Los mexicanos no aprecian la artesanía como lo hacen los extranjeros

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Agencia MVT / Ingrid Ahumada M.

Toluca, México, 8 de marzo de 2019.- Blanca Laura Galán, soñó con recuperar la figura de las mujeres que participaron en la Revolución mexicana y ahora les rinde homenaje a través de su marca “Adelitas” con diseños de muñecas “María”, elaboradas de trapo y rebozo.

El taller donde sucede la magia se ubica en su casa, en Capultitlán, ahí contó en entrevista para la Agencia de Noticias MVT que su empresa la inició en febrero del 2018, inspirada después de visitar el museo de la Revolución Mexicana también conocido como la Casa de los Hermanos Serdán, en Puebla, cuando se cuestionó: ¿por qué siempre los historiadores resaltan el trabajo de los hombres, pero muy poco el de las mujeres?.

Fue así como decidió hacer un homenaje a Carmen Serdán, quién capturó su atención porque “entregó su vida completa a la libertad de los mexicanos, sin esperar altares o reconocimientos, pero de ella poco se sabe”.

Fotos: Crisanta Espinosa Aguilar

Otro motivo de inspiración dijo son las “Adelitas”, nombre con el que registró su marca ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), que son las mujeres que participaban en los contingentes militares de los grupos revolucionarios, pero que no saltaron a la historia como personajes de interés, por ello precisó que con las figuras que elabora, en su mayoría de forma manual, busca recuperar “el sentido de su existencia”.

Rodeada de las muñecas que confeccionó aseguró que no es feminista, mientras mostraba la primer muñeca que realizó hace un año, así recordó que en tan corto tiempo sus muñecas han llegado a países como Canadá, Sudamérica y Asia.

Esta mujer estudio y ejerció por años administración de empresas y aunque con su máquina de coser elaboraba algunas piezas de vestir para su familia, nunca estudió diseño, corte o confección, pero en el 2018 comenzó la creación de vestidos, bordados, el cuerpo, los rasgos de la cara y el cabello de sus pequeñas producciones que van de los 10 hasta los 50 centímetros.

Sus muñecas están vestidas con los trajes típicos de la cultura otomí, es decir, el rebozo y los vestuarios son de yute, cuero, aretes que son cuentas de madera, canastillos y trenzas decoradas con listones de colores. 

“Empecé jugando con la tela, haciendo pruebas de mezclas de colores hasta encontrar el material adecuado y las combinaciones idóneas para tener un producto terminado. Los personajes han tenido mucha aceptación incluso por extranjeros”, destacó. 

Cada una de estas piezas es exclusiva, el terminado es a mano, los dedos de los pies, de las manos, los ojos, la nariz, el bordado de las prendas que son las blusas, faldas, el cocido de las cuentas, el pegado de cabello es cosido y están basados en diseños de los indígenas. 

“Mi familia me ayuda mucho, en realidad mi hijo es quien tiene una destreza especial para el bordado y la colocación del cabello, mi hija es muy buena pintando los ojitos y dando los detalles del rostro, mi esposo es quien me asiste mucho en la comercialización, la entrega y muchas veces en la venta”, explicó Blanca.

Su producto es consumido sobre todo por la Universidad Nacional de México, donde cada dos meses entrega hasta 30 ejemplares para extranjeros que asisten a sus congresos, además se presenta en ferias artesanales.

“Lo que más lamento es que los mexicanos no valoran el esfuerzo, el trabajo y la creatividad de los paisanos, sobre todo desdeñan el costo del trabajo a mano que es muy laborioso, piensan que son piezas que pueden encontrar en cualquier esquina o que es de maquila y siempre me enfrento al regateo en el precio”.

Es triste que los mexicanos no aprecian todo el trabajo de un mexicano como lo hacen los extranjeros”.

Blanca Laura Galán

Por temporada también elaboró catrinas, que portan elegantes vestidos de razo e incluso hace pedidos especiales pues en una ocasión realizó en muñeca a la abuelita de una clienta, pues indicó que tiene la habilidad de diseñar una muñeca como lo pide el cliente, incluso igualar la mirada conforme a una fotografía que le entrega el interesado, el tono del cabello y la ropa como la solicita el comprador. 

Cada muñeca cuesta entre 50 y 350 pesos dependiendo del tamaño y precisó que el costo lo vale, pues “a cada pieza le ponemos todo el amor, el corazón y estamos seguros que se lleva el cliente un pedazo de la historia de México, pero también de nuestra familia”.


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