La palma que transformó a los otomíes de San Cristóbal Huichochitlán, Toluca

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Agencia MVT / José Contreras Contreras

TOLUCA, México, 4 de Abril del 2017.- Son más de 600 manos moviéndose a toda velocidad, con gran destreza, con la habilidad que ofrecen décadas de repetir este trabajo artesanal que se convirtió en distintivo para quienes viven en San Cristóbal Huichochitlán, comunidad de la zona norte del municipio de Toluca, donde los meses de marzo y abril se dedican a tejer la palma para crear los arreglos que serán bendecidos el próximo Domingo de Ramos, cuando inicien formalmente los ritos de Semana Santa.

San Cristóbal Huichochitlán es una comunidad perteneciente al municipio de Toluca, Estado de México, considerada mayoritariamente otomí, pueblo que ha heredado tradiciones y costumbres las cuales se expresan a través de sus fiestas religiosas, populares, su indumentaria, gastronomía, vivienda, organización social, medicina, tradición oral y artesanías.

Uno de los aspectos que distingue a San Cristóbal Huichochitlán, en particular a sus habitantes, es la persistencia ante los cambios sociales del municipio de Toluca, lo que se refleja en la conservación de expresiones culturales, sobre todo la conservación y uso de la lengua otomí y de actividades productivas como el tejido de la palma, la cual no únicamente se convierte en los arreglos para el Domingo de Ramos, sino que es capaz de tomar otras formas de uso cotidiano como sombreros, tortilleros, contenedores, tapetes individuales para mesa e incluso retablos decorativos.

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FOTO: Agencia MVT / Crisanta Espinosa

La comunidad debe su nombre a San Cristóbal, el santo patrono, y al vocablo Huichochitlán que proviene del náhuatl: huichochi (huisache) y tlan (lugar), por lo tanto se puede traducir como el «lugar entre huisaches», nombre que se origina debido a la abundancia de arbustos espinudos llamados huisaches.

La delegación municipal de San Cristóbal Huichochitlán se divide en seis barrios:El Salvador, San Gabriel, La Trinidad, La Concepción, Cruz Blanca y San José Guadalupe. En cada uno de ellos las personas se organizan para la compra de palma y su tejido.

FOTO: Agencia MVT / Crisanta Espinosa
FOTO: Agencia MVT / Crisanta Espinosa

Según la información proporcionada por los más antiguos pobladores de esta comunidad otomí, el origen del tejido de palma se remonta al año 1900, cuando una persona de San Francisco del Rincón, estado de Guanajuato, se encontraba en la cárcel de Toluca, junto con otros cinco habitantes de San Cristóbal Huichochitlán, quienes aprendieron a tejer y al salir de la penitenciaría continuaron el oficio para mantenerse. Así se extendió la tradición por toda la comunidad.

La palma que se teje no nace en San Cristóbal, se introduce desde algunas localidades de Michoacán, como Santa Cruz y Aguaca, pero también se trae desde los límites del Estado de México con Guerrero, en la llamada Tierra Caliente, para luego convertirla en diversas formas y figuras como sombreros, tapetes, máscaras de carnaval, sombreros de copa chica, de hongo, charros, bolsas, tortilleros y otras tantas más bellas creaciones populares.

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Estos productos, tanto los del Domingo de Ramos como los de uso cotidiano se comercializan en toda la República Mexicana, donde logran gran aceptación, sobre todo en carnavales de Veracruz, Mazatlán y Mérida.

Lucía González González, del barrio de San Gabriel, señaló que ella reúne a unas cincuenta personas previo al inicio de la Semana Santa para elaborar los ramos de palma que serán bendecidos.

Comentó que hoy enfrentan restricciones de la autoridad municipal de Toluca para comercializar su producción, pues les prohíben vender fuera de las iglesias de la zona centro de la capital mexiquense, por lo que deben conformarse con hacerlo en la periferia de la ciudad y en comunidades hermanas de la zona norte.

FOTO: Agencia MVT / Crisanta Espinosa
FOTO: Agencia MVT / Crisanta Espinosa

“Nos corren para acá y para allá, y no nos dejan vender en el centro de Toluca, que es donde mejor nos iba antes”, dijo.

Explicó que cada ramo, dependiendo del tamaño, se lleva entre 15 y 20 minutos para su elaboración y finalmente tiene un precio de 10 pesos la pieza, aunque si los venden ellos directamente fuera de las iglesias los pueden dar hasta en el doble y obtener más ganancia.

Padres, hijos e incluso nietos se reúnen para tejer la palma, esta actividad que ha hecho ya famoso a San Cristóbal Huichochitlán, y que representa el principal ingreso económico para cientos de familias en esta localidad otomí.

FOTO: Agencia MVT / Crisanta Espinosa
FOTO: Agencia MVT / Crisanta Espinosa

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