Rescatan universitarios perros maltratados y los convierten en terapeutas

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Agencia MVT / Ingrid Ahumada Mañon

TOLUCA, México, 18 de Abril del 2018.- Perros callejeros, en situación de abandono o maltrato, son entrenados para apoyar en terapias con pequeños, jóvenes y adultos de la tercera edad, en conjunto con terapeutas físicos y ocupacionales para que, a través de juegos y trucos, contribuyan al mejoramiento de la salud y el desarrollo cognitivo de personas con parálisis cerebral, Síndrome de Down, autismo, entre otras condiciones especiales.

Rafael Cano Torres, adiestrador canino del Centro Infantil de Rehabilitación con Asistencia Canina (CIRAC), de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), explicó que este espacio fue creado para proporcionar terapias asistidas con perros a niños de escasos recursos con alguna discapacidad.

 

Al ser inaugurado el pasado mes de enero, se encuentran en el proceso de selección y adiestramiento de los 37 perros con los que actualmente cuentan, de los cuales hasta el momento solo 8 asisten en terapias.

“Los perritos con los que trabajamos en CIRAC son todos perros rescatados, los cuales han estado en situación de abandono o de maltrato; por ello, la selección que se hace es bastante sería y aun así, por el historial, no todos sirven para actividades o terapias asistidas”, refirió.

Precisó que dentro de las características que deben de tener los perros se enlistan el contar con aptitud para ser adiestrados, para aprender y llevar a cabo lo aprendido; perros demasiado sociables, perros que sean tolerantes, inclusive al contacto, cuestión que dijo: “al ser rescatados es lo que menos traen, así que les trabajamos mucho ese proceso de habituación al contacto a través del masaje canino”.

Puntualizó que no es un centro en el que las personas puedan llevar a perros, ya que no son una organización con ese fin, motivo por el que detalló que es a través de redes sociales donde sondean a personas que se encuentran perros, mismas que los desparasitan, vacunan y llevan al veterinario, los tienen en cuarentena durante el proceso en el que le encuentran un hogar, a quienes CIRAC los contacta por el mismo medio.

Añadió que el entrenamiento de los canes dura de 6 a 7 meses para que estén listos para asistir una terapia; sin embargo esto depende entre cada perro; para ejemplificar relató el caso de la primera perrita que llegó al centro, de nombre Cayetana, quien también fue adiestrada en lugares que le pudieran causar ansiedad, cuestión que la habitúa en el trabajo con niños con autismo o Síndrome de Down, quienes por su condición pudieran llegar a gritar o incluso aventar objetos.

“La terapia tiene un objetivo terapéutico, valga la redundancia, y ese objetivo lo marcan los terapeutas dependiendo de cada paciente, cada paciente es único y tiene objetivos que van a ir alcanzando en función de lo que las terapeutas nos van marcando, la actividad asistida es un poco más lúdica, no tiene un objetivo terapéutico, este es un trabajo multidisciplinario, mi trabajo es ser guía canino, trabajar con el perro y la terapeuta su trabajo es diseñar la terapia, cubrir los objetivos”, añadió.

Destacó que una de las premisas del centro es brindar bienestar a los niños con discapacidad, pero “ninguna terapia se justifica si se pone en juego el bienestar del perro”, motivo por el que trabajan con los canes bajo tres reglas: no golpes, no gritos y no collares de castigo, de ahorque, de pico o de descargas eléctricas, esto por una cuestión ética.

Por su parte, Melisa Iraís Reyes Rubí, Fisioterapeuta, explicó que para marcar los objetivos realizan una valoración del niño al que atenderán durante 10 terapias, una vez a la semana, misma que también les permite saber cuál de los perros es apto para trabajar en el caso.

“Tenemos pacientes con parálisis cerebral, Síndrome de Down, trastorno de déficit de atención e hiperactividad, trastorno de aspecto autista e incapacidad para socializar”, refirió, y especificó que por el momento atienden a ocho pequeños, aunado a trabajos en los que han acudido a asilos para realizar actividades con adultos mayores.

“Se vuelven más sociales y humanos porqué son conscientes que el perro trabaja con ellos, pero también que es un ser vivo y no deben de lastimarlo o sobrepasarse, lo que da el perro es un plus porque hay niños que al hacer los ejercicios dicen no, no quiero, entonces aquí lo que aplicamos es como el juego con el perro y sin darse cuenta lo hacen, ya cuando menos ves ya el niños está jugando o haciendo sus ejercicios y él ni en cuenta”, finalizó.

Finalmente Rafael Cano, mencionó que por el momento las terapias que brindan son gratuitas; sin embargo, comentó que han pensado establecer cuotas de recuperación, ya que la UAEM cubre los gastos de los perros que se encuentran en el centro y hay personas que tienen las posibilidades de pagar por lo menos una cuota mínima, que sería establecida por personas de servicio social.

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