San Mateo Atenco, Méx., 25 de octubre de 2007.- La parroquia de San Mateo Atenco fue insuficiente para albergar a tantos creyentes que como cada año se dan cita para venerar a San Crispín y San Crispiniano, los santos patrones de los zapateros.\r\nEn el atrio de la iglesia, cerca de mil personas se reunieron para escuchar la misa anual y por más de una hora se mantuvieron en el sitio esperando la llegaba de la bendición final con agua bendita para ellos mismos y a sus imágenes religiosas, por parte de Monseñor Guillermo Fernández.\r\nLo que diferenció esta ceremonia religiosa a todas las demás fue que cada familia llevaba consigo al menos una imagen religiosa de los santos patrones de la actividad económica que caracteriza el municipio de San Mateo Atenco: la producción de calzado; San Crispín y San Crispiniano, dos zapateros que se encontraban trabajando cuando se les apareció una ser celestial.\r\nUna imagen de estos santos se encuentra en cada taller de calzado del municipio de manera simbólica, y es el 25 de octubre cuando de adornan con cortinas tejidas de estambre o de tela, algunos les colocan flores o arreglos de papel de colores, y las llevan recibir la bendición a la misa y al finalizar la regresan a su altar en el lugar de trabajo.\r\nEste mismo día, todos los talleres de zapato se mantienen cerrados porque los productores de calzado permitieron que descansen sus empleados en su día del zapatero.\r\n Al finalizar el festejo religioso, los trabajadores y sus familiares acuden a casa de los productores de calzado, adornan el altar de los santos con veladoras y flores, y reparten a los asistentes colaciones de galletas y dulces; luego, viene la comida, la música y el baile.\r\n