Van en declive costumbres otomíes en Toluca

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Agencia MVT / Ingrid Ahumada Mañon
Toluca, México, 9 de Agosto de 2018.- Los otomíes de Toluca han ido perdiendo sus costumbres, tradiciones, creencias y su lengua con el paso del tiempo y el avance tecnológico.
Juan Izquierdo Robles, jefe supremo de la etnia otomí de Toluca, relató que su primer sustento son los sombreros y artículos elaborados con palma, los cuales  dijo han cambiado en el proceso de elaboración debido a la modernidad, así como el material por fibras sintéticas, como gorras de tela, nylon y algodón.
Explicó que el idioma también se ha ido perdiendo a causa del mismo sistema, aunque precisó que al menos el 40 por ciento de los habitantes de la comunidad otomí siguen hablando la lengua originaria, pues dijo que cuesta trabajo mantenerlo vivo para que otros lo aprendan si no lo hicieron en los primeros años de vida.
Añadió que la cosecha que es su sustento de vida, es otra de las acciones que se han ido perdido ya que actualmente las personas ya no quieren sembrar lo básico como el maíz, el haba o frijoles.
«Aqui empezamos el ciclo del año el 2 de febrero, es donde se bendice las semillas pero aquí a la gente ya la religión católica ha llegado mucho la influencia de bendecir puros niños dioses y eso en nuestra cultura no es», expuso.
Indicó que el 19 de marzo realizan una  «ceremonia ancestral» que consiste en bendecir un fogón, esto al tener la creencia de que «las abuelitas agradecían al fogón pero al mismo tiempo se dice que dentro de la tierra hay fuego, en el seno de la tierra o bueno el núcleo de la tierra hay fuego y en el corazón dentro de uno hay fuego», lo que representa que el 19 de marzo cuando empieza el equinoccio, ellos inician con la siembra.
«El 2 de mayo para nosotros es año nuevo otomí (…) el 15 de agosto es la bendición de los elotes y los primeros de la cosecha se le ofrecen a las imágenes pero nosotros no tenemos ídolos, ancestralmente era a los elementos, a la vida».
Profundizó que el 28 de septiembre se hace una ofrenda a los niños muertos, acción con la que empiezan a cerrar un ciclo, siendo las primeras cosechas  las que se ofrecen a los niños fallecidos, también se va al panteón, limpian el lugar y colocan una alfombra de pétalos de cempasúchil.
«El 2 de noviembre es Día de Muertos y aquí para nosotros ya se cierra un ciclo, porque todo lo bueno se le ofrece a los difuntos petates nuevos, todo el maíz nuevo se le ofrecen, los tamales y el atole todo lo mejor», explicó al tiempo que dijo sus creencias y tradiciones tienen relación con la cosecha, mismas que han notado son impulsadas por las nuevas generaciones y personas de alrededor 40 años se han rehusado a continuar con ellas.
Finalmente refirió que en San Cristóbal Huichochitlán hay alrededor de 30 mil personas indígenas y al menos 26 mil hablan esta lengua originaria.

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