Artesano de Metepec en resiliencia por pandemia y desvalorización a su trabajo

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Agencia MVT / Aranxa Solleiro

Metepec, Estado de México 17 de abril 2021.- Barrio del Espíritu Santo, según el significado divino, la energía debería reflejarse en un contorno de vividas calles, sin embargo, los paseantes se perciben ausentes, dentro de la calle Ignacio Comonfort, renombrada como “calle de las artesanías”, lo único que alumbra son las figuras que de mano son hechas y de colores se intensifican.

El sol, yace en el local que es atendido por Felipe Hernández, el cual tiene 25 años creando arte con sus manos. Su familia artesana, ha defendido con talento y pasión cada uno de los productos elaborados. Sus palmas emanan la suavidad con la que trata al barro, lo forma y le impregna vida.

Desde árboles de la vida, su artesanía estrella, hasta muñecas Lele heredadas de raíces otomíes, son formados en pequeñas estanterías que penetran de arcoíris los ojos, no obstante, la lucha por no claudicar en el presente, se convierte en el motor cotidiano.

“Desde 1985 se formó el Taller Familiar El Sol por Don Teo, mi padre y por el maestro Hilario Sánchez, ambos nos enseñaron a mis hermanos y a mí, la elaboración de artesanías con barro. Desde los 15 años empecé a trabajar con ellos y desde entonces sigo tocando piedra para que no se pierda todo esto, ya que veo que a las nuevas generaciones no les interesa tanto.” Comenzó compartiendo con entusiasmo formidable.

Según Felipe, lo que enaltece a sus productos, no solo es la creatividad e innovación en ellos, sino también la conexión espiritual que conlleva, dado que para crear un producto de calidad, se debe de apropiar del concepto de lo que diseñará, además, la actitud al hacerlo deberá de ser representativa en las figuras que elaboré y pinté, de lo contrario el producto no sirve y no es concluido como se espera.

“Nosotros estamos abiertos a lo que el cliente nos pida, elaboramos comúnmente artesanías tradicionales como es el árbol de la vida, donde sabemos que debe de ir Adán y Eva y la serpiente del árbol, a partir de ahí, podemos innovar y agregarle otro tipo de elementos, claro, deben de verse acorde a la idea, por ejemplo, tuve a un cliente que era mormón y él me pidió hacer un pasaje del libro religioso en el cual se basa su religión, para eso tuve que leerlo, investigar, escuchar y así poder proponerle un árbol de la vida que cubriera todo lo que buscaba y además, para yo poder entender y conectarme con sus ideas, y llevar a cabo un trabajo de calidad, que destaque de los demás.” Mencionó.

Durante su trayectoria, ha recibido ocho premios estatales y nacionales, así como cinco menciones honoríficas por su trabajo artesanal, compartiendo, además, que entre familia, han sido acreedores de 280 premios y han sido los únicos que han creado piezas artesanales para dos Papas: el Papa Benedicto y el Papa Francisco, representando con ello no solo a la familia, sino a la nación.

“Para mí es muy bonito ser artesano, porque ayudas a rescatar usos y costumbres de la cultura mexicana, además cada uno de tus productos se lleva una parte de ti, entonces la gente obtiene un poco de tu esfuerzo y tus raíces al comprarte. El trabajo de un artesano es poco valorado por algunos, pero si el cliente se acercara y nos permitiría contarle por qué nuestras piezas le cuestan 2 mil, cuatro mil o diez mil pesos, seguramente no pondría “pero” al comprarlo o no se sorprendería tanto. Por ejemplo, para el barro negro, debemos de trabajar con elementos como el carbón, el aserrín y quitarle el oxígeno, si lo hiciéramos mal, la pieza no sirve. Si va con colores, entonces debemos de tratar bien a las pinturas acrílicas, poniéndoles constantemente agua purificada porque si no, se echa a perder y va perdiendo su color. Para los diseños en miniatura, debemos de manejar cierto grosor para las figuras y no se caigan o se maltraten cuando las tocan, así te puedo ir diciendo varias cosas.” Argumentó.

Más allá de ello, la problemática instaurada por la pandemia, ha provocado que sus perdidas sean considerables y afecten no solo a su negocio, sino también a su familia, pues ha debido de incorporar productos que regularmente no vendía, para subsistir durante estos tiempos.

“Antes de la pandemia vendíamos de seis a cinco piezas solamente el fin de semana, ahora con trabajo vendemos de dos a tres piezas a la semana, sin importar el día que sea. La gente compra poco, además, no contamos con el apoyo de promoción debida, según somos Pueblo Mágico y el gobierno quiere ayudarnos, pero la verdad solo nos dio una despensa el año pasado a inicios de pandemia y ya, de ahí en fuera no nos ha vuelto a dar nada. Dentro de su portal de internet de turismo, solamente están cuatro artesanos, muchos nos quedamos fuera, a muchos ni siquiera se les conoce y eso es injusto para un destino como el nuestro.” Puntualizó.

La estrategia de sustento a su trabajo por igual, ha sido gracias a la promoción a través de redes sociales como: Facebook e Instagram con el nombre de “Artesano Felipe Hernández” y @Felipe_Hernandez respectivamente, mencionando que gracias a ello han podido hacer entregas de piezas alrededor de la República, especialmente porque de manera internacional las restricciones de exportación son estrictas, particularmente en Inglaterra, España y Estados Unidos, los países donde mayor venta tienen. No obstante ello, la fortaleza que sus manos proyectan sobrepasa la inconsistente crisis mundial y el desánimo de la sociedad que le rodea.

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