Rehabilitan presos con la Pasión de Cristo

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Filiberto Ramos

 

IXTLAHUACA, México, 25 de Marzo.- Entre altas paredes rematadas con alambres de púas, vigías en las torretas que asemejaban a fariseos y cuartos oscuros que pocas veces ven la luz del sol, los internos del penal estatal de Ixtlahuaca cumplieron este Viernes Santo la representación número 43 de la Pasión de Cristo.

Ahí, en las estrechas paredes de su penitenciaría, adecuaron el recorrido de las tres caídas y el patio que a diario es usado para el pase de lista sirvió para montar el monte Calvario donde el Cristo fue sentenciado a muerte.

Quienes no alcanzaron un papel dentro de la escena se conformaron con mirar todo desde las rejillas de sus celdas.

Cristo Ixtlahuaca 2

Hace 43 años inició la tradición, recordó Margarita Mandujano, quien ahora organiza junto con otros voluntarios la representación de la Semana Santa en el penal.

La mujer asegura que su madre, una maestra y religiosa como ella, es la que tuvo la idea de escenificar la Pasión de Cristo, pues lo miró como una forma de rehabilitación para los internos.

«Mi madre, Luz María, es quien trajo esta tradición al reclusorio, ella lo tenía como encomienda religiosa, venía aquí casi todos los días para traer oración a los muchachos, a muchos los bautizó aquí y les hizo su primera comunión, y después con ayuda de todos comenzó con la representación de la Semana Santa», recordó la mujer quien asistió este viernes a observar el resultado del trabajo de dos meses.

Cristo Ixtlahuaca 3

Como cada año, en el angosto patio se dejó un espacio para las familias de los participantes, entre ellos se encontraba don Macedonio, padre de Eduardo, quien hizo el papel de Barrabas y llegó al penal hace dos meses por un traslado de Ecatepec; el hombre de la tercera edad reconoce que su hijo cometió un delito, que fue robar un vehículo y por lo cual le dieron 11 años de sentencia.

Pérez, como dice el tatuaje sobre la espalda que lleva Eduardo, reveló que le dio un poco de alegría escuchar durante la escenificación de la sentencia al Cristo, que sus compañeros le hayan dado la libertad, pues aunque sabe que solo fue actuación, es algo que anhela y que le será concedido en un año y ocho meses.

«Sentí algo de felicidad, aunque sabía que era imaginario, pero ya me falta poco para salir, vine a pagarles un año y diez meses y me voy, porque hay que recomponer la vida, aquí está mi familia y quiero estar con ella», externó el joven interno.

Cristo Ixtlahuaca 4

Los golpes a quienes cargan las cruces suenas reales y duelen como reales, asegura El Centurión, quien fue personificado por José Juan, otro de los reclusos que lleva cinco años en las representaciones.

Explica que los que representantas los papeles le piden que los latigazos sean reales, pues según su tradición es una forma de penitencia que se impone cada uno, por ello antes de iniciar el viacrucis se juntan y rezan para encomendarse, ya al final de la escenificación se vuelven a juntar para pedirse disculpas por los golpes dados, los cuales desaparecen de las espaldas después de unos 15 días.

«Me gustan estos papeles de malo y mis compañeros me piden que sea yo el malo, el que les golpea, o los sentencia, pero al final les pido siempre disculpas porque si se hace esto es por nuestra fe y porque sabemos que hemos cometido un delito», reveló el Centurión.

Miguel Ángel López hizo este año el personaje de Judas, y dice que se identifica con el discípulo que vendió a Jesús, porque él también cometió errores que lo llevaron a los 19 años tras las rejas; ahora, a sus 32 años, dice que está convencido de cambiar su vida y reparar su error y participar el representación de Semana Santa es una forma de rehabilitarse.

«Participamos porque nos gusta y nos ayuda a olvidar la rutina de todos los días, he hecho varios papeles y éste de Judas me gusta mucho porque me identifico con el personaje, yo aquí he dejado casi toda mi juventud, pero debemos lavar nuestras culpas primero», aseguró el interno.

Desde las 12:00 horas comienzan a recrearse todas las escenas de la Pasión, que se realizan en el pequeño patio del penal que sirve para todo y es redecorado según el pasaje bíblico; al final de todo, un aplauso se escucha de quienes participan y de las familias presentes, incluso hay espacio para llamar al centro a cada uno de los actores para ser reconocidos con un aplauso; pero cuando eso acaba y las ropas del personaje se desprenden, la rutina vuelve y saben que deben regresar a sus celdas, aunque por lo menos en los próximos días la recreación que hicieron será tema que les acompañará y sacará una sonrisa en medio de su desgracia de estar presos.

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