Explica cronista detalles sobre ofrendas de muertos

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Agencia MVT / Ingrid Ahumada Mañon
Toluca, México, 22 de octubre de 2018.- Los mexicanos esperarán la llegada de los que se adelantaron y por un día visitan el mundo terrenal para deleitar el espíritu con la ofrenda que los familiares ponen en los hogares.

Gerardo Novo Valencia, cronista municipal de Toluca, resalta la importancia de una celebración como el Día de Muertos y explica que debe empezarse por distinguir que en el México prehispánico no se sabe que hayan existido ofrendas para recordar a los muertos, sin embargo, había ofrendas en el momento de la muerte.

«Cuando se sepultaba a alguien sin importar la jerarquía que tuviera se le ponían ciertos objetos que eran una especie de ofrenda», bajo la creencia de que le ayudarían en el más allá.

En este sentido, comentó que la ofrenda que se monta actualmente en el Día de Muertos, tiene origen en ritos grecorromanos, es decir, no tienen antecedentes prehispánicos, entonces fue una costumbre implantada por los españoles, principalmente por los misioneros, misma que se ha perpetuado como una manera de recibir a los seres queridos ya fallecidos.

«Habría que partir también de que hay una gran diferencia entre lo que eran las costumbres prehispánicas, las costumbres traídas por los europeos y después las costumbres producto de ese mestizaje», dijo el cronista municipal a Agencia MVT.

La creencia es que en el Día de Muertos las almas de quienes murieron regresan y aunque existen otras culturas en las que esta idea causa «terror», en México «les abrimos las puertas y les ponemos un camino de flores para que lleguen y los recibimos con un banquete funerario en dónde está todo aquello que les gustó en vida».

En este sentido, mencionó que los elementos de una ofrenda son diversos, pero en Toluca destacan la variedad de dulces, como el alfeñique, dulce vaciado de azúcar o chocolate, el dulce modelado o moldeado que puede ser con leche o pepita y el cuarto tipo de dulce de Día de Muertos que son las miniaturas que comparten de todo un poco, ya que -dijo- puede estar compuesta por el dulce de alfeñique y elementos no comestibles.

Además de estos dulces, argumentó que lo más importante es la luz y el agua, es decir, ceras y veladoras que alumbran el camino de quienes visitan la ofrenda.

«También otros grupos de componentes de la ofrenda que son muy importantes: ese día se ponen una gran cantidad de frutas, inclusive hay frutas que coincidentemente empiezan su periodo de producción por estos días (…) entonces hay ciertas frutas que son propicias para la época».

El pan de muerto también es característico de la ofrenda mexicana, aunque explicó que es un elemento totalmente europeo, ya que antes en el México prehispánico no se conocía el trigo, por ende no se conocía el pan, solo se usaba el maíz y todas sus variantes, así que el pan «es un elemento netamente europeo», aunque actualmente hay una gran cantidad de figuras que se hacen en los amasijos que representan el alma de una persona.

Finalmente, destacó el uso de ciertas flores, en particular dos tipos que inclusive algunas personas conocen como «flores panteón», como el cempasúchil y la nube.

«Las almas se supone que extrajeran el espíritu, el néctar, la esencia de las cosas la disfrutaran y como no se las pueden llevar ahí se quedan y después se reparten entre los familiares», comentó.

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