Acudir a la ceremonia del equinoccio debe tener un fin energético y de amor

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Agencia MVT / Ingrid Ahumada M.

Tenango del Valle, México, 21 de marzo 2019.- Danzante de corazón, así de definió Luis Alberto Chávez Reyes, joven originario de Ocoyoacac que danzó este día en la zona arqueológica de Teotenango como parte del Festival Quinto Sol 2019.

Chávez Reyes, contó en entrevista que se interesó en la danza prehispánica hace 19 años al ver una presentación en la escuela, y asegura que fue precisamente en esta actividad en donde conoció a sus dos amores, pues su esposa originaria de Santa María del Monte también es danzante y nunca dejó de hacerlo, incluso cuando estaba embarazada, ahora su pequeño hijo de cuatro años de edad los acompaña y danzan juntos.

«Muchos lo siguen por tradición, por herencia porque su abuelo o su padre eran danzantes, yo no, yo no soy danzante por herencia, yo soy danzante de corazón, únicamente me nació, dije que solo iba a danzar un día y ese día aún no se acaba», contó.

De la mano de su hijo y luciendo un traje bordado a mano que el mismo realizó y decorado con plumas de gallo, faisán y guacamaya, indicó que danza por gusto, pero siempre ofrece su sacrificio, el cansancio y sobre todo pide por la salud y la armonía de su familia, pero antes que todo siempre agradece lo que durante el año se le ha permitido disfrutar.

El Festival del Quinto Sol se realiza este año del 20 al 23 de marzo, en los municipios de Acambay y Tenango del Valle, cuenta con más de 50 actividades y su objetivo es mantener vivas las tradiciones y costumbres de las cinco etnias indígenas que habitan en el Estado de México.

Este día en punto de las 12:00 horas inicio una ceremonia tradicional nahua en el centro de la zona arqueológica, ritual acompañado de danza y música prehispánica, con el que se recibe el equinoccio de primavera.

A la ceremonia acudió como ciudadano Alejandro Durán, quién se presentó como Haske Yilnayah que significa oso en movimiento, en entrevista comentó que este ritual originalmente representa la renovación de la frecuencia de la tierra y a su vez de la naturaleza, los animales y el ser humano.

«Nos abrimos a ese canal de vibración que existe, (…) realmente se han perdido mucho de las formas, originalmente los abuelos acostumbraban en los centros ceremoniales hacer un ritual de iniciación, el fuego nuevo, daban parte de esa ceniza y se los llevaban a sus casas y ahí encendían otra vez el fuego, pues la representación es bajar del sol la alineación cósmica al fuego sagrado y así se hacía la red de la consciencia de la sabiduría», explicó.  

El también guardián de tradición de la cultura mexica, indicó que esta actividad no es un acto sagrado sino de representación dadas las formas en las que se realiza, pues el respeto a la ceremonia sagrada incluye por ejemplo no permitir el uso de celulares o dispositivos electrónicos ya que dijo «no es posible que se estén tomando fotos cuando se está realizando un rezo para la humanidad, hay cosas que tenemos que regresar al origen».

Además, precisó que las personas que acuden deben hacerlo con un propósito claro y saber si van a ofrecer o a recibir energía, pues argumentó que no saben si la casa de energía (pirámide) «absorbe o da energía».

«Si no sabes a qué vienes entonces vienes a entregar tu energía aquí», reiteró.

«Es importante que se sigan conservando las cosas sencillas, al subir una montaña llevar un poco de fruta de agua y darle a las plantas se ponen en un lugar agua para los animales y semillas con es el corazón de la tierra te va a ver, no necesitamos más, pero primero es amarte tí mismo», añadió.

Zona arqueológica de Teotenango

"Muchos lo siguen por tradición, por herencia porque su abuelo o su padre eran danzantes, yo no, yo no soy danzante por herencia, yo soy danzante de corazón". Conce la historia de Luis Alberto, danzante prehispanico de Ocoyoacac.

Posted by Agencia de Noticias MVT on Thursday, March 21, 2019

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