Entre la extorsión y el miedo viven taxistas colectivos que viajan al sur de Edomex

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Agencia MVT / Filiberto Ramos

TOLUCA, México, 26 de Mayo del 2017.- Los nervios fríos que suele tener un taxista se ablandan. Unas estampillas de la Virgen Morena y San Judas visibles en el tablero, gorra para tapar la mirada y una risa simulada que se suelta en el primer retén a la entrada a la tierra caliente. Es la ruta del sur del Estado de México, donde los «mudos» son los que sobreviven a la inseguridad que impone la delincuencia que desde hace varios años impera.

Los kilómetros que se recorren de Toluca hasta los primeros municipios de la zona sur del estado, como Temascaltepec y Tejupilco, son los más peligrosos para los taxistas de rutas largas, les temen por la inseguridad, la presencia de “halcones” del narco y los constantes asaltos.

-¿Le ha pasado que lo asalten?

-Sí, ha pasado, el compañero sabe más, pregúntale.

Responden los ruleteros que se animan a hablar sobre el tema, luego se alejan y simulan no saber nada. Las preguntas los hacen ser desconfiados.

Las dos bases improvisadas de taxis colectivos que prestan servicio a la zona sur están instaladas sobre Paseo Colón, en los colonia Los Ángeles, de la ciudad de Toluca; primero se ubican los que van a Temascaltepec y Texcaltitlán, y unos metros adelante los que se dirigen a Tejupilco.

Apostados en hileras sólo trabajan de día, la noche es peligrosa para recorrer esos caminos, el más aventurado presta servicio hasta las 19:00 horas.

«Más tarde ya no hay gente que vaya para allá, sólo los autobuses son los que dan servicio, nosotros ya no», explican.

De acuerdo con datos de la Cámara Nacional de Autotransporte Pasaje y Turismo del Valle de Toluca (Canapat) los asaltos al transporte foráneo disminuyeron en el mes de febrero de forma drástica; sin embargo, el 70 por ciento de los ilícitos se generan en el transporte irregular, como los taxis colectivos, de los cuales en su mayoría quedan en el anonimato, sin denunciar.

La distancia de la capital mexiquense hasta el municipio sureño de Tejupilco es de 102 kilómetros de tramos con curvas y los cambios de bosque a serranías.

Es un tiempo promedio de una hora con 30 minutos, y en el recorrido que hacen los taxistas deben pasar primero por otros municipios como Temascaltepec, que es una zona más pegada al Nevado de Toluca, también se debe pasar diversos parajes custodiados por el Ejército Mexicano y la Marina, como parte de las Bases de Operación Mixta que se han instalado desde el año 2015.

«Todas las carreteras son peligrosas si no las sabe andar uno, en el sur lo que tiene mucho es que luego hay grupos del crimen que te paran, ya sabes cuando son ellos y solo les dices que vas a tal lugar, no preguntan más», relató uno de los taxistas, quienes prefieren mantener en el anonimato su nombre, por temor a mayores represalias.

Todos los que prestan el servicio a esas zonas, en su mayoría son de rancherías y pueblos que conocen bien que una de las actividades ilícitas más remuneradas es el cultivo y venta de droga, por eso prefieren no saber ni decir, ni preguntar nada.

«Entre menos sepas a dónde van tus pasajeros o quiénes son, mejor, puede ser gente honesta o alguien que vaya hablando de algo relacionado al crimen, pero uno como si fuera mudo», dicen entre sus protocolos para evitar ser víctimas.

En algunos municipios los taxistas son reclutados como “halcones” o vigías, algunos obligados y otros por ganar dinero extra, según la documentación existente del modus operandi.

El cobro de cuotas diarias para trabajar las rutas o por semana son las formas más comunes de extorsión.

Pero esas actividades están en el anonimato, es imposible que un ruletero revele que es extorsionado por el narco, aunque es una realidad de todos los días.

El pasado lunes 22 de mayo, el cuerpo de un taxista junto con su unidad fueron hallados en un paraje de la comunidad Loma San José, en el municipio de Villa Victoria.

Sin evidencias del caso, tras el peritaje de la Fiscalía estatal, se pudo saber que el hombre respondía a nombre de Juan, de 47 años, taxista de oficio en la zona de Villa Victoria.

Cae la tarde, los ruleteros de la ruta sur dejan sus bases improvisadas de Colón, es hora de volver, antes de perderse en la serranía, en la oscuridad de la noche. Hoy hubo suerte, mañana no se sabe.

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