Con singular alegría

Agencia MVT / Gilda Montaño

Ana Lilia Herrera

Mayo 10, 2021.- El espíritu no se gana, se merece. Todo valor empieza con la vida: la justicia, el bien, la verdad y la belleza, de donde se desprenden todos los demás: honradez y dignidad; prestigio y libertad; tolerancia y conciencia; amor y espiritualidad; identidad y solidaridad; prestigio y humildad; templanza y prudencia; honor y conciencia. Sabiduría.

Si conjugo esto con lo que he aprendido, me puedo interesar más en mi nación y por supuesto en sus gobernados, en sus gobernantes y en su gobierno. 

Pienso que la seguridad nacional, la información clasificada, el manejo de grupos para tener y conformar el orden y el estado de derecho, así como el funcionamiento de la política pública de nuestro Estado, hacen que exista la necesidad de tener al frente dignos representantes de la sociedad. La crisis por la que vive el país es el agotamiento de un conjunto de fallas de gobierno.

Si un gobernante no entiende de derecho, de políticas públicas, de administración pública, de gerencia pública, ni percibe la crisis por la que vive el país, no sabrá cómo resolver sus problemas.

El llamado estado administrativo da muestras de deterioro en esta nación.  Si en realidad queremos salir adelante, necesitamos una gran toma de conciencia de lo que ocurre en nuestro país. No todas las intervenciones del Estado en la sociedad y la economía son funcionales y la capacidad de respuesta para atender problemas públicos, empieza a rezagarse. No se saben las consecuencias que un mal manejo político puedan suscitar. Y en este sentido, el voto de castigo es lo de menos.

Por eso yo le creo a Ana Lilia Herrera alguien que en este momento contiende por ser la Diputada Federal por el distrito 27 que agrupa los municipios de Metepec, San Mateo Atenco, Calimaya, Mexicalcingo, Chapultepec y San Antonio la Isla.

Mujer inteligente y trabajadora. Eso es lo que necesita ser un diputado. Representar a sus ciudadanos que la han elegido. Pelear por sus derechos y hacerles entender sus deberes. Pararse en la tribuna y no tenerle miedo a nadie ni a nada. Ser escrupulosamente honesto y tener bien cimentados sus valores y virtudes. Saber qué es lo correcto para ir hacia lo verdadero y lo real. Pelear y hacer que el grupo que los oye, lo entienda.

Y sé que Ana Lilia puede hacer eso y más. Para mí es una mujer con grande experiencia. La podría definir como una gran política mexicana. Ha sido diputada local, presidenta municipal de Metepec, senadora de la República, diputada federal.

En la administración pública ha sido coordinadora general de Comunicación Social; titular de las secretarías de Educación, y de Desarrollo Social del gobierno del Estado de México. En la política, presidenta del CDE, del PRI. Esto es un gran logro a sus 49 años.

Pero más que nada, es una mujer discreta, inteligente y digna. Es buena madre, buena hija, buena esposa, buena amiga. Le creo. Es una mujer honorable y honesta a la que he visto trabajar y obtener resultados. Y como dice en su slogan de campaña: Aquí nadie se rinde.