Son table dance secreto a voces en Toluca

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Agencia MVT / Luis Rodríguez

Toluca, México, 7 de junio de 2018.- A poco más de cumplirse cuatro años del cierre de bares y centros nocturnos conocidos como «table dance», basta buscar un poco para darse cuenta que nunca se fueron.

El 2 de junio del 2014, el gobierno mexiquense promulgó la Ley de Competitividad y Ordenamiento Comercial del Estado de México, en la que se estipuló que todos los table dance quedarían cerrados de manera permanente, tal y como se puede constatar en la exposición de motivos de dicho documento.

«A fin de promover el respeto a los derechos y dignidad de las mujeres se prohíbe la instalación de unidades económicas donde se presenten espectáculos con baile de carácter sexual o erótico, coloquialmente conocido como table dance».

El 18 de marzo del año 2015 esta ley entró en vigor  y con ella comenzaron a clausurarse los establecimientos que funcionaban como giros rojos en el Estado, incluyendo la capital mexiquense, donde Paseo Tollocan y Alfredo del Mazo eran prácticamente zonas rojas.

Sin embargo, los table dance continúan presentes en Toluca, funcionando de manera ilegal, en lo subterráneo, visibles para todo aquel que sepa abrir los ojos.

Tanto en la vialidad José López Portillo, situada en el norte de la ciudad toluqueña, como la calle Industria Minera, situada en las inmediaciones de Alfredo del Mazo, son el lugar que por mucho tiempo se convirtió en el corazón de estos centros nocturnos, además de Avenida Las Torres. Muchos de esos lugares ahora funcionan sin los anuncios con luces neón ni los espectaculares que solían mostrar mujeres en lencería.

Sus entradas no son un secreto. De acuerdo a Mauricio “N”, un cliente del centro nocturno conocido como Éxxxtasis, sus empleados te conducen al lugar mediante luces parpadeantes que lanzan a la vía pública.

“Se para un chavo en la esquina, te echa un lamparazo y de ahí te llevan hasta un estacionamiento para que después entres al cotorreo”.

Mauricio «N» describe que la fachada del establecimiento luce como una bodega o un taller automotriz  y desde que pones un pie en el centro nocturno, la clandestinidad se hace notar. Hay venta de alcohol, «copas para la dama», así como bailes en pista o privados. Lo único que ha cambiado es que ya no hay tubos.

Según vecinos de la zona, pese a que han realizado denuncias anónimas, estos lugares continúan en funciones.

“Las patrullas pasan y nunca hacen nada”, explica José “N”, quien confirma que esta actividad no ha dejado de llevarse a cabo desde el cierre masivo de hace tres años.

 

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