Metepec, Méx., 2 de septiembre de 2008.- Ernesto Mendiola Otero es el nombre de un peligroso defraudador que estafó con más de 14 millones de pesos a empresarios de Metepec, a quienes primero solicitó financiamiento para la construcción de por lo menos siete residencias en el fraccionamiento “La Asunción”, mismas que supuestamente les hipotecó, pero, después, no les pagó lo que le habían prestado ni mucho menos les entregó las casas.\r\nErnesto Mendiola Otero en realidad es un defraudador profesional que a costa de este tipo de maniobras se ha hecho de importantes recursos económicos, con los que se sostiene una vida de supuesto “millonario”, para detectar otras personas a las cuales poder estafar con “negocios” que siempre resultan beneficiándolo sólo a él.\r\nMendiola Otero no sólo defrauda personas sino también instituciones financieras han sido objeto de sus maniobras. Se tiene registró de un adeudo de más de 100 millones de pesos que obtuvo y nunca pagó ante el Banco Nacional de Obras y Servicios (BANOBRAS), el cual fue a parar al Fondo Bancario de Protección al Ahorro (FOBAPROA), por lo que quedó en el olvido, beneficiándose él y un equipo de abogados “tranzas” que lo rodean para desarrollar una serie de estrategias que les permiten nunca cubrir los adeudos pendientes.\r\nSu estafa más reciente está documentada en la averiguación 128/07, por el delito de fraude agravado, en contra de un distinguido empresario del Estado de México, a quien le solicitó primero 1 millón 700 mil pesos, a cambio de los cuales le firmó un poder de actos de dominio sobre una de las residencias que edificó en el fraccionamiento “La Asunción”, de Metepec.\r\nLuego le requirió más dinero al mismo empresario, y, a cambio, le dejó en prenda una hipoteca bancaria por otras residencias que estaban en proceso de construcción, que para ese momento se encontraban en “obra negra”. Según el estafador, necesitaba el dinero sólo para concluir las casas y después venderlas, con lo que prometió pagar todo lo que el empresario le había prestado.\r\nSin embargo, una vez que las residencias estuvieron concluidas, resultó que ya estaban también vendidas y que el defraudador, Ernesto Mendiola Otero, ya había recibido con anterioridad dinero de los adquirientes. \r\nDesapareció con todo el dinero, incluso antes de terminar de entregar legalmente las residencias y no volvió a dar la cara a quien le había financiado la construcción.\r\nCuando el empresario de Metepec acudió a tribunales a demandar el pago del adeudo, apareció de nuevo Ernesto Mendiola Otero, quien no negó haber recibido el préstamo, pero argumentó que había perdido todo el dinero en la construcción y venta de las residencias, por lo que no tenía para pagar.\r\nEn el transcurso de las investigaciones sobre la demanda apareció un segundo acreedor, proveniente de Tijuana, Baja California, de nombre Guillermo Gutiérrez y García, a quien supuestamente Mendiola Otero le había pedido también, en préstamo, medio millón de dólares.\r\nSin embargo, esto se trató sólo de una maniobra legal del equipo de abogados corruptos que rodean al multicitado defraudador, pues en realidad el supuesto segundo acreedor era un amigo de Ernesto Mediola Otero, quien intervino para requerir el pago y extinguir –por ser mayor el monto– la primera demanda presentada por el empresario de Metepec.\r\nAl supuesto segundo acreedor, presuntamente mediante una maniobra en la que medió la corrupción, la autoridad judicial le otorgó posesión sobre siete de las residencias en disputa, las cuales vendió y “se dio por pagado”, para luego desaparecer, dejando al primer defraudado con un “palmo de narices”.\r\nEste defraudador profesional se ha presentado una y otra vez ante la Segunda Mesa de Trámite de los Juzgados de Metepec, donde está radicada la averiguación; sin embargo, con el más grande de los descaros dice no temer a la autoridad judicial, con quien, asegura, “sabe cómo arreglarse”.\r\n