Significado de la Bandera ha cambiado para los mexicanos

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TOLUCA, México, 24 de Feb.- Han pasado 190 años desde que en Acatempan las dos oposiciones ideológicas de la Nueva España lograran abrazar un acuerdo más allá de la actitud conservadora de los soldados realistas que comandaba Agustín de Iturbide y la liberal de los masones liberales que encabezaba Vicente Guerrero. \r\nSon casi dos siglos desde que a este país lo reconocen con los tres colores del lábaro patrio que simbolizó -desde su concepción en 1821- la bandera del Ejército Trigarante: un verde que representa el sustento prolífico del suelo nacional, el blanco que habla de la equidad y la paz por la que pugnaban los que querían ser mexicanos, y el rojo como la única diferencia en conflicto entre liberales y conservadores; para los primeros, la sangre derramada por la proclamación independiente de México, para los segundos la oficialización de la Fe Católica como la religión primigenia de este país.\r\nPero fue fácil dejar atrás diferencias de fondo y asumir una actitud proactiva a favor de una nación que exigían independiente en la forma. Se plasmó ideológicamente en los trazos de la tela que hoy una modesta familia de Toluca repite, en su reinterpretación actual, en ese símbolo al que este día México saludó con respeto, en la Bandera de México.\r\nSin discutir el sentido cromático y asumiéndolas como el emblema tricolor con el que se identifican, la familia Saldaña pinta al óleo todas y cada una de las líneas del Escudo Nacional que, al paso del tiempo, también ha tenido varias modificaciones, y que como lo conocemos fue promulgado en 1968 por el presidente Gustavo Díaz Ordaz.\r\nHoy se yergue como un águila majestuosa con el pecho inhalando y su garra en apasionada disputa con una serpiente que le afronta con los colmillos amenazantes. Posa sobre un nopal como anunció Huitzilopochtli a los habitantes de la mítica Aztlán, y los pinceles le regalan fuerza, grosor y contorno a las líneas que contienen sus tonos sepias, los verdes, aquellos detalles dorados y el rojo de los xoconostles que rematan semejante escena, a los azulados laureles y olivos que la enmarcan.\r\nA la fecha, en un México que celebró recientemente su Bicentenario del Inicio de la Lucha por la Independencia Nacional, lamentan que la demanda de las banderas haya bajado. Ni los festejos ni la emotividad de también coincidir con un Centenario de la Revolución Mexicana bastó para que más ciudadanos les encargaran una de estas piezas más de arte que artesanales, que trabajan a lo largo de dos días, colgadas en las paredes, tendidas en las mesas, de rodillas y recostados. \r\nEl Día de la Bandera ya no simboliza tanto a los mexicanos como para comprarlas. Ese nacionalismo con el que Lázaro Cárdenas en 1940 proclamó el 24 de febrero como el día especial para rendir homenaje a este majestuoso símbolo patrio tan sólo se recuerda en las escuelas. \r\nNo hay quien asista a encargar una bandera en perfecta proporción áurea para colgarla afuera de la casa, se izan en las oficinas y en las ceremonias que organiza gobierno, pero la gente no se para a saludarla, no se detiene a guardarle un mínimo respeto, no se les ve vendiéndolas en las calles en el más modesto de los puestos. \r\nApenas a 71 años de su día, la gente ya no recuerda lo que le simboliza la Bandera en México.

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