Sueña con enseñar y dar empleos a otros que, como él, no encuentran trabajo al salir de prisión

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Agencia MVT / Ingrid Ahumada Mañón

TOLUCA, México, 8 de Febrero del 2018.- Barcos, tocadores, comedores, salas, cochecitos y alhajeros, son algunas de las “artesanías cartonescas” que realiza el señor Delfino Hernández López, desde hace más de 10 años.

Delfino vende sus manualidades en la calle Benito Juárez, del centro de Toluca, llegó hace 15 años de Puebla a Nezahualcóyotl, y su vida no ha sido fácil, ya que para aprender el actual oficio estuvo en el penal de Neza-Bordo, acusado de robo a transeúnte, delito que –argumentó– no cometió.

“Pasaba en los pasillos y juntaba los pedacitos de madera y decía de aquí sale un pedacito, de aquí sale otro pedacito y compraba pedacería de madera y me ponía a hacerlo, pero sentía que hacía un resto y yo solito me terapiaba, y decía: órale antes te gustaba estar tomando en la calle y ahora estás aquí y échale ganas”, relató al tiempo que mostró el trabajo que realiza.

En el penal comenzó ayudando a un preso acusado de secuestro a realizar los cortes de madera, lijarlos y pegarlos para elaborar figuras y juguetes para niños, esto por un pago de 50 pesos semanales; a la par trabajaba en el área de cocina de la cárcel donde elaboraba alimentos para más de 500 internos, por un pago de 50 pesos quincenales.

Contó que para emprender el trabajo propio comenzó utilizando los cortes de madera que le sobraban al interno al que le ayudaba para formar los juguetes que ahora vende, mismos que ofrecía dentro del penal en 5 pesos.

Actualmente produce al día 60 juguetes armados, y de esos, 30 los termina con el acabado que espera en pintura, llevándole de 20 minutos hasta tres horas en su elaboración, dependiendo el tamaño del mismo.

Señaló que la máxima ganancia que ha obtenido en un día de venta fue de 3 mil pesos; sin embargo, por lo general se va cada noche con 200 pesos, vendiendo las figuras de 10 hasta 25 pesos.

“Me han felicitado varías personas, me dicen que está bonito y que es original el trabajo, porque  pues no todos lo hacen igual, cada quien tiene su diseño, hay personas que me han encargado para llevárselo a Estados Unidos, otros para hacer maquetas, me piden cositas”, añadió.

Profundizó en su creencia de vida respecto a que “el que quiere aprende sigue adelante con el trabajo”, ya que mantuvo muchos de los presos afirman “echarle ganas” al salir en libertad, pero pocos los llevan a cabo; por ello, reveló que este oficio lo ve como terapia y añadió que le ha ayudado a crecer como ser humano.

Comentó que ha pensado en innovar y sacar otro tipo de diseños que le permitan ofrecerlos como recuerdos para fiestas, como quince años, bodas, bautizos y más, pero por desgracia la economía con la que cuenta no le ha permitido emprender satisfactoriamente.

Finalmente, reveló que a partir de su interés por apoyar a personas que como él han tenido dificultades por encontrar un trabajo, luego de haber estado presos, así como a discapacitados y madres solteras, intentará establecer un lugar en el que pueda enseñarles el oficio que le ha ayudado, así como otros se sumen a la causa y realicen actividades que les permita tener ingresos.

“He tenido la ilusión de que hubiera alguien que dijera: órale hay que poner un terreno grande y todo el que quiera trabajar adelante; hay personas que están minusválidos de sus pies, pero también tienen ganas, o las personas que salimos del penal y la gente no nos dan trabajo, nos tienen desconfianza”, concluyó.

 

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