Como cada año, con ofrendas y flores, miles de familias cumplieron con sus difuntos

TOLUCA, México, 2 de Nov.- El olor a tierra mojada, las veladoras y el colorido de las flores envolvieron a los visitantes del camposanto en Capultitlán y Santa Ana, delegaciones del municipio de Toluca. Ahí, miles de fieles se reunieron para venerar por toda una noche a sus difuntos.\rEn ambos panteones se vivió un ambiente de fiesta, añoranza, costumbre y resignación por los seres queridos que hace unos meses o quizá años se adelantaron en el camino que ahora recorren de regreso, iluminados por cientos de pabilos encendidos sobre las lápidas o la tierra que cubren los cuerpos sin vida. \rEn el panteón de Capultitlán, como le llaman sus habitantes, se tienen costumbres únicas para hacer honor a la muerte y reiterar lo que dijo la señora Agustina Cervantes sobre ella, pues al final ésta “es democrática, pues rica, pobre, güera o morena, toda la gente acaba siendo calavera”. \rPara llegar hay que atravesar el centro de la delegación. La entrada luce multicolor por los pétalos de las flores a la venta, que se convierten en parte de la ofrenda que los familiares acostumbran colocar para recordar a los muertos.\rLa mayor parte del movimiento lo hacen los habitantes del lugar, mujeres que en el rebozo, cargando como antes cargaron a sus hijos, se echan en la espalda las flores y caminan unos minutos para llegar al panteón. \rDesde las primeras horas de la noche la fiesta comenzó, muchos entraban, los niños corrían disfrazados de vampiros, brujas, hadas o esqueletos… sus padres que acarrean agua en cubetas, botes e incluso bolsas. \rRosendo García, acompañado por sus hijos, nietos y hasta sus hermanos dijo que cada año la costumbre se hace más fuerte: llevar las flores, comida, la hojaldra o el pan de muerto, algunas bebidas como tequila o brandy y ¿por qué no? …hasta música. Llegan desde las nueve de la noche, justo cuando inicia la misa oficiada por el sacerdote del pueblo, prenden las velas que colocan en las tumbas, escuchan el sermón que el Padre dicta bajo una estructura improvisada en donde caben unos cuantos.\r“Es muy importante venir, porque es una costumbre que deben preservar nuestros hijos, nosotros somos muy fieles a nuestra gente, aunque ya se ha perdido mucho…hay quienes ya ni vienen, abandonan sus tumbas, a sus muertos, dejan la flor seca y llenas de hierba hasta se desaparecen”, comentó un viudo en el panteón de Santa Ana. \rTodos ahí para presenciar un festejo que, lleno de añejas costumbres, enriquece la vista de los que festejamos a nuestros muertos con una ofrenda casera.

Martes 26 de Octubre del 2021 9:54 pm