Xonacatlán y su fiesta en honor a San Francisco de Asis (fotogalería)

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Agencia MVT / Mario Vázquez de la Torre.

Xonacatlán, México, 9 de octubre 2017.- Apenas cae la noche y los jóvenes salen a las calles bailando con la música que toca la banda, lanzan al cielo cohetes chifladores, como anunciando su camino, y cargan al “torito” que será quemado más tarde en el atrio de la iglesia de San Francisco de Asis durante las festividades que hacen cada año al santo patrono del pueblo.

Son decenas de toritos que han sido elaborados con cohetones, chifladores, busca pies y demás elementos que los artesanos pirotécnicos realizan, incluso el color de las luces que desprenderán los hace singulares; se les identifica por la calle, barrio o familia que los ofrenda por un letrero que colocan sobre el torito de cartón que por si hiciera falta ruido de explosiones al momento de prenderlos, los adornan con globos multicolores a sus costados.

San Francisco Xonacatlán de Vicencio es uno de los 125 municipios del Estado de México, limita al norte con Otzolotepec y Jilotzingo; al sur con Lerma y al este con Naucalpan, tiene una superficie de 65,85 km² y en 2015 una población registrada de 51 646 habitantes.

La tradición dice que primero se quemará el castillo, el último de cinco que fueron quemados este año y que mide más de 15 metros de altura con tonelada y media de pirotecnia, pero todo se adelanta con la llegada de un enorme tanque de guerra artillado de pirotecnia que se enciende y da al menos tres vueltas al atrio, le siguen más de 20 toritos que son quemados uno tras otro; el espectáculo de luces, colores es tan maravilloso que podría hacerte olvidar el miedo por ser alcanzado por una chispa que te queme el cuerpo.

Xonacatlán, México.- (octubre 8, 2017) Habitantes de Xonacatlán brincan entre las chispas de los juegos pirotécnicos que salen disparados de los toritos que son quemados en honor a San Francisco de Asis, durante la festividad religiosa que se celebra cada año. Agencia MVT / Mario Vázquez de la Torre.

El centenar de personas que se concentran por momentos parece que bailan una danza de brincos al ritmo del explotar de los cohetones y el chiflido ensordecedor que generan, solo tratan de esquivar aquellos que salen disparados del toro que es llevado en hombros por cualquier valiente del pueblo; sin duda hay gente que sufre quemaduras, golpes e incluso se caen al piso al tratar de evadir al “toro de fuego” que corre hacia cualquier lado.

El castillo va a ser quemado y dan una tregua para que las mujeres y niños se reúnan con los hombres y jóvenes que aun se lamentan, con risas, de sus quemaduras y golpes; en familia disfrutan de las figuras y mensajes religiosos que van apareciendo en los 25 minutos que dura la quema del castillo, al final apenas algunos aplausos y la gente corre a las salidas del atrio del templo, la quema de toros se reanuda.

Mas de 50 “toritos” son quemados en dos horas y media, dejaron para el final tres figuras monumentales, un transformer y dos dragones, ahora solo será esperar al próximo año para que la tradición se repita y el legado folklorico de Xonacatlán continue.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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