Procesión de los Crucíferos cumple 116 años de acompañar el viacrucis en Temascalcingo

486 0

Agencia MVT / Ingrid Ahumada Mañon

Temascalcingo, México, 30 de Marzo del 2018.- Descalzos, vestidos con túnicas blancas que solamente dejan ver las manos, lazos anudados que cuelgan alrededor de la cintura y el rostro cubierto con una manta de cielo para ocultar su identidad, más de 200 integrantes de la Hermandad de los Crucíferos cargan cruces con un peso de hasta 120 kilos, mientras realizan un recorrido de aproximadamente hora y media por las principales calles de Temascalcingo, de manera paralela a la representación del viacrucis de Viernes Santo.

Othón López, quien fuera presidente de la hermandad por los últimos 32 años, describió que esta tradición data de 1885 pero se vio interrumpida por 17 años y se retomó en 1902, cuando el Sacerdote Pasionista Marciano Hernández bendijo las cruces de color verde que cargan durante todo el recorrido, incluyendo las dos que encabezan la peregrinación que se denominan “Reinas”.

“La túnica que usamos es un significado de pureza, por eso el blanco y todos los hermanos están cubiertos para ocultar un poquito la identidad, el transcurso de inicio de Cuaresma, lo que es los 40 días, hacemos penitencia lo que es miércoles y viernes aquí en el atrio”, dijo en entrevista.

A pesar de que su participación es reconocida durante la representación de la pasión de Cristo, las actividades de la Hermandad inician el Miércoles de Ceniza, con preparación física y espiritual. Para el viernes de la “Semana Mayor” acuden durante la madrugada a la comunidad El Calvario, en donde se encuentran algunas cruces e imágenes religiosas que utilizan durante este tiempo, como la imagen del Santo Sepulcro.

Los hermanos Crucíferos caminan cargando las pesadas cruces de madera sobre sus hombros, acompañados por un tambor y una flauta que emiten sonidos solemnes y marcan el camino hacia la muerte de Jesús, mismo trayecto que les permite cumplir la penitencia o agradecimiento que los inclinó a participar.

“Aquí estamos tal vez por una promesa, porque nos gusta más que nada. Uno que otro hermano tiene alguna promesa y por eso participan en la Hermandad, aquí nadie nos obliga”, añadió.

En cada una de las tres caídas de Jesús descritas en el viacrucis, los participantes se arrodillan y se “disciplinan” golpeándose la espalda con un flagelo que llevan atados en cintura y manos, mientras se escucha el sonido de una matraca; espiritualidad, fe y devoción que no tienen igual en las recreaciones de este pasaje.

La procesión es encabezada por una persona que representa a un soldado romano, quien porta el estandarte de la iglesia en el que se puede observar la imagen de Jesús cargando la cruz, abajo la leyenda “Parroquia de Temascalcingo” y la fecha 5-3-1965, seguido por el estandarte de la Hermandad de los Crucíferos, en el cual se encuentra la imagen de San Pablo de la Cruz y resalta la fecha 19 de abril de 1912.

López detalló que después del viacrucis y la procesión del silencio, los crucíferos realizan un evento privado en el que rezan, oran y se “disciplinan” en la intimidad de la iglesia se despojan de la manta que cubre su rostro y continúan rezando.

Related Post

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *