T con los brazos y las piernas, pero de cabeza. Una de las participantes decidió soltarse así, caer precipitadamente en forma perfectamente recta hasta el piso y aferrarse en el último momento, en lo que las chicas conocen como “La Desnucadora”.\r“¿Pasan accidentes?”, se les pregunta. “Nada más ve los videos en internet”, responden. Admiten que es a veces mucho riesgo pero desestiman que trabajar en un ambiente cerrado, con humo de cigarro, con poca luz y la mayoría de las veces con gran cantidad de bebidas alcohólicas en su cuenta sea peligroso. “Al contrario, con más tequila agarro más valor”, me dice otra de las participantes.\rAsí transcurrió la noche de Table Dance, entre risas y aplausos, con la frustración de la que perdió y no se sintió justamente calificada; con la satisfacción de la que quedó en segundo lugar por un sólo punto, siendo su primera competencia en la eliminatoria, mientras los aplausos y las botellas gratis que repartían entre los asistentes prendían más el ambiente.\r

Lunes 08 de Agosto del 2022 7:32 am