En peligro de extinción los ramos de palma para la Semana Santa

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Agencia MVT / Staff

TOLUCA, México, 13 de Marzo del 2018.- El tejido de palma entre los indígenas otomíes de la zona norte del municipio de Toluca está en riesgo. La materia prima cada vez es más cara, los espacios para comercializar los ramos, cruces y chiquihuites son más limitados por las restricciones impuestas al comercio tradicional, y las nuevas generaciones prefieren estudiar e irse de las comunidades en busca de un futuro distinto.

“Ya las niñas no quieren tejer, ahora ellas quieren estudiar, irse a otro lado a trabajar, pero ya no quieren nada con las palmas, ya no saben tejer y no quieren aprender, dicen que es algo de lo que no se gana nada”, refirió María Izquierdo, una mujer de 59 años que comenzó en esta actividad siendo una niña, cuando tenía unos nueve años.

La artesana de San Cristóbal Huichochitlán se quejó de que las tejedoras están siendo “perseguidas” de los atrios en las iglesias de Toluca. “Antes íbamos hasta un mes antes de la Semana Santa y ahí estábamos teniendo y vendiendo, pero ahora cuando bien nos va solamente nos dejan estar el Domingo de Ramos, y si acaso un día antes”, señaló.

Explicó que ellos compran la palma verde, en Guerrero y Michoacán, entre 200 y 300 pesos pagan por un ramo que les permite elaborar unas 20 docenas de ramos o cruces para vender de cara a los festejos de Semana Santa, cada uno a 10, 15 y 20 pesos, de acuerdo con el tamaño.

Cada tejedora produce unas cinco piezas al día, por lo que llevan más de dos meses trabajando para reunir una buena cantidad para vender durante la Semana Santa. “Yo me voy a vender ahora a México, porque allá no nos andan correteando ni quitando de las iglesias, sí nos dejan trabajar y nos pagan un poco más, allá pagan mejor que acá”, dijo.

Señaló también que ahora hay introductores que van hasta sus comunidades, en San Cristóbal Huichochitlán y San Pablo Autopan, principalmente, y les compran grandes cantidades para después ellos mismos llevar las piezas a vender a la Ciudad de México y otras ciudades de estados como Jalisco y Michoacán.

Por su parte, Juan Izquierdo, Jefe Supremo Otomí de Toluca, explicó que la palma se conoce en su lengua materna como Denthi, que quiere decir “palma bendita”, aunque el vocablo hace también referencia a “palma que no se quema”, lo cual es una de las características del producto.

De estas palmas se elaboran también otros productos como tortilleros y la cinta que se coloca como adorno a los sombreros de charro, por lo que sus usos son muy variados, incluso en juguetes tradicionales como caballos.

Por último el Jefe Supremo Otomí de Toluca hizo un llamado a la autoridad municipal de Toluca para que autorice que los tejedores de palma regresen a los atrios de la iglesia a vender, como una forma de apoyar esta actividad artesanal ancestral que está en riesgo de desaparecer.

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